¿Cómo ayudar a tu hijo ante el bullying?

¿Victimizándolo o empoderándolo?

Si bien las diferencias humanas son parte de la convivencia y con ello la percepción que un individuo tiene del otro, esto no es motivo justificable para lastimar a las personas, y mucho menos si se trata de un niño. Tal es el caso del “bullying” o burla, el cual se ha acrecentado en las últimas décadas en casi todas las instituciones escolares.

El famoso bullying o “chalequeo”, nombre que se le daba en mi época escolar, era fácil de ignorar o en su defecto, zafarse. Simplemente se hacía caso omiso y ¡listo!, actitud que asumía la mayoría de los niños, debido a los sabios consejos de muchos de sus padres. Recuerdo que en mi hogar la frase mágica era: “hacer oído sordo a lo que no nos sumará a nuestra vida”.

Había quienes enfrentaban la situación teniendo conciencia que “si tú no eres así, entonces no le pares”. Era común escuchar en las aulas o en los grupos, algún adjetivo descalificativo hacia otro niño (a) que si bien no dejaba de ser cruel, no existió represalia alguna por parte de la víctima cuyas consecuencias fuesen lamentables. No recuerdo haber pasado por algo tan penoso; sin embargo, en ciertas ocasiones cuando me decían algo que no me parecía, sólo recordaba estas palabras: “si eso no es contigo sé indiferente”.

Hoy día, viendo este fenómeno del bullying tan marcado y al que se le ha dado tanta publicidad, yo me pregunto: ¿será que cada padre está entregando la herramienta oportuna para empoderar a su hijo? ¿O simplemente lo está victimizando?

Aquí varias claves o herramientas que, como padre, puedes entregarle a tu hijo para sacarlo de ese estado que posiblemente pueda estar atormentándolo:

  1. Habla, escucha, pregunta a tu hijo qué siente cuando le dicen algo que no le gusta.
  2. Fomenta la seguridad haciéndole ver sus cualidades y resaltárselas. Ojo, resaltar no vanagloriar.
  3. No vayas al colegio a hablar por él, resuelve en casa con palabras, motívalo hacerse responsable de situaciones que él mismo puede resolver con buena disposición.
  4. Deja de decir que hay niños malos, explícale que existen niños con carencias bien sea de amor, cuidado, protección que no tienen en su hogar y, por tanto, buscarán dañar a otros para tratar de llamar la atención sin saber canalizar sus faltas.
  5. Recuérdale a tu hijo que preste atención sólo a aquellas palabras que lo edifiquen, las que no son sanas que las ignore.
  6. La palabra tiene gran poder, declara sobre tus hijos lo correcto. Hazlo en silencio y también en voz alta para que ellos se apropien de esas palabras y su espíritu y su alma lo reconozcan.
  7. Finalmente, enseña a tus hijos a bendecir a otros.

¡Mamá, papá, ayúdame a construir alas para volar, no vueles por mí!

Nayancy Castillo

Vickivale1979@hotmail.com

Instagram @nayancicastillo

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