EEUU y el derrocamiento del presidente Rómulo Gallegos

Don Rómulo Gallegos, gran figura de nuestra literatura nacional, autor de un centenar de obras en varios géneros, sus novelas famosas son: El último Solar, La trepadora, Doña Bárbara, Cantaclaro, Canaima, Pobre negro, El forastero, Sobre la misma tierra, La brizna de paja en el viento, Una posición en la vida, El último patriota, Tierra bajo los pies. Respetado dirigente político, fundador de Acción Democrática, tuvo una digna conducta ética y moral durante la larga tiranía de Gómez, sus años de exilio y su destacada figuración política entre 1936 y 1945, lo llevaron luego a ser electo Presidente de Venezuela con una aplastante mayoría del 74,4% de votos. Los otros candidatos en esas elecciones fueron el Dr. Rafael Caldera por Copei, y nuestro querido camarada el Dr. Gustavo Machado por el Partido Comunista de Venezuela (PCV). En octubre de 1945, Rómulo Gallegos había apoyado la conspiración golpista de su tocayo y compañero de partido Rómulo Betancourt y de Marcos Pérez Jiménez contra el presidente electo Isaías Medina Angarita; tres años más tarde le harían lo mismo a él.

Electo Rómulo Gallegos el 14 de diciembre de 1947, tomó posesión el 15 de febrero de 1948 y trató de hacer un gobierno progresista, sin embargo su plan nacionalista tocaba directamente intereses de EEUU, donde ya en esa época el negocio petrolero era una gran caja negra para los venezolanos, y las concesiones otorgadas reportaban unos ingresos insignificantes comparados con las ganancias de las trasnacionales. Por lo cual los representantes yanquis incitaban a acciones opositoras en los sectores militares, grupos políticos de la derecha conservadora (Copei), y en los que habían apoyado al régimen del general Medina Angarita; el gobierno constitucional de Gallegos apenas duró 9 meses y 9 días en el poder. Cualquier parecido de lo ocurrido con la actualidad les aseguro que no es mera coincidencia.

El idilio adeco-militar del golpe contra Medina Angarita les duró muy poco, los jefes militares exigían un acuerdo para que Gallegos continuara en el poder: 1. que Rómulo Betancourt –estratega y organizador de AD– saliera del país por tiempo indefinido; 2. que las “milicias” de AD (criminales bandas armadas) se desarmaran; y 3. la sustitución en el gabinete Ejecutivo de todos los ministros militantes de AD por personas sin militancia partidista. El CEN de AD, contrario a la opinión de su máximo líder Rómulo Betancourt quien aceptaba irse negociando con los militares que permitieran que la mitad del gabinete siguiera siendo adeco; apoyaron a Rómulo Gallegos en no transigir en nada.

La pugna política era cada vez más fuerte, los militares encabezados por el propio ministro de la Defensa, Carlos Delgado Chalbaud, y otros jefes militares como Marcos Pérez Jiménez y Luis Felipe Llovera Páez, derrocaron al presidente Gallegos el 24 de noviembre de 1948; argumentando que el Presidente no les había aceptado sus peticiones, estos tres tenientes-coroneles conformaron una Junta Militar de Gobierno. La receta de EEUU esa vez fue una combinación entre lo que ordenaron en este siglo contra el Presidente hondureño Manuel Zelaya y nuestro 11 de abril del 2002; ya que la junta militar expulsó de inmediato fuera del país tanto al propio presidente Rómulo Gallegos, como a todos sus ministros, a los miembros del Congreso Nacional, y a muchos otros funcionarios y jefes políticos de AD. Vean, como siempre nos han sido aplicadas las mismas artimañas y recetas gringas.

Rómulo Gallegos, el mismo día del golpe dijo: “Señalo al coronel Adams como participante en el derrocamiento de mi gobierno”. A los pocos días aparece ese mismo coronel gringo explicando que había ido a La Planicie (oficinas del Ministerio de la Defensa de la época) “a buscar unas entradas de regalo que me habían ofrecido para una corrida de toros”. Nadie se comía el cuento, claro está; ya que el coronel Edward Adams era el agregado militar de la Embajada norteamericana en Caracas.

En pocas horas ya estaban presos en la Cárcel Modelo de Caracas personajes como Raúl Leoni, Ricardo Montilla, Leonardo Ruiz Pineda, Juan Pablo Pérez Alfonzo, Luis Beltrán Prieto Figueroa, Eligio Anzola Anzola, Raúl Ramos Giménez, Alberto Carnevali, Luis Augusto Dubuc y Luis Lander. Lo que resulta aún hoy muy extraño es que antes de toda esa cacería de brujas, ya el gran líder de AD Rómulo Betancourt, llevaba varias horas asilado en la Embajada de sus amigos de EEUU.

La persecución de la junta militar fue mayormente contra los adecos (eternos golpistas, incluso en contra de sus propios presidentes), no se persiguió tanto a los partidos Copei, URD y el PCV, que continuaron sus actividades con algunas limitaciones hasta 1950. Por ello a este período de la tiranía militar se le reconoce como “la Dictablanda”.

Gallegos, ya desterrado, llega el 23 de diciembre de 1948 a La Habana, declarando a la prensa: “… Yo acuso, sin mínimo temor de incurrir en imputación calumniosa, de haber sido animadoras de esta concitación a las Fuerzas Armadas contra los derechos del pueblo poderosas fuerzas económicas, las del capital venezolano sin sensibilidad social y, acaso también las del extranjero explotador de la riqueza de nuestro subsuelo… han sido ellas –no vacilo en denunciarlas, repito– las que han inflado la gana tradicional de poderío que alimentaban los autores del golpe militar hoy victorioso. Pero hay todavía algo más que Venezuela e Hispanoamérica entera deben saber. Aquí ha ocurrido un acto más de la tragedia que en nuestra América viene padeciendo la democracia. ¿Quién maneja esta máquina de opresión que ya se ha puesto sobre nuestro continente? ¿Qué significa la presencia, constatada por personas que me merecen fe absoluta, de un agregado militar de Embajada de potencia extranjera en ajetreos de cooperador y consejero en uno de los cuarteles de Caracas mientras se estaba desarrollando la insurrección militar contra el Gobierno Constitucional y de puro y legítimo origen popular que yo presidía? No ha sido pues tal insurrección un accidente de nuestra vida política de suyo propicia a las conmociones de este género, sino un síntoma más sobre la América de nuestra lengua y de nuestro espíritu, de algún propósito prepotente de impedir que nuestros pueblos afirmen su esencial característica democrática y desarrollen libremente su riqueza para obtener su independencia económica, a fin de que no puedan decidir su propia suerte histórica como pueblos soberanos.

 

Roso Grimau

 


La Estándar Oil derrocó a Rómulo Gallegos

El 24 de noviembre de 1948 fue derrocado el Presidente Constitucional de Venezuela, el escritor Rómulo Gallegos, electo en elecciones libres y democráticas. Una alianza de sectores militares con grupos empresariales nacionales y norteamericanos fraguó y ejecutó el golpe de Estado.

Rómulo Gallegos era un intelectual nacionalista con ideas socialistas; el 12 de noviembre de 1948 promulgó una nueva Ley de Impuesto Sobre la Renta que pechaba con una imposición adicional en 50 por ciento las ganancias de las empresas transnacionales petroleras que obtuvieran por encima de los impuestos pagados a la nación.

La conspiración no se hizo esperar, el presidente Rómulo Gallegos fue engañado por el presidente de los Estados Unidos, Harry S. Truman, quien le invitó a una larga gira por Norteamérica, allí le hizo toda clase de homenajes y halagos.

A la par Nelson Rockfeller poderoso magnate propietario de la Compañía Petrolera Standar Oil y su filial en Venezuela Creole Petroleum Corporation, asistente directo del presidente Truman armaba el golpe de Estado en consonancia con el coronel Carlos Delgado Chalbaud ministro de la Defensa y presidente encargado de la República, “amigo y discípulo” del maestro Rómulo Gallegos con quien vivió varios años de exilio en Francia y España.

El día del golpe de Estado, Rómulo Gallegos fue traicionado por sus propios compañeros del Partido Acción Democrática, ese día no hubo movilizaciones políticas ni sociales para defender el Gobierno del presidente Gallegos. Rómulo Betancourt, líder máximo de AD, se refugió en la mañana en la Embajada de Colombia y el golpe de Estado fue en horas de la tarde.

Lenin Aquino

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