Ciencia para todos

Siempre me he preguntado como es el proceso de nombramiento de un alto gerente (ministro, director general, presidente de una empresa del Estado, presidente de una corporación privada, etc.)

Es un proceso inmensamente interesante, es más, cada uno de ellos es una escuela para la teoría del “Proceso de selección de Gerentes”.

Después de haberlo estudiado y discutido con especialistas de diversos orígenes y escuelas, he llegado a la conclusión que, indistintamente del nivel del gerente, hay criterios comunes de excelencia que contribuyen a ese proceso. En otras palabras, no importa el cargo para aplicar los criterios académicos de selección que a lo largo de la historia han comprobado que su aplicación garantiza una excelente selección del gerente en cuestión.

La lógica de la gerencia establece que cualquier estamento gerencial tiene varios niveles:

1. El nivel de decisión (Presidente de la República, presidente de una gran corporación, gobernadores, alcaldes). Son las cabezas de una gran organización, no se requiere que tengan una profesión en particular, en su lugar máximas dotes de liderazgo, objetividad para seleccionar su personal subalterno, priorizando la capacidad profesional y honestidad por encima de cualquier otra consideración, claridad en el hecho de que los traspiés de ellos son, igualmente, de su absoluta responsabilidad, capacidad para visualizar soluciones futuristas, amantes de los avances tecnológicos, extrema sensibilidad social, capacidad de sacrificar proyectos personales en función del bien colectivo, habilidad para negociar y manejar con suprema maestría, usar la diplomacia como la mejor herramienta para evitar romper los puentes entre los entes involucrados.

Debe evitar la confrontación y en su lugar poder reconocer y evaluar, objetivamente, las potencialidades del contrario para ser un buen estratega y lograr asociantes productivos, practicar la planificación como una táctica para la toma de decisiones, habilidad para convertir enemigos en aliados, convertir la crítica en un insumo de información positiva, aprovecharse de las críticas destructivas para descubrir sus propias deficiencias y debilidades, tener respeto al marco legal que lo rodea y temor al imperio de la justicia, poder conjugar los verbos unir, tolerar, comprender, sumar, fusionar.

Y por último, estar conscientes de que no en balde el secular estigma “Nadie es indispensable” se ha mantenido por los siglos por venir. El Sol no sale por mi ombligo.

2. El nivel gerencial: Se requiere de una formación profesional de cuarto o quinto nivel (Maestría o Doctoral, Ph.D)

Debemos recordar que el adelanto tecnológico exige líderes y gerentes cada vez mejor preparados y extremadamente conocedores de sus áreas de trabajo. Ese conocimiento se inicia en la formación académica universitaria y se consolida con una dilatada experiencia laboral.

Antes de analizar este nivel gerencial, veamos como los estudios universitarios se jerarquizan en los siguientes niveles:

a) Técnico superior

b) Tercer nivel: ingenieros, médicos, arquitectos, odontólogos, abogados, etc. y licenciados en diversas ramas.

c) Cuarto nivel: En este nivel el estudiante se ha especializado en un área en particular de su carrera de origen, ha elaborado una tesis de grado y la ha defendido ante un jurado académico para cumplir con los requisitos del título de maestría. También se incluyen Maestrías de Administración y Gerencia (MBA).

d) Quinto nivel: Es el nivel doctoral en el cual se le exige al estudiante hacer una investigación que haga un aporte significativo y comprobable a la ciencia y la tecnología. Las universidades más importantes exigen que deban tener un certificado de proeficiencia en otro idioma. Es el único nivel que te hace Doctor o Ph.D

La tesis doctoral debe ser defendida ante un jurado académico y un público que tiene el derecho a hacer preguntas pero no a la evaluación.

Por supuesto existen innumerables cursos de “especialización” que no otorgan ninguno de los grados anteriores pero que no forman verdaderos especialistas.

Hago esta aclaratoria porque en este nivel gerencial es sumamente importante la formación de la persona.

Normalmente las universidades respetables obedecen a estos criterios. En ese sentido el MIT es un ejemplo de una exigencia sin límites.

También lo hago porque en Venezuela sufrimos del “Titulismo”.

Aquí, a cualquier persona que llega a un cargo se le impone el título de doctor. (El doctor no lo puede recibir porque está reunido).

Hay profesionales con el título de Tercer Nivel y ponen en su tarjeta de presentación el título de doctor. Algunos, cuando se presentan dicen “Mucho gusto, soy el Doltol, fulano de tal”.

Regresando a nuestro análisis del Nivel Gerencial: Son los vicepresidentes de grandes corporaciones, ministros y viceministros del Estado, los responsables de consolidar grandes proyectos y armar el equipo de profesionales que van a cumplir funciones de planificación, supervisión, mantenimiento y ejecución. El éxito de su gestión depende de sus habilidades técnicas, humanas y conceptuales. Deben conocer, in extremis, su área de competencia para poder garantizar al nivel superior la factibilidad de los proyectos y su perfecta ejecución.

Hay un principio básico en la Gerencia: “No puedes supervisar o cambiar lo que no conoces o dominas intelectualmente”.

El sentido común dicta que deben ser escogidos por su nivel y no por su lealtad.

3. El nivel de ejecución: Está conformado por profesionales de diferentes niveles relacionados con el área de ejecución específica.

Gerencian personal, dirigen proyectos y ejecutan presupuestos. Mantienen una relación directa con empresas proveedoras de bienes y servicios y son el insumo más importante de información al nivel superior en la cronología de los proyectos. En otras palabras, son los que dicen la verdad de lo que está pasando.

El proceso de seleccionar un alto gerente es complejo y comprometedor. Cuando es en el sector privado se manejan requisitos más técnicos e impersonales, impera el pragmatismo. En el sector gubernamental se agregan otros criterios menos objetivos como la parcialidad política del postulante y referencias personales. Todos son válidos mientras no se solape la función primordial del aspirante.

Siempre retumban en mi mente dos grandes ejemplos relacionados con esos sectores:

En el sector privado: A finales de los años setenta, el tercer mayor fabricante de carros del mundo, Chrysler Corporation, se había declarado en bancarrota después de haber sido afectada por una política contraria a la realidad del mercado. Su fuerte eran los vehículos de alto consumo de combustible cuando la competencia fabricaba carros compactos en pleno embargo petrolero. Había que hacer cambios profundos a muy corto plazo, Chrysler, desembarazándose de cualquier tipo de complejos llamó a Lee Iacocca para tomar las riendas de la corporación. Iacocca estaba disfrutando de su retiro después de haber sido el más exitoso presidente de su encarnizado rival, Ford Motor.

Él concibió uno de los automóviles más exitosos que haya fabricado Ford, el Mustang.

Se retiró dejando a Chrysler y su contabilidad en azul y como uno de los líderes del mercado automotriz con mayor solvencia.

En el sector gubernamental: En la búsqueda de la persona adecuada para liderar el proyecto de enviar un hombre a la luna, los estadounidenses designaron como jefe de la NASA a un científico que había dirigido el proyecto de cohetería V-2 de la Alemania nazi, el científico Wernher von Braun. Reconocieron en él sus dotes de líder y su extenso conocimiento en la física aeronáutica. Ese currículum dio sus frutos y logró, finalmente, poner un hombre en la Luna dando a los Estados Unidos el liderazgo en la carrera espacial.

Contemporáneamente, el Gobierno venezolano expulsaba al mayor científico de habla hispana del siglo XX, el Dr. Humberto Fernández Moran; su gran pecado, haber sido, en contra de su voluntad, ministro de Educación de los últimos 12 días del gobierno del general Marcos Pérez Jiménez.

Es el único científico latinoamericano en poseer la más grande distinción científica de Suecia y fue nominado al premio Nobel de Medicina, por la NASA, el cual no aceptó porque tenía que renunciar a la nacionalidad venezolana. Wernher von Braun, Lee Iacocca y Humberto Fernández Morán fueron exitosos porque, simplemente, sabían lo que estaban gerenciando.

Entonces, ¿cuando tienes un infarto, a quién llamas?

Leancy Clemente

leancyclemente@gmail.com/@leancyclemente

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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