De Cariaco al Capitolio, La traición.

Esta semana se llevaba a cabo en la sede de la Asamblea Nacional (el mismo lugar donde sesiona la Asamblea Nacional Constituyente), un encuentro entre el “autoproclamado” presidente interino, el Dip. Juan Guaidó y miembros del autodenominado “Plataforma en Defensa de la Constitución”. El encuentro era reseñado por el propio Guaidó: “Hoy sostuvimos un encuentro con exministros del gobierno del expresidente Chávez. Escuchamos sus planteamientos, y coincidimos en la necesidad de resolver los problemas de los venezolanos. Seguimos trabajando y escuchando a todos los sectores que quieren un cambio”. Igualmente la cuenta tuiter de la Asamblea Nacional señalaba al respecto: “El Dip. @jguaido, Pdte. (E) #Venezuela y Pdte. @AsambleaVE sostuvo un encuentro con los exministros Rodrigo Cabezas, Gustavo Márquez, Gonzalo Gómez, Edgardo Lander, Héctor Navarro y Oly Millán”. Además de los personajes, entre ellos tres exministros, figuraban también, Sergio Sánchez, Nicmer Evans y Santiago Arconada. Tras bastidores, Giordani y Ana Elisa Osorio, se mantenían en contacto directo con la delegación enviada a negociar con Guaidó y el “autoproclamado” candidato del chavismo. En su salida de la reunión, Héctor Navarro, actuando como vocero del grupo, entre otras cosas, calificaba al presidente Nicolás Maduro de “usurpador de la Constitución”, dejando el piso hecho para lo que más tarde ocurriría en el hemiciclo del Capitolio Nacional, la discusión y aprobación por parte de los diputados de la AN de lo que han denominado Ley de Estatuto que regirá “la transición para la defensa y el restablecimiento de la vigencia de la Constitución”. Todo esto rememora los acontecimientos previos que marcaron hace doscientos años el Congreso de Angostura convocado por el Libertador Simón Bolívar. Un Congreso convocado bajo los temores, dudas y divisiones en el seno patriota como consecuencia de la caída de la Primera República, y la ofensiva desplegada por las fuerzas realistas para recuperar el territorio perdido.

Congresillo de Cariaco

En mayo de 1817, en la población de San José de Cariaco, se llevaba a cabo con la participación de militares y civiles, el Congreso de Cariaco, conocido en el argot popular con el nombre del “Congresillo de Cariaco”. La conjura contra el Libertador Simón Bolívar, estuvo encabezada por el canónigo Cortés de Madariaga a quien se le sumó el general Santiago Mariño (segundo al mando de la República). Además tuvieron protagonismo los militares Luis Brion (almirante) y el intendente general Francisco Antonio Zea. Y los civiles; Francisco Javier Mayz, Francisco Javier de Alcalá, Manuel Isava, Francisco de Paula Navas, Diego Bautista Urbaneja y Manuel Maneiro. El “Congresillo” trazo tres grandes objetivos: Volver al esquema político-jurídico de la Primera Republica bajo la conformación de un triunvirato, subordinar el poder militar al poder civil y el reconocimiento de la Constitución de 1811. Estos tres objetivos convergieron en una estrategia mayor, el desconocimiento de la autoridad del Libertador Simón Bolívar. De esta manera y una vez reunido el “Congresillo”, Santiago Mariño asume como jefe supremo y fija como capital provisional del nuevo gobierno, a La Asunción. Entre las nuevas medidas del gobierno de facto estuvieron: la incorporación de las siete estrellas a la bandera nacional, la rebaja vía decreto en los derechos de importación de los productos procedentes de los Estados Unidos y de Inglaterra (países que propiciaron el “Congresillo” a través de Cortez de Madariaga) y se decretaba la naciente Provincia de Nueva Esparta. Ante la traición de Mariño y del resto de los civiles, los generales Rafael Urdaneta y Antonio José de Sucre desconocieron las decisiones tomadas por el Congreso de Cariaco y las acciones posteriores del gobierno instalado por Mariño y Madariaga, esto degeneró rápidamente en la disolución de la conjura. Simón Bolívar escribiría a Martin Tovar Ponte: “El canónigo restableció el gobierno que tú deseas y ha durado tanto como el casabe en caldo caliente… Nadie lo ha atacado y se ha disuelto por sí mismo… Aquí no manda el que quiere, sino el que puede”. Mientras tanto el cónclave reunido en el Capitolio Nacional, busca apresuradamente al Mariño de nuestros tiempos que reconozca al Gobierno de Transición ya negociado. ¿Sabrá Navarro y compañía lo que dura un casabe en caldo caliente?

Rafael Ramírez

MAÍZ PARA EL CUARTEL. El autoproclamado candidato del Chavismo, Rafael Ramírez, es la cabeza visible de quienes en Venezuela se autodenominan “Chavismo Originario”, grupo que dirige la “Plataforma en Defensa de la Constitución”. Desde Italia, el otrora jefe de Pdvsa, dirige la negociación con Guaidó a través de Washington. Ramírez ha prometido aportar a su ariete en el seno de la FANB a la causa contra Nicolás Maduro. A Ramírez se le ha prometido borrón y cuenta nueva en su hoja de vida. El “Rojo Rojito”, envía sus orientaciones a través de su leal operador político en tierra venezolana a un grupo de oficiales de alta jerarquía. ¿Cierto o falso que recientemente el autor de un Grano de Maíz estuvo en el exterior estableciendo la estrategia a seguir para la instalación del Gobierno de Transición?

Juan Guaidó en la UCV

PLAN PAÍS-UCV. El día jueves, de la semana pasada, el “autoproclamado” presidente interino, Juan Guaidó, presentó el denominado “Plan País”, un conjunto de generalidades, según Guaidó, trabajado “…desde hace muchos años y…resultado de la suma de muchos esfuerzos. Es un plan bien pensado”. El Plan sería presentado en el Aula Maga de la UCV, espacio consensuado con las autoridades de la Casa vencida por las sombras para los grandes anuncios de la oposición venezolana. La capacidad del Aula Magna, unas 2.700 personas, quedó cuesta arriba para los convocantes, quienes ante la falta de público, tuvieron que trasladarse al auditorio naranja de la Facultad de Ciencias Económicas y Sociales, cuya capacidad está hecha para 300 personas. El cambio de lugar además generó angustias ante las autoridades de la UCV, quienes temían un enfrentamiento promovido por el equipo de seguridad que cuidaba a Guaidó (a cargo del grupo Bandera Roja) contra estudiantes afectos al Chavismo. Ante el escenario, las autoridades universitarias autorizaron el ingreso de efectivos vestidos de civil de los organismos de seguridad del Estado venezolano que discretamente garantizaron la seguridad de Guaidó. El “autoproclamado” quedó solo. Ni Pizarro, ni Stalin González, ni Requesens ni Ricardo Sánchez, movilizaron a sus fuerzas dentro de la UCV en apoyo al Dip. Guaidó. ¿Será que ese día existió algún plan para atentar contra la vida el Dip. Juan Guaidó por sectores vinculados a la oposición, que forzó la ausencia de quienes debieron acompañar al “autoproclamado” durante el acto de presentación del Plan País”?

Santiago Arconada

“EL MONAGUILLO”. Entre los convocados de la “Plataforma en Defensa de la Constitución” al conclave del Capitolio Nacional el pasado 5 de febrero, figura Santiago Arconada, referencia para algunos sectores de la izquierda venezolana. Arconada, conocido como “El Monaguillo”, por su histórico vínculo con los jesuitas, no pierde la ocasión para colocarse al lado de sectores políticos que por años estuvieron al frente del poder en Venezuela durante los gobiernos de Acción Democrática y Copei. Los textileros tienen la memoria fresca, recuerdan el pacto promovido por “El Monaguillo” y el patrono. Arconada, vinculado a la Juventud Obrera Católica y al grupo “Chocolate” (entre quienes lo conformaban Edgardo Lander, Judith Palencia y otros tantos profesores universitarios de economía y sociología), traicionaba la huelga nacional textil del año 80. No extraña entonces que “El Monaguillo” repita la historia de pactar con la reacción.

El compa Felipe

redaccionverdades@gmail.com

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