Confidencias de Aguaitacaminos

El MUNDO DEL PSIQUIATRA. A propósito de las últimas declaraciones del psiquiatra y ministro de Comunicación e Información, Jorge Rodríguez, en el programa de José Vicente Rangel, donde afirmó ante el exhorto del conductor del programa de un mensaje final que tuviera como objetivo romper el pesimismo, el psiquiatra no dudo en afirmar: “… Vamos hacia un proceso de prosperidad verdadera (…) yo soy optimista porque creo que lo peor de la guerra económica ya ha pasado”. Un viejo ex dirigente de La Causa R, Clemente Scotto, en un prólogo dedicado a la obra del fundador del Movimiento Matancero, titulado: “La Época Presente y Las Ideas Políticas de Alfredo Maneiro” (2007), señala que algunos dirigentes de la izquierda venezolana han perdido el rumbo, arrastrando con ello “…la esperanza colectiva y desmovilizando al pueblo”. Completa la idea exponiendo las tesis de Maneiro de la eficiencia y calidad revolucionaria citándolo: “…ningún fenómeno natural ni social podrá nunca sustituir la actividad de los revolucionarios, el desarrollo de la conciencia social y nacional, la organización y la movilización. En fin, la claridad de propósitos en el pueblo y la confianza de éste en sus propias fuerzas”. Maneiro alertaba en su tiempo sobre la “clase política” y el alejamiento de esta de los intereses del pueblo. Caracterizaba a esta “clase política” de oportunista, politiquera, maniobrera y paternalista. Por eficacia política, entendía la capacidad de la organización política “…para convertirse en una alternativa real de gobierno y para, eventualmente, llegar a dirigir a éste…”. Finalmente, Alfredo Maneiro, conceptualizando a la Vanguardia de una organización revolucionaria como un proceso, “…una interacción constante entre vanguardia y digamos retaguardia, base popular, entre movimiento y liderazgo, cuya mejor expresión no es exactamente la oportunidad comicial o electoral”. Las declaraciones de Jorge Rodríguez parecieran dejar en evidencia el alejamiento de la vanguardia Bolivariana, convertida en una nueva “clase política”, de la masa popular. Preocupa que el ministro de Comunicación e Información piense así, pero más preocupante sería que toda la dirigencia política del Chavismo, incluyendo al presidente Maduro, crea que lo peor de la guerra económica ya ha pasado. Sería trágico para el futuro del Chavismo que su dirigencia política perdiera el sentido común en momentos de definiciones.

John Bolton

ANTI-MARCHA. Pasada la una de la tarde arrancaba en Caracas la “Marcha Antiimperialista” convocada por el PSUV, esta era antecedida por la agresión de la administración de Trump contra el pueblo sirio bajo el pretexto de uso de armas químicas contra la población civil por parte del gobierno de Al Asad. No dejemos pasar por alto que en esta acción se inaugura el nuevo asesor de seguridad de Trump, el ultraconservador John Bolton, quien durante la invasión a Irak como embajador de EEUU ante la ONU, defendió dicha invasión bajo el supuesto de la tenencia y uso de armas químicas del gobierno de Saddam, durante ese mismo año boicoteaba las acciones de la Organización Para la Prohibición de Armas Químicas (OPAQ- por sus siglas en inglés) antes que esta hiciera su trabajo de verificación sobre Irak tal como aconteció hace pocos días en Siria. El lunes pasado, un cable de prensa recorrió las principales agencias noticiosas del mundo con sello “made in CIA”, bajo el título: “Rusia y Siria entorpecen el acceso a la zona del ataque químico a los inspectores”, para apoyar la nueva mentira de Bolton. Mientras tanto, el sábado, en las calles de la Av. Urdaneta, la “marcha antiimperialista se desarrollaba bajo la consigna “Vamos Nico” y el tema oficial de la campaña electoral “Junto Podemos Más”. Ni una sola consigna a favor de Siria o una Pancarta contra la agresión gringa y sus aliados se mostró durante todo el recorrido de la marcha. Solo el presidente Nicolás Maduro en la tribuna central al frente de Miraflores recordó las razones para movilizarse. A los organizadores de la “marcha antiimperialista” le cabe el refrán popular: Burro que piensa bota la carga.

Mercado mayorista de Coche

SE BUSCA CAPATAZ. El mercado mayorista de Coche, ubicado al suroeste de la ciudad de Caracas, está bajo la conducción de Inmerca –Integral de Mercados y Almacenes– ente descentralizado de la Alcaldía de Caracas, creada durante la gestión de Aristóbulo Istúriz. Este ente es el heredero de lo que otrora era conocido como Mersifrica, fundada en el año 1949. Bajo la administración de Claudio Fermín (hoy jefe de campaña de Falcón) se hicieron amplias y sustentadas denuncias sobre la administración del Mercado Mayorista; corrupción, roscas (el Rey del Pescado, el Rey de la Papa, el Rey del Plátano y un amplio etc.), monopolios (azúcar, frutas y otro amplio etc.) y lavado de dinero. Hoy la Mersifrica de Fermín no tiene que envidiarle nada a la Inmerca de Farías. Los males de la cuarta están vivitos en la Quinta República. En la actualidad dentro del Mercado de Coche no hay punto de venta disponible para la comercialización. En el interior del recinto toda la venta se realiza con billete en mano. En efectivo, un kilo de limón, puede llegar a costar 80 mil bolívares, un kilo de pimentón unos 50 mil bolívares, el kilo de cambur se consigue en 23 mil bolívares y un plátano en 20 mil bolívares. Los mismos rublos pero en la Red de Abastos Bicentenarios; 300 mil, 102 mil, 49 mil y el kilo de plátano en 78 mil bolívares respectivamente. En el año de 1971, el Dr. Rafael Domínguez Sisco –querido por adecos y copeyanos– presidente del Concejo Municipal de Caracas, firmaba el decreto donde informaba al gobernador del Distrito Federal la condonación de la deuda contraída por Mersifrica, por un monto de 33.299.000 bolívares. ¿Cuáles son las cuentas de Inmerca hoy? El Dr. Domínguez una vez dijo: “Hay capataces de primera, de segunda y de tercera (…) Ahora, yo sí me califico de capataz de primera porque para ello tengo documentación, digamos, y obra creada”. Vale la pena hoy solicitar un capataz de primera para Inmerca, con documentación y obra creada.

¿Dónde está la salsa de tomate?

¿Y LA SALSA? De compras en el supermercado “Fiorca”, en Puerto La Cruz, Anzoátegui. El precio de un frasco de salsa de tomate, 495.000 Bs, importado, inmediatamente se viene a la memoria aquel 7 de junio del año 2009. El presidente Hugo Chávez puso en funcionamiento la primera fase del complejo agroindustrial El Sombrero, ubicado en el estado Guárico. El espacio sirvió para el Aló Presidente Nº 332. Ese día ya estaba en funcionamiento la planta de bebidas saborizadas a base de soya y la planta secadora de granos. Fue la primera y única vez que pude tomarme una bebida achocolatada muy rica llamada “soyito”, deliciosa bebida que más nunca iba a degustar. Durante el Aló la planta procesadora de salsa de tomate y la deshidratadora de hortalizas y frutas, estaban en pleno uso. Una agrotienda CVA y la colocación de la primera piedra de la fábrica ensambladora de tractores argentinos Pauny, completaba la puesta en escena del programa dominical. En aquella oportunidad también se planteó evaluar la viabilidad para una tercera fase y la instalación de una planta para el procesamiento de derivados lácteos, planta para el procesamiento de harina precocida de maíz y una planta para la elaboración de alimentos concentrados para animales. El ministro de agricultura para el momento era el sociólogo Elías Jaua, quien empeñó la palabra que el 17 de diciembre de ese mismo año se estarían ensamblando tractores y al 100% funcionando todo el complejo agroindustrial que estaba ubicado en una superficie de 12 hectáreas, El comandante Chávez informó de la cuantiosa inversión realizada en este complejo y aprobó los recursos para la tercera fase, en ese programa el Presidente hizo mucho hincapié en lo vital que era alcanzar la plena soberanía alimentaria, explicaba cómo la Venezuela rentista nos hizo dependientes de empresas transnacionales para traer alimentos al país teniendo nosotros suelos, agua y buen clima. Palabras premonitorias del Presidente Chávez de lo que hoy vivimos, ya sabia y estaba convencido que era la alimentación fundamentalmente donde el enemigo nos atacaría y trataría de ponernos de rodillas. A casi 9 años, saltan las interrogantes. ¿Dónde está la salsa de tomate? ¿Por qué en los anaqueles de la Red de abastos Bicentenario ni en los Pdvales, esa salsa no se ubica? ¿Qué paso con toda esa inversión realizada? ¿Quién o quiénes son los responsables de este fracaso? ¿Cierto o falso, que el Complejo estará ahora bajo un esquema mixto, con la participación del sector privado para su reimpulso? Acá un dialogo de aquel Aló: —Sr. Gregorio (trabajador de la planta): “… se concentra el producto, dependiendo del tipo de producto que vayamos a producir acá, esa planta está diseñada para producir tanto pasta de tomate, como salsa de tomate”. —Chávez: “La pasta…”. —Sr Gregorio: “De la salsa, vamos a obtener la pasta de tomate a 18 grados brix. Luego, pasteurizamos el producto en la línea, (…) y lo pasamos a la línea de envase”. —Chávez: “¿Ahí sale ya la salsa?”, a lo que finalmente el señor Gregorio exclama: “Ya sale la salsa con todos los ingredientes”. A esta salsa de tomate le haría bien hasta el chocolate.

El compa Felipe

redaccionverdades@gmail.com

 

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