Ciencia para todos

¿Podría la tecnología eliminar puestos de trabajo?

Cuando la línea de producción de automóviles empezó a sustituir trabajadores por los robots, los cuales reemplazan a 20 empleados y hacían el trabajo equivalente a 100 de ellos en menos tiempo, se inició una gran controversia.

Los sindicatos fueron los primeros que se opusieron a la inclusión de nuevas tecnologías que afectaran puestos de trabajo y en general la sociedad se alarmó justificadamente al no obtener respuesta de qué hacer con los empleados que fueron sustituidos.

Equivocadamente, se responsabilizó a la tecnología por su falta de sensibilidad social y humana.

Pero la realidad es otra, si bien es cierto que la tecnología ha venido a reemplazar puestos de trabajo cuya labor es repetitiva ha creado nuevos nichos con diferentes perfiles profesionales.

Por ejemplo:

Emanuel Bodega Duckwitz

Los Grobo Agropecuaria es una de las firmas agroindustriales más importantes del país. Con 940 empleados y una facturación de 704 millones de dólares (2014), produce varios tipos de granos en distintos puntos de la Argentina, y llevan varios años implementando soluciones tecnológicas de punta, incluyendo algunas vinculadas con la Internet de las Cosas. “Contamos con dispositivos móviles que utilizan los empleados para tomar datos sobre las características del suelo y los envían en tiempo real a los software de gestión. Así, ya no necesitamos que una persona recoja tales datos y luego los cargue manualmente en la oficina. Además, tenemos sembradoras, cosechadoras y otras maquinarias con piloto automático, que se mueven a través de un GPS de altísima precisión, o sea que ya no necesitamos contratar choferes. De todos modos este tipo de soluciones no impacta en la cantidad de empleados, pero sí en sus perfiles: ahora necesitamos menos conductores, pero más personas calificadas para analizar los grandes volúmenes de datos que generan los sensores que captan muchísima información sobre el estado del suelo, la calidad de la semilla y el estado de las máquinas, entre otros. En síntesis, la cantidad de empleados es la misma”, explica el Ing. Agr. Emanuel Bodega Duckwitz, gerente de Producción de la organización. En la empresa, todos conocen las palabras del fundador del Grupo, Adolfo Grobocopatel, de 77 años: “Cuando yo empecé, éramos 10 en el campo y 3 en la oficina, ahora somos 3 en el campo y 10 en la oficina”, no sólo en alusión a la incorporación tecnológica sino también a cómo se complejizó el negocio agrícola y cómo se profesionalizó el sector”.

Al respecto, indica que tanto los empleadores como los candidatos entienden cada vez más la importancia de contar con una formación constante. “De cara al futuro, la tecnología mostrará avances cada vez más importantes que influirán en el mercado laboral que demandará perfiles cada vez más especializados. Sin embargo, y lejos de verlo como una amenaza a los puestos de trabajo, esta situación representa una oportunidad de encontrar nuevos nichos de empleo que al día de hoy no existen o están recién comenzando a desarrollarse”.

De manera que se puede asegurar que la tecnología reemplaza puestos de trabajo, pero también crea otros nuevos.

En los últimos años se ha venido desarrollando un movimiento para evaluar ese fenómeno desde sus varios ángulos.

Rafael Reif

Un buen ejemplo son las palabras del rector del MIT, el venezolano Rafael Reif:

La automatización transformará nuestro trabajo, nuestras vidas, nuestra sociedad. Si el resultado es inclusivo o exclusivo, justo o laissez-faire, depende de nosotros. Conseguir este derecho es uno de los desafíos más importantes e inspiradores de nuestro tiempo, y debería ser una prioridad para todos los que esperan disfrutar de los beneficios de una sociedad que es saludable y estable, porque ofrece oportunidades para todos. En este trabajo, aquellos de nosotros que lideramos y nos beneficiamos de la revolución tecnológica debemos ayudar a liderar el camino“.

A tal fue creada la “Fuerza de Tarea del MIT sobre el trabajo del futuro”.

El vicerrector académico Martin Schmidt informa que con un equipo de más de 20 investigadores, este nuevo esfuerzo capitaliza las fortalezas distintivas de la comunidad MIT, reuniendo a tecnólogos pioneros de todo el mundo con expertos de primera clase en economía laboral, ciencias políticas, historia, antropología, planificación urbana, administración y la ciencia de cómo las personas aprenden. Como hemos invitado a los profesores a unirse al equipo de trabajo, la respuesta ha sido abrumadora; este desafío social está atrayendo a un equipo notable. Una lista de miembros aparece al pie de esta carta.

Los miembros del equipo de trabajo trabajarán con líderes externos de todo el país que representan a la industria, el gobierno, el trabajo, la educación y el sector sin fines de lucro, así como a representantes de las regiones de todo el país, incluidos los más afectados por los avances tecnológicos. Transformación. Juntos abordarán tres preguntas:

¿Cómo están transformando las tecnologías emergentes la naturaleza del trabajo humano y las habilidades que permiten a las personas prosperar en la economía digital?

¿Cómo podemos configurar y catalizar la innovación tecnológica para complementar y aumentar el potencial humano?

¿Y cómo pueden nuestras instituciones cívicas, existentes y nuevas, garantizar que los beneficios de estas innovaciones emergentes contribuyan a la igualdad de oportunidades, la inclusión social y la prosperidad compartida?

Los investigadores de MIT trabajan todos los días para dar forma a las tecnologías que darán forma al trabajo del mañana, desde la robótica, el aprendizaje automático y la impresión en 3-D hasta la realidad aumentada. También de gran relevancia es el MIT Intelligence Quest, nuestro esfuerzo recientemente anunciado para explorar las fronteras e intersecciones de la inteligencia humana y de máquinas y para acelerar el desarrollo de herramientas personalizadas de inteligencia artificial que avanzarán en la investigación en todos los ámbitos.

Por diseño, nuestro trabajo en todos estos campos desafía los enfoques convencionales. Dejados solo a las fuerzas del mercado, las tecnologías que desarrollamos también podrían servir para aumentar la desigualdad de ingresos y resultados. El equipo de trabajo del MIT sobre el Trabajo del Futuro toma como premisa que abordar las implicaciones sociales y humanas de la tecnología no debe ser una idea de último momento sino una preocupación primordial que impregna cómo diseñamos, innovamos y llevamos nuestras ideas al mercado, así como también lo que les enseñamos a nuestros estudiantes, los tecnólogos del mañana.

Los informes anteriores del MIT han ayudado a los líderes gubernamentales a dar forma a nuevas políticas y han inspirado nuevos inventos, en campos que abarcan desde la energía hasta la fabricación avanzada. Buscamos hallazgos y recomendaciones de alcance e influencia similares, tanto aquí como en el extranjero, mientras buscamos maneras de dar forma a la tecnología para lograr un mundo mejor para todos. Debido a que estos temas ya son de gran preocupación pública, también tenemos la intención de que la Task Force ayude a informar la conversación nacional.

¿Qué estamos esperando los venezolanos para emprender un camino similar en beneficio de nuestros jóvenes?

Leancy Clemente

leancyclemente@gmail.com/@leancyclemente

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