¡Dios salve a Colombia!

Tras la captura de Santrich el panorama parece un tanto desconcertante para el proceso de paz

Hace años no pasábamos un momento tan peligroso para el país. Si aquello por lo que hoy acusan a Santrich es cierto, se desdibuja el discurso de las Farc, se deslegitiman las curules entregadas a esa organización y quedará en los colombianos el sabor del engaño en que se convirtió el proceso de paz… Esto puede provocar una desbandada de excombatientes que están de por sí pasando trabajos en las zonas veredales ya que el gobierno les ha incumplido muchas de sus promesas y ya varios han regresado y podrían seguir regresando a las armas.

Ahora bien, si resultara que Santrich es inocente -y en Colombia esto no sería raro- cobraría fuerza la versión de que esta captura no es más que un complot del gobierno y de la DEA, para tapar el escándalo de los malos manejos del dinero de la paz, el escenario sería mucho más delicado; el momento electoral que vivimos es tan tenso que -y no creo exagerar con esto- una revuelta popular sin precedentes podría estarse gestando, y aquí hasta el ELN aprovecharía para volver mierda el país a punta de terrorismo.

Nos podría llevar el putas, porque esto desataría una oleada violenta, trágica y descarnada, pero a la vez una acción que lamentablemente estaría justificada por cuenta de los mil y un errores del gobierno de Juan Manuel Santos, un mandatario que jugó con las Farc, jugó con la Constitución, y jugó con todos los colombianos por habernos impuesto un proceso de paz fallido como lo calificó ayer el mismo abogado de Santrich. Un proceso mal hecho, gestado a partir de sus mezquinos intereses.

En cualquiera de los dos escenarios pierde el país, que ante la comunidad internacional hoy está más desprestigiado que nunca. Claro, todo lo anterior le vale huevo a un presidente que ya va de salida, y que pasará a la historia no tanto sin popularidad, como dijo su hijo en un trino, sino como el traidor que desbarató el aparato democrático de nuestra nación por aliarse con quienes durante más de 50 años, justificado o no, llenaron de sangre la ciudad y el campo colombianos. ¡Dios salve a Colombia!

Leonel Uriel Alzate Herrera

Periodista colombiano

 

 

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