Coctel de camarones

MAGNICIDIO

Al magnicidio en grado de frustración perpetrado en contra del presidente constitucional de la República Bolivariana de Venezuela, Nicolás Maduro Moros, hay que tratarlo como lo que es: un atentado terrorista destinado a acabar con la paz de la República y que intentaba producir una conmoción en la opinión pública, de tal naturaleza que habría “encendido la mecha” para un estallido social que nos colocaría al borde de una guerra civil, escenario que facilitaría el camino para la activación del plan diseñado para producir una intervención militar extranjera en nuestro país. Esta acción criminal se produce en momentos en que el presidente Nicolás Maduro, se encuentra impulsando medidas para proteger al pueblo venezolano de la situación a la que lo tiene sometido, la guerra económica y el cerco financiero impulsado por el Gobierno de los EEUU y sus aliados del mundo, del cual son cómplices importantes voceros de la oposición criolla que dentro y fuera de la Patria promueven una salida de fuerza que derroque al Gobierno venezolano. Un atentado como este hay que condenarlo categóricamente, sin ambages, intentando quedar bien con “Dios y con el diablo”. Se condena o no se condena. No admite medias tintas. Sin embargo esa no ha sido la actuación de la oposición venezolana y de las “instituciones” que con ella se alinean: la Iglesia católica, las universidades, las academias y fundamentalmente los actores sociales que por definición están llamados a ser el soporte fundamental de la democracia, los partidos políticos. Ninguno de ellos ha expresado una firme condena, todos los que hasta el momento de escribir estas líneas se habían pronunciado, lo hicieron dejando una “puerta abierta” a la justificación de tan abominable hecho.

PERIODISMIO SIN ESCRÚPULOS

Esta condenable actitud asumida por la élite política opositora, es superada con creces por la posición de siniestros personajes que escondidos detrás de la trinchera editorial de algún diario escriben poniendo en duda lo que la vida real confirma en la medida en que se profundizan las investigaciones. Lo del pasado sábado 4 de agosto fue un intento de asesinato al presidente Nicolás Maduro. Sin embargo, el editorial de El Nacional del martes 7 de agosto, no deja lugar a dudas de ese periodismo chapucero que algunos ejercen:

“La verdad es que así como Pdvsa es un dron a punto de estrellarse con muy pocas posibilidades siquiera de un aterrizaje forzoso, de la misma manera los drones de la Revolución madurista chocaron con la realidad delante de la mirada asombrada de quienes fueron a la avenida Bolívar a presenciar el desfile en honor del aniversario de la gloriosa Guardia Nacional. Fue todo tan rápido que no hubo tiempo ni de “pedir para el café”, ese saludo tan cariñoso que nos sueltan en cada alcabala, de las tantas que nos acechan en calles y autopistas de Venezuela (…). Pero, ¿realmente sucedió así?, ¿se puede comprar sin suspicacia esa versión proporcionada por los agentes de la propaganda oficial? Resulta más que difícil coincidir con los voceros del Gobierno, pues la ocasión la pintan para dar alaridos sobre un atentado o, peor aún, de un magnicidio (…). No se trata de llevarle la contraria a Miraflores, pero ese aguacero de histéricas declaraciones no convencen a la opinión pública nacional e internacional. Al contrario, no aclaran sino oscurecen, y eso es lo peor que le puede suceder a una campaña de propaganda fabricada a trompicones y remendada sobre la marcha. En verdad, se le notan las costuras por todos lados.

Para muestra no basta un botón sino una caja de botones: ¿a qué genio se le ocurrió escoger ese lugar para montar la tarima presidencial, con un amplio e incontrolable espacio de maniobras y ángulos de tiro? Para nada cuadra en la cabeza semejante error de quienes tienen como deber primordial ubicar al señor Maduro donde menos peligro pueda correr. Y allí nace un río inmenso de suspicacias: ¿fue un error o algo deliberado?

¿Qué se buscaba con ello? ¿Por qué los supuestos terroristas sabían con tanta anticipación que el escenario escogido era el ideal para usar drones explosivos y no otro tipo de arma de precisión? ¿Qué pasó con el trabajo de inteligencia militar que no detectó a tiempo los preparativos del grupo de atacantes?”.

CUESTIONARIO PARA EL DEBATE

¿Se puede escribir un comentario editorial, como el anteriormente señalado, en un diario de circulación nacional en un país con un gobierno dictatorial como el de Nicolás Maduro, que todos los días atenta contra la libertad de expresión?

¿Por qué el atentado se produce inmediatamente después del anuncio presidencial de un conjunto de medidas para la estabilización económica?

¿Por qué se produce el ataque terrorista en una fecha con un extraordinario simbolismo, por lo que ha significado para la paz de la República la actuación de la Guardia Nacional Bolivariana, que ese día conmemoró su 81 aniversario?

¿Tendrá algo que ver la fecha escogida para esta acción criminal, con que el 4 de agosto, además de un nuevo aniversario de la GNB se cumplió un año de la instalación de la Asamblea Nacional Constituyente, supraconstitucional, instrumento del pueblo soberano que le devolvió la paz a la república luego del “trimestre negro” que dejó más de 150 muertos en las calles del este caraqueño el año pasado?

Sobre las implicaciones políticas, la autoría intelectual, la ejecución material y los financistas de esta operación, comentaremos cuando las investigaciones hayan culminado. Sin embargo, “todos los caminos conducen a…Bogotá y Miami”.

Jorge Arreaza

LO QUE NO DICEN LOS MEDIOS

La verdad es que el atentado terrorista del pasado sábado 4 de agosto ha recibido la más amplia condena en el mundo entero, unas más enérgicas que otras no hay duda, pero lo que no han dicho los medios de comunicación, lo dijo el canciller Jorge Arreaza: “Los gobiernos de Perú, Colombia, Chile, Guatemala y Panamá bloquearon el comunicado que los miembros del Movimiento de Países no Alineados (Mnoal) deseaban emitir en condena al intento magnicida del que fue víctima el Presidente de la República, Nicolás Maduro”. Diplomacia activa para momentos difíciles.

Jesús Hernán Orjuela

FUERA SATANAS

¿Sabían ustedes que el nuevo presidente de Colombia, Iván Duque, y su vicepresidenta Marta Lucía Ramírez pidieron exorcizar la Casa de Nariño luego de que el saliente presidente Juan Manuel Santos la desalojó? Así lo confesó el sacerdote, Jesús Hernán Orjuela, mejor conocido como el padre Chucho, en un programa de Caracol Televisión. El cura Chucho dijo en ese espacio televisivo que tan pronto terminara con el exorcismo en el Palacio presidencial de Colombia contaría cuantos demonios encontró en el proceso. En Nariño “huele a azufre”.

PERLITA AL CIERRE

El “morelismo”, como se identifica en Nueva Esparta a los seguidores del ex gobernador, Morel Rodríguez Ávila, se reagrupa y va a intentar “con todo” recuperar los espacios ahora ocupados en la oposición neoespartana por el gobernador Alfredo Díaz y sus aliados. Por ahora, se conoce que las primarias impulsadas por el alcalde del municipio Maneiro (Pampatar), Morel David Rodríguez, para escoger candidatos de la oposición para las elecciones de concejales el 9 de diciembre de este año, se realizarán el 16 de septiembre próximo.

 

2 comentarios sobre “Coctel de camarones

  • el agosto 12, 2018 a las 4:09 pm
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    miguel supercable tr sabotea la señal

    Respuesta
  • el agosto 12, 2018 a las 4:15 pm
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    sr miguel salazar buenos y equilibrados sus programas supercable sabotea sus programas a los domingos y comentario como los bachaqueros y buhoneros manteleros como le digo a ellos en inmediaciones del mercado de quinta crespo y av baral despues de plz miranda tiene medicamentos que no hay en farmacias

    Respuesta

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