Del Marschall al Proyecto Esperanza

Harry S Truman General George Marshall Paul Hoffman y Averell-Harriman

Al finalizar la Segunda Guerra Mundial, el Jefe del Estado Mayor del Ejército de EUA durante el conflicto bélico y años después, Secretario de Estado durante la administración de Harry Truman, el General George C. Marshall ideó el “European Recovery Program”, mejor conocido como Plan Marschall. En un junio del año 1947, Marschall pronunciaba un discurso en la Universidad de Harvard donde daría a conocer las “bondades” del Plan de Recuperación Económica para Europa, un fragmento del mismo nos indica la filosofía de Washington sobre la intervención de los EE.UU. en otras naciones, al respecto señala: “Es lógico que los Estados Unidos haga todo lo que pueda para contribuir al regreso de un estado de salud normal de la economía en el mundo, sin lo cual no puede haber estabilidad política ni una paz garantizada. Nuestra política está dirigida no en contra de algún país o doctrina sino en contra del hambre, de la pobreza, la desesperación y el caos”. No olvidemos que en la actualidad Trump ha mencionado en varias ocasiones la necesidad de una salida a la “crisis humanitaria en Venezuela” utilizando palabras como; hambre, pobreza, desesperación y caos. El Plan Marschall bajo la “Ley de Asistencia Extranjera de 1948” aprobada por el Congreso estadounidenses permitió la colocación de un poco más de 13 millones de dólares en Europa y el reparto del botín posterior entre las fuerzas aliadas con excepción de la otrora URSS. Uno de los propulsores de la Ley, el senador republicano Arthur H. Vandenberg, presidente del comité de política exterior expone la necesidad del plan: “En nombre de la paz, la estabilidad y la libertad merecen un paso rápido“. Hoy desde Colombia, emulando la iniciativa Marschall ha surgido la idea de impulsar el Proyecto Esperanza, que se define como un Fondo de Cooperación para la Reconstrucción de Venezuela, impulsado desde el Uribismo que implicaría la inversión de más de 20 mil millones de dólares. En ediciones pasadas alertamos sobre el plan que ha puesto en marcha Washington a través de sus aliados en la región con el protagonismo del Estado Colombiano. En aquella oportunidad, escribimos en la edición 690 bajo el título, “DUQUE EL GUERRERISTA”: “Miguel Salazar en su prestigiosa columna lanzaba una pregunta a la opinión publica venezolana: “¿Es probable una agresión militar en contra de Venezuela, proveniente de Colombia?”. Hoy, basados en información de primera mano y con toda responsabilidad debemos afirmar: Colombia prepara la guerra contra Venezuela. Una inusual decisión de prorrogar por seis meses el tiempo de servicios del contingente 2016 (recordemos la denuncia del Presidente Nicolás Maduro sobre la intención de concretar un Golpe de Estado para el mes de octubre), se suma a la directrices emanadas a las tropas y oficiales de la Cuarta División del Ejército Nacional (DIV04) (…) en cuanto a su participación en un eventual conflicto con Venezuela precisando como escenarios de guerra los departamentos fronterizos de Arauca, Vichada, Norte de Santander, el Cesar y La Guajira”. Ante la intervención y su desenlace de pronóstico reservado se apuesta a la reconstrucción de Venezuela desde la participación protagónica de sectores económicos vinculados al Uribismo y tal como ha ocurrido en Brasil con la decidida participación de grupos religiosos evangélicos. Entre estos grupos, surge el partido político, “Colombia Justa y Libres”, que agrupa a pastores cristianos carismáticos. Estas fuerzas religiosas devenidas en suertes franquicias políticas han venido protagonizando momentos estelares en la política colombiana, ejemplo de ello, la influencia de este sector en la victoria del NO en el plebiscito de octubre del 2016 sobre el Acuerdo de Paz con la FARC. El Proyecto Esperanza vuelve al clásico esquema de colaboración entre el Estado que impulsa la reconstrucción del país “devastado” y la fuente principal de financiamiento y de intervención, el Banco Mundial. Sobre el papel del ente internacional en la edición 693 bajo el título de una nota: El Petro y la CIA, señalamos: “El libro (The New Confessions of an Ecnomic Hit Man) plantea la intervención de los Estados Unidos en las economías de los países del “tercer mundo” mediante la utilización de grandes transnacionales o del Banco Mundial”. El Plan Marschall constituyó la base de la llamada Doctrina Truman, 60 años después, el Proyecto Esperanza es un elemento esencial para la Doctrina Trump para aniquilar la amenaza que representa el chavismo para sus intereses regionales apoyado desde organismos multilaterales.

Carlos Eduardo Acosta

LA VISIÓN. Unos de los que conforman el “Grupo Gestor”, el congresista colombiano Carlos Eduardo Acosta (el grupo además está integrado por Gustavo Gaviria Ángel, Ricardo Arias Mora y Enrique Echeverria Cortes, todos vinculados a Álvaro Uribe Vélez) ha publicado en su cuenta tuiter queda retratada la ideología expresa en el Proyecto Esperanza y su carácter expansionista: “La República de Colombia tuvo los grandes departamentos Venezuela, Quito y Cundinamarca, siendo sus capitales respectivas departamentales Caracas, Quito y Bogotá. Bogotá era capital departamental y capital de la República”. El Proyecto Esperanza, implica la ejecución de un “Plan Maestro” en un lapso de 4 años en tres fases; ayuda humanitaria (6 meses); estabilización (18 meses); y recuperación (24 meses). En esta última fase, el “Proyecto para la reconstrucción de Caracas” plantea la recuperación en el área de infraestructura. ¿Se acuerda usted la última llegada de una fuerza militar neogranadina sobre Caracas?

PIRATAS DEL CARIBE. Tal como señala el documento, son muchas “las oportunidades que se van presentar” ante un país que va a requerir ser reconstruido. Un fragmento del Proyecto Esperanza revela la intencionalidad de asirse del botín rememorando al galeón francés que el siglo XVI que llegaba a la isla de Cubagua para saquear sus tesoros: “¿Cuál sería el rol de Colombia en la reconstrucción de Venezuela? ¿Los empresarios colombianos estarían preparados para participar en esa descomunal tarea? ¿Existe un plan del gobierno con este propósito o en su lugar nos contentaremos con recibir y mantener a centenares de miles de inmigrantes forzados por la situación actual? Estos interrogantes y muchos más nos llevan a plantear la construcción de un plan estratégico para que Colombia además de apoyar al hermano país, prepare su industria, profesionales e instituciones para una oportunidad única de crecer a la par con su reconstrucción”. La intervención en los sectores de la economía venezolano bajo una fuerza de ocupación supondría la entrega a los grupos económicos colombianos, especialmente aquellos vinculados al Uribismo de sectores relacionados a los alimentos, medicinas, energía, hidrocarburos, minería, industria y servicios públicos.

PDVSA EN LA MIRA. Tal y cual sucedió en Libia tras las fuerzas aliadas comandadas por los Estados Unidos, el objetivo central fue del desmembramiento del Estado Nación que permitiese facilitar la colocación del máximo de los esfuerzos sobre los recursos naturales del país africano. En la mira de los aliados estuvo la Corporación Nacional del Petróleo (NOC), en su momento el Senador demócrata, Edward John “Ed” Markey, corrió el velo sobre las verdaderas intenciones tras la intervención en Libia: “Bueno, estamos en Libia a causa del petróleo”. En el Proyecto Esperanza queda manifiesta la clave puesta sobre la reconstrucción de Venezuela: “Un capítulo especial y tal vez el más importante, es el del estado actual de la infraestructura petrolera. Con la participación de expertos de la industria, se esboce un plan de recuperación de los campos petroleros y las refinerías, para generar recursos económicos propios que apuntalen la recuperación de Estado Venezolano”.

El compa Felipe

redaccionverdades@gmail.com

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