50 años de 2001 Una odisea del espacio

5 razones por las que ‘2001: Una odisea en el espacio’ es aún una película sin comparación 50 años después de su estreno

En abril de 1968 llegó a los cines la película de ciencia ficción más mítica del séptimo arte, y es aún un clásico sin comparación que ha influido durante décadas a cineastas de todo el mundo. 2001 sigue siendo una locura y vale la pena verla… más de una vez.

Hace 50 años Stanley Kubrick cambió la historia del cine con una película que es a la vez una obra maestra, un blockbuster de acción espacial y un puzzle imposible o casi imposible de resolver. 2001: Una odisea en el espacio se estrenó en abril de 1968 y lo que primero parecía un fracaso -la gente se salía de las salas de cine y la crítica decretó que la carrera del cineasta estaba muerta- se convirtió en la película que más recaudó ese año y en un extraño éxito cinematográfico como pocos.

2001: Una odisea en el espacio costó 10 millones de dólares (una fortuna en ese tiempo) y fue difícil de hacer. A finales de los sesenta los efectos no eran lo que conocemos y en esta ópera espacial había mucho que hacer. La película cambió la historia de los efectos especiales para siempre -unos años después se le sumaría Star Wars en esa lista de precursoras, analizó de forma a veces críptica pero cargada de filosofía (y psicodelia) la historia de la humanidad y el peligro de la inteligencia artificial y se convirtió en un clásico instantáneo del cine de autor: convirtió a Kubrick en un mito.

A los 50 años de su estreno sigue siendo una película que no se puede comparar con nada y una referencia que citan la mayoría de los cineastas. Pero ¿qué hace de 2001: Una odisea en el espacio un filme que debe verse… y más de una vez?

Stanley Kubrick

Antes de estrenar esta película, el director americano ya tenía fama de genial y perfeccionista. Su nombre ya estaba en boca de los críticos y las audiencias después de cintas como ¿Teléfono rojo? Volamos hacia Moscú o Senderos de gloria, pero esta odisea de rodaje amenazó con destruirlo por completo. Sin embargo, la terquedad de Kubrick pesó más que los excesos en el presupuesto, los obstáculos en efectos o el extraño resultado que se proyectó en cines. Aunque inicialmente tuvo mala crítica, la película se convirtió en la predilecta de quienes se fumaban mariguana antes de ir al cine y de hecho esta certeza llevó a la productora a cambiar la frase del póster a “el mejor viaje de todos los tiempos”. Kubrick se convirtió en un autor indiscutible y 2001 en la más famosa película de ciencia ficción de la historia de cine.

Los efectos visuales

2001: Una odisea en el espacio hizo historia con unos efectos visuales nunca vistos. De hecho se le dijo a Kubrick que era imposible hacer lo que quería, pero no desistió. Modelos de naves originales y únicas, sets capaces de rotar, cámaras inventadas exclusivamente para grabar partes de la película… 2001 no sólo fue histórica por su narración psicodélica y descabellada o por su intensa aproximación a la evolución humana, sino por sus avances en efectos, que cambiaron para siempre la historia del cine y que son responsables directos de que películas posteriores como Star Wars.

Hal 9000

Después de este maquiavélico ordenador, protagonista del segmento más clásicamente narrativo de la película, ha habido muchos más amenazantes ejemplos de inteligencia artificial, pero Hal 9000 es aún el mayor ejemplo del peligro de los ordenadores inteligentes. El círculo rojo que recorre la nave en que dos astronautas viajan es sinónimo de pesadillas cibernéticas de todo tipo y, junto a la vez inafectada de Hal, ha sido parodiada y homenajeada en decenas de películas y series de televisión. Es uno de los mejores villanos del cine, sin discusión.

El monolito

O de hecho la críptica narración de esta odisea espacial que comienza con los simios aprendiendo a utilizar armas, que sigue con los viajes tripulados por civiles a La Luna y que concluye con una expedición de dos astronautas y un ordenador inteligente que deriva en algunas de las escenas más locas que se hayan visto jamás. Lo que activa las tres partes de la estructura de la película es el llamado monolito: un rectángulo de piedra pulida que, en cuanto aparece (acompañado de una música triunfal), produce diversas conductas o avances en los seres con que se encuentra. Su origen o significado nunca se explican.

El final

Spoiler alert relativo (la película tiene 50 años y este final es casi imposible de relatar): el final de esta película es lo que hizo a muchos miembros de la audiencia salir de las salas de cine despotricando por esta alucinada narración y es también el momento en que los espectadores fumados recibían su mayor recompensa. Cuando Dave, uno de los astronautas, sale al espacio en una pequeña nave, tras desconectar a Hal 9000, 2001 pasa a otro plano, uno que insinúa otra dimensión y que lleva al tripulante a una extraña habitación blanca en que, por ejemplo, se encuentra con el monolito y consigo mismo, viejo y en su lecho de muerte. El final de esta película es un clásico como pocos y el centro de las discusiones sobre el sentido de 2001: Una odisea en el espacio.

Nerea Dolara

 

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