Doble personalidad

El trastorno de doble personalidad o trastorno de identidad disociativa (TID), consiste en la presencia de dos o más personalidades dentro de un mismo individuo. Esta afección crea diversos problemas de conducta en el paciente, puesto que actúa de manera diferente en una situación similar bajo una identidad discordante.

El trastorno disociativo y el estrés postraumático suelen ser confundidos entre sí, ya que presentan similitudes y habiendo entrado en debate, el diagnóstico puede llegar a ser determinante para la mejora del paciente, puesto que ambas desviaciones deben ser tratadas de forma diferente.

Causas del trastorno de doble personalidad

No se sabe exactamente cuáles son las causas que provocan el trastorno de doble personalidad o TID, aunque la idea más extendida propone que el paciente ha debido sufrir una serie de traumas severos durante su niñez.

En su gran mayoría, los adultos que presentan este tipo de trastorno presentan un perfil personal influido por los abusos psíquicos, físicos o sexuales. Esto lleva a los que la padecen a doblegar su personalidad y replicar identidades alternativas, creando un yo disociado o varios opuestos a él mismo.

Puesto que se está empezando a creer que este diagnóstico es más habitual de lo que normalmente se piensa, también se intuye que la enfermedad puede tener antecedentes familiares, aunque esto no significa que la patología sea en ningún caso hereditaria.

Síntomas del trastorno disociativo de la personalidad

Los principales síntomas que se suelen presentar en una enfermedad como el trastorno de identidad disociativo están dentro del cuadro psiquiátrico, y algunas consecuencias comunes son, por ejemplo, la ansiedad o la depresión, incluso llegando a incurrir en conductas suicidas.

Los pacientes de este tipo de enfermedad suelen tener episodios de disociación en su vida, sobre eventos significativos con familiares y amigos, llegando incluso a no recordar la naturaleza del vínculo con ellos.

Se tiende a acusar de mentiroso compulsivo al paciente afectado, sin que ellos lleguen a reconocerlo, claro está, puesto que simplemente no recuerdan haber hecho algo o tienen una impresión diferente de su actuación ante cualquier situación o evento destacado.

Suelen tener lapsus temporales que les hacen obviar el transcurso de los acontecimientos en un periodo de tiempo determinado, ya que sus personalidades no se conocen entre sí, pudiendo llegar a ser opuestas y con rasgos dispares.

Además, pueden llegar a encontrarse con gente que los conozca con otro nombre diferente al suyo, dotando al subproducto consciente de propiedades emocionales particulares. Del mismo modo, puede llegar a verse a sí mismo como una persona ajena a su entorno psicológico propio.

Otro de los síntomas más habituales es el mantenimiento de conversaciones entre sus propias personalidades. Tanto es así, que el paciente puede llegar a crear esas personas dentro de sí mismo, facilitando diversos episodios de depresión y pánico.

Normalmente, el derivado personal que se suele imponer es la personalidad que apareció en un primer momento, también conocida como personalidad primaria. Los rasgos de esta psique nodriza sugieren conductas más dóciles, pasivas, respetuosas y una tendencia generalizada a culpabilizarse de todo. Mientras que la personalidad, o personalidades, que surgen posteriormente terminan por ser más agresivas, dominantes, irreverentes, peligrosas y autodestructivas. Además, la falta de un recuerdo nítido en algunos episodios hace que en ciertos aspectos de la vida se produzca un suceso traumático y una incapacidad para experimentar emociones de forma normal.

El hecho de que sean tan diferentes produce ciertos síntomas que también pueden llegar a ser confundidos con los propios de otro tipo de trastornos, puesto que son comunes a un gran número de patologías. Los más comunes son los trastornos alimentarios (anorexia, bulimia, etc.), trastorno de conversación, trastorno límite de la personalidad y alteración de la sexualidad (sobre todo cuando se han recibido abusos, algo muy frecuente).

Claramente se llega a sufrir un desdoblamiento absoluto, llegando a alterar la expresión del sujeto, su voz, el ánimo y por supuesto, la forma de comportarse. Cuando esto ocurre, puede llegar a convertirse en un absoluto extraño para su gente más cercana.

Diagnóstico del Trastorno en personas con doble personalidad

No existe un protocolo exacto para saber si una persona tiene doble personalidad. El proceder aconsejado propone realizar una serie de entrevistas por parte del especialista, el cual trata de inferir si tiene los síntomas de los que hemos hablado anteriormente y en qué medida.

La persona encargada de llevar a cabo estas entrevistas deberá cerciorarse de la presencia de una o varias entidades y establecer de forma clara sus roles dentro del individuo.

Los diagnósticos más acertados establecen que el paciente no tiene porque recordar ciertos capítulos de su conducta ni tener información sobre cosas que son importantes, puesto que alguna de sus otras personalidades suplanta esos recuerdos y mantiene los suyos propios.

Debemos destacar que la sintomatología no puede estar influida por el consumo de drogas o alcohol, puesto que estas acciones generan, ya de por sí, marcos emocionales propensos al desdoblamiento.

Tratamiento del desorden de múltiple personalidad

Para delimitar el trastorno disociativo de la personalidad, hay que tener en cuenta que existen otros tipos de patologías mentales como el trastorno postraumático, trastorno bipolar, somatización, etc. que confunden en ocasiones la línea general de diagnóstico.

Una vez seleccionado mediante el descarte de los demás trastornos, los especialistas trabajan con el paciente para que sus personalidades coexistan juntas, haciendo posible que se llegue a obtener un resultado óptimo de equilibrio en el que los episodios son menos frecuentes y la personalidad múltiple remite o adquiere una forma controlable desde la psique principal del paciente.

Actualmente se recurre a un tratamiento combinado para la curación de este tipo de trastornos que ha dado resultados con diversos tipos de pacientes, sin que esta línea de actuación tenga una naturaleza excluyente de otros tratamientos eficaces, como puede ser la hipnosis.

Por una parte, se recurre a la ICV (Integración del Ciclo Vital), que facilita la integración neuronal y una rápida recuperación en adultos que han sufrido algún trauma en su infancia de índole abusiva. Hay que tener en cuenta que el factor principal que facilita la mejora de este tipo de terapias, es la incorporación de una sucesión mental de recuerdos cronológicamente ordenados e imágenes mentales.

Por otro lado, se aplica el EMDR (Eye Movement Desensitization an Reprocessing), que es una técnica utilizada para tratar el trastorno de doble personalidad, siendo un proceder común a otras patologías parecidas. Consiste en sesiones de psicoterapia combinadas con la estimulación mediante movimientos oculares o sonidos planificados, de los distintos hemisferios del cerebro.

La combinación de ambas técnicas posibilita que el paciente abandone poco a poco la disociación y adquiera un nuevo conjunto de estrategias más adaptativas y flexibles. El resultado final, si la terapia ha tenido éxito, es un individuo capaz de procesar esas personalidades parásito como ámbitos diferenciados de su identidad principal.

Pronóstico

El Trastorno de Identidad Disociativo es una enfermedad que tiene una lenta recuperación, llegando a ser crónica en algunos casos, aunque bien es cierto que la reestructuración personal puede llegar a ser absoluta y sus síntomas controlados de forma precisa.

Aun así, los enfermos que padecen el TID pueden llegar a autolesionarse como hemos comentado y tener tendencias suicidas que han de atajarse de inmediato. Esto es debido a que suelen verse abocados al consumo de alcohol y drogas, convirtiéndolos en seres antisociales con evidentes reticencias a la integración gregaria.

El proceso de recuperación es largo y tedioso, pero los resultados pueden ser óptimos cuando un trastorno de doble identidad se trata de forma correcta, pudiendo concluir en la rehabilitación total de las aptitudes mentales.

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