A 73 años de una vergüenza mundial

Cuando Albert Einstein se enteró del lanzamiento de las bombas atómicas sobre Hiroshima y Nagasaki, expresó: “Si hay una tercera guerra mundial, la cuarta será a palos y piedras

Una vez iniciada la Segunda Guerra Mundial, todos los científicos de origen judío se escaparon a los Estados Unidos, pero tenían ciertos contactos con su colegas alemanes.

Einstein y el Nobel de Física se enteran que los nazis están trabajando en la producción del agua pesada (D2O) la cual también es usada como moderador en reacciones nucleares.

En Alemania se habían quedado los premios nobel de física Otto Hahn, descubridor de la fisión nuclear y Werner Karl Heisenberg, quienes estaban trabajando en la WuWa (WunderWaffen o “bomba maravillosa”).

Igualmente estaban al tanto de los éxitos logrados por los sistemas de cohetería, liderados por Warner von Braun, posterior cabeza de esos proyectos en la NASA.

Harry Truman

Ante tal amenaza, Einstein le envía su famosa carta al Presidente Roosevelt en la cual le informa de esta nueva forma de energía y sus potencialidades.

Al día siguiente del ataque a Pearl Harbor, ordena la creación del proyecto Manhattan. La investigación científica fue dirigida por el físico estadounidense Robert Oppenheimer ante la negativa de Einstein de participar en el mismo.

Este proyecto se ejecutó en el desierto de Los Álamos, en donde se construyó un pueblo de la nada.

Allí se recluyeron los mejores científicos que estaban disponibles en ese momento, los cuales tuvieron que llevarse a sus familias y se confinaron por lo “ultra secreto” del proyecto.

Hoy día es asiento del Laboratorio Nacional de Los Álamos, administrado por la Universidad de California, es una de las instituciones multidisciplinares más grandes del mundo. Casi un tercio del personal técnico del laboratorio son físicos, un cuarto son ingenieros, un sexto son químicos y expertos en materiales, y el resto se dedica a las matemáticas, la informática, la biología, la geología y otras disciplinas. Algunos científicos profesionales y estudiantes van a Los Álamos como visitantes para participar en proyectos científicos. El equipo colabora con universidades y con la industria en la investigación básica y aplicada para el desarrollo de recursos para el futuro. El presupuesto anual es de cerca de 1.200 millones de dólares.

El gran aporte es de la Universidad de Chicago, por cuanto Enrico Fermi había desarrollado la primera reacción en cadena en su laboratorio.

De hecho, se puede afirmar que allí se construyó el primer reactor nuclear.

Los laboratorios de Oak Ridge, el Hanford Site y el Complejo Nacional de Seguridad complementaron los estudios nucleares.

El proyecto Manhattan consiguió su objetivo de producir la primera bomba atómica en un tiempo de 2 años 3 meses y 16 días, detonando la primera prueba nuclear del mundo (Prueba Trinity) el 16 de julio de 1945 cerca de Alamogordo, Nuevo México. La bomba utilizada en la prueba, llamada “gadget” (de Plutonio) causó una explosión cercana a la que ocasionarían 20.000 toneladas de TNT, mucho mayor de la esperada. Las operaciones a gran escala relacionadas con el proyecto fueron asignadas al ejército por el presidente Roosevelt, y el Cuerpo de Ingenieros del Ejército asignó al coronel James Marshall para supervisar la construcción de fábricas para la separación de isótopos de uranio y producción de plutonio. Se construyeron dos tipos de bombas, la lanzada sobre Hiroshima (Little Boy) basada en Uranio-235 enriquecido a un 90% y la lanzada sobre Nagasaki (Fat Man) con Plutonio-239, producido artificialmente de la desintegración del Uranio-238.

El 26 de julio, Truman y otros líderes aliados emitieron la Declaración de Potsdam, la cual bosquejaba los términos de la rendición de Japón. Fue presentada como un ultimátum y se aseguraba que, sin la debida rendición, los aliados atacarían Japón, resultando en “la inevitable y completa destrucción de las fuerzas armadas japonesas e inevitablemente la devastación del suelo japonés”, aunque no se mencionó nada sobre el arma atómica. El 28 de julio se hizo oficial el rechazo por parte del Gobierno japonés y el primer ministro Kantarō Suzuki ofreció una conferencia de prensa en la que aseguró que la Declaración era tan sólo una copia de la Declaración de El Cairo y que el gobierno intentaba ignorarla. Dicha aseveración fue tomada tanto en suelo japonés como en el extranjero como un claro rechazo a la declaración. El emperador, que estaba pendiente de noticias de los emisarios de paz enviados a la URSS, prefirió no intervenir en la posición gubernamental. Además, el 31 de julio dejó claro a su consejero Kōichi Kido que la Regalía Imperial de Japón tenía que ser defendida a toda costa.

A comienzos de julio, en camino a Potsdam, Truman reexaminó la decisión de usar la bomba. Al final, Truman decidió lanzar las bombas atómicas en Japón con el objetivo de terminar rápidamente la guerra al causar destrucción con las bombas así como miedo de más destrucción, lo que obligaría a Japón a rendirse.

El 5 de agosto de 1945, el comandante del bombardero B-29 coronel Paul Tibbets, despega desde la isla de Tinian transportando el Little Boy. Le ha puesto al B-29 el nombre de “Enola Gay” en honor a su madre.

Se habían establecido tres posibles blancos, Hiroshima, Kokura y Nagasaki.

Aviones de reconocimiento establecerían cuál de estas ciudades tenía el cielo despejado.

Esa mañana, desde varios kilómetros se podía observar con toda claridad los edificios de Hiroshima.

A las 8:15, Tibetts vuela sobre Hiroshima, toda la población logra ver el avión pero nadie corre a los refugios porque pensaron que es uno de los que hacen estudios meteorológicos.

La bomba se arma solo dos horas antes porque temían que, si tenían problemas al despegar, la misma podría detonar.

Se programa para que explote a 600 metros de la superficie de manera de incrementar el efecto tipo sombrilla.

45 segundos después de lanzada los dos pedazos de Uranio-235 se unen para formar una masa crítica, se produce una incandescencia y se liberan temperaturas por el orden de 3.500º centígrados y vientos a la velocidad de la luz. Como un segundo efecto se liberan rayos Gamma y neutrones a alta velocidad, esto produce que la radiactividad generada afecte a las personas que no murieron por el calor.

El 9 de agosto se lanza el “Fat Man” sobre Nagasaki con los mismos efectos.

Siempre me he preguntado porque se lanzan estas dos bombas si Japón estaba a punto de rendirse y Rusia le acaba de declarar la guerra. Era cuestión de días.

He hecho varias consideraciones:

* Es una venganza por el despiadado ataque a Pearl Harbor

* Después de una inversión de más de 2.000 millones de dólares había que probar la efectividad de las bombas.

* Con la guerra llegada a su fin, ya no había una alianza sustentable con los rusos y había que hacer una demostración de poder tanto a ellos como a los chinos.

* La presión militar sobre el Presidente Truman, bien conocido por su poca experiencia en el área bélica.

El caso es que se cambió la forma de hacer la guerra.

Se inicio una carrera nuclear que no sabemos a dónde va a llegar, todavía no se conocen con exactitud los tamaños de los inventarios nucleares ni quién los posee.

Israel, Pakistán, India e Irán mantienen proyectos nucleares que se justifican, para ellos, por la tenencia de otras potencias nucleares.

Hiroshima después de la bomba

Dios nos proteja de algún fanático.

Pudo haberlo dicho más alto pero no más claro

Un dilecto amigo, Antonio Pérez, complementa mi pasado artículo sobre «Las Profesiones del Futuro» con el siguiente pensamiento:

«Qué bueno sería que aquí se implementara la profesión de Especialista de Atención al Usuario/Cliente pero comenzando desde abajo porque es notoria la carencia de espíritu de servicio tanto de servidores públicos como privados que tratan a quienes acudimos en solicitud de un servicio o un bien y más son las veces en que no somos bien tratados. La mayoría de quienes se suponen servidores actúan como «perdona vidas», como si estuvieran haciendo un favor, poniendo dificultades y trabas y muchas veces maltratando con su actitud a los usuarios/clientes».

Leancy Clemente

leancyclemente@gmail.com/@leancyclemente

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