Arsenal terapéutico

Curas muertos

José Luis Azuaje

José Luis Azuaje, presidente de la Conferencia Episcopal Venezolana (CEV) en declaraciones provocó el titular “Hemos perdido alrededor de 20 sacerdotes en Venezuela por falta de medicamentos”. Sabemos que la falta de medicamentos mata, pero nuestra primera impresión es que si la Iglesia católica, una institución con más de 15 siglos de existencia, tiene semejante baja entonces qué será del resto de los pobres.

En el desarrollo de la entrevista el obispo aclara que efectivamente el año pasado murieron alrededor de 20 sacerdotes y algunas religiosas, pero que no todos fueron por falta de medicamentos. Afirmó que los miembros de la Iglesia corren con la misma suerte que la población en general y lamentó que algunos sacerdotes se hayan tenido que ir del país.

Es un buen intento por parte del clérigo para llamar la atención de los responsables de garantizar el derecho a la salud en Venezuela que aparentemente ignoran la existencia del problema, pero estas declaraciones solo prueban que tanto la Iglesia como el Gobierno tienen la misma incapacidad de responderle a su gente.

 Alegría de tísico

Pocos minutos nos duró la alegría del anuncio, a través del twitter, del ministro de Comercio Exterior, José Gregorio Vielma Mora, que 34 empresas del sector de alimentos y farmacéuticos comenzarán a comercializar en petros como estrategia para vencer el cerco financiero internacional.

Los que creímos, porque así lo deseamos, que el mensaje sería esperanzador para el alivio a la escasez de medicamentos recibimos como balde de agua fría en pocos instantes la noticia de la prohibición que decretó Donald Trump, a los ciudadanos y empresas estadounidenses de realizar transacciones en criptomonedas emitidas por Venezuela como una medida de ampliar el bloqueo económico contra nuestro país.

No hay duda que la medida incrementa el cerco a Venezuela, pero a todas luces es una medida equivocada para sus propios intereses. En primer lugar atenta contra el derecho humano a obtener alimentos y medicamentos para nuestra población y en segundo lugar afecta el comercio con las empresas norteamericanas o sus aliados, haciéndolas perder un mercado importante. La medida evidentemente favorecerá el comercio con “el oriente” y promoverá la “otra economía”.

 Falsas expectativas

El viceministro de Transporte Terrestre, Claudio Farías, explicó que en las próximas semanas se abrirá la ruta comercial para el traslado de mercancía por ferrocarril, que incluye medicamentos y alimentos, entre Puerto Cabello y los estados Yaracuy, Lara y Portuguesa.

Esa ruta no es para medicamentos, los laboratorios, casas de representación y operadores logísticos están concentrados entre los estados Miranda, Aragua y Carabobo (Valencia). Incluso los almacenes robotizados del sistema público de suministro en su mayoría están fuera de esa ruta, solo uno, el Pusana, está cerca de Cabudare estado Lara.

Esa ruta es agrícola, basada en una economía de puerto. Tampoco sirve para exportar medicamentos porque no se producen ni están en esa ruta. Así que no nos generen falsas expectativas, ya que sin dólares ni petros no hay nada que transportar.

Carlos Rotondaro

Injusto e inexplicable

El Departamento del Tesoro de los Estado Unidos sancionó a expresidente del IVSS,

alegando textualmente “su responsabilidad en la agencia gubernamental encargada de proporcionar medicamentos a los pacientes para enfermedades crónicas. Como resultado del colapso económico de Venezuela bajo Maduro, el país ya no compra suficientes medicamentos extranjeros o produce suficientes medicamentos propios. Debido en parte a la insuficiencia de vacunas y antibióticos, las enfermedades que alguna vez fueron controladas como la difteria y el sarampión han regresado, mientras que los venezolanos que sufren enfermedades crónicas como el cáncer o la diabetes a menudo tienen que renunciar al tratamiento. El sistema de salud de Venezuela continúa cayendo en una crisis más profunda luego de años de agitación económica, provocando brotes de enfermedades tratables y el aumento de las tasas de mortalidad”.

Visto el alegato, el Tesoro norteamericano dio con el hombre equivocado, aparte que muchas de las responsabilidades que ahí aparecen no corresponden al Seguro Social, los que conocemos al general Rotondaro no solo sabemos de su calidad humana y el amor por el prójimo sino que siempre fue el primer interesado en dotar el Seguro con los medicamentos de alto costo. Fue quién inició el programa de las farmacias de alto costo y llegó a adquirir hasta mil quinientos millones de dólares al año en medicamentos, en su mayoría de laboratorios multinacionales. Mal paga el diablo.

Circula en Venezuela relajante muscular colombiano falsificado

Falsificaciones circulando

El Instituto Nacional de Higiene Rafael Rangel (INHRR), este mes ha difundido, a través de su página web, dos alertas sanitarias muy graves; una denuncia la circulación en territorio nacional de una vacuna falsa contra la varicela o lechina y la otra de un relajante muscular colombiano también falsificado.

La vacuna la representa en Venezuela el laboratorio GlaxoSmithKline quien declara no haber importado el producto desde diciembre del año 2013 y niega cualquier relación con el hallazgo, lo que hace más serio el problema ya que dicha vacuna está constituida por un virus vivo atenuado.

Falsa vacuna contra la lechina “Varilrix” circula en Venezuela

La otra alerta es de un relajante muscular inyectable, de uso hospitalario, que se administra para coadyuvar la anestesia, el original es de la empresa colombiana Vitalis y el Instituto de Higiene dice que eso está lejos de cumplir su efecto.

Es un asunto delicado que afecta la salud pública, sin embargo por esta razón cero muertos, cero presos, cero palabras.

Presos de a montón

El inventario de detenidos y presos es grande por robo o sustracción de medicamentos de los hospitales, mejor dicho por presunto robo o sustracción, en este negocio de la comunicación social se aprende a anteponer la palabra presunto por dos razones: una porque la justicia casi nunca llega o llega inconclusa y dos, nunca hay que descartar la retaliación política o personal en una sociedad donde el Estado de derecho está cuestionado.

Militares toman el Hospital de Guaiparo

Cantidad de trabajadores de hospitales y familiares capturados vendiendo medicamentos e insumos provenientes de hospitales, camilleros y enfermeras, que pena una profesión tan noble y sacrificada como la enfermería estar enlodada en situaciones de ese tipo.

Delitos como el contrabando de extracción de medicamentos hacia Colombia han desfilado últimamente en los noticieros hasta medicamentos escondidos en los baños y techos rasos de los hospitales esperando ser “enfriados” para sacarlos. Es que no se han salvado ni siquiera los vencidos.

En el estado Bolívar se tuvo que militarizar el hospital de Guaiparo para frenar extracción y comercialización de insumos médicos y medicinas. En Miranda detienen un médico vendiendo medicamentos y hasta a un jefe de servicio le encontraron unos medicamentos del hospital, vencidos, en su clínica.

Pero el caso que llama más la atención es el del Dr. Luis Briceño, exdirector del Hospital Universitario de Maturín, que está detenido y fue acusado por el Ministerio Público por una supuesta movilización de medicamentos sin autorización.

Estos casos son los que uno no puede pasar por alto, ni confiarse solo del texto de la crónica policial, son casos que requieren más análisis, más atención. La gente de Maturín que conoce el Dr. Briceño se refiere a él como una persona humilde y honesta, incluso la propia gobernadora de Monagas, Yelitza Santaella, ha reconocido públicamente la inocencia del exdirector. Entonces, ¿qué está pasando?, ¿qué le quieren cobrar al Dr. Briceño?

En lo personal no conozco a Briceño, pero conozco a médicos honestos que saltándose la burocracia para llevar oportunamente medicamentos a pacientes de otro centro hospitalario han sido capturados por la policía, llevados a Fiscalía y sus casos expuestos a los medios de comunicación. No es la primera vez que inculpan a un inocente. Son las veces en que se debe sospechar de la eficiencia de la policía.

Eduardo Samán

samanedu@arsenalterapeutico.com

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