El Esequibo es nuestro

Pompeyo Torrealba, coronel (r) Graduado en la Academia Militar de Venezuela el 5 de julio de 1969, es experto en asuntos fronterizos y acucioso investigador del “caso Esequibo” desde 1986, cuando trabajó en la Lugar, un punto adyacente al territorio Esequibo, como oficial de Instrucción y Operaciones y como oficial de Inteligencia en el Estado Mayor de la 5ª Brigada de Infantería de Selva acantonada en Upata, durante 1984, 1985 y 1986. Coronel del Ejército (r) y exjefe de la Unidad Especial para el Esequibo, hoy Pompeyo José Torrealba Rivero coordina el Movimiento Nacional al Rescate del Esequibano y del Esequibo. “Tenemos la obligación histórica ineludible con nuestra patria de definir exactamente, la configuración geográfica de nuestra querida Venezuela mediante la recuperación de nuestro territorio Esequibo, el cual nos pertenece por historia, razón y justicia, desde nuestra formación como país libre, independiente y soberano”, reflexiona el autor del libro A un siglo del despojo. Enciclopedia del Esequibo. La historia de una reclamación, trayendo a colación lo que dijo Andrés Eloy Blanco: “El pueblo venezolano debe saber por fin dónde empieza la patria y dónde termina. No es posible que todo el pueblo de Venezuela ignore todavía a estas horas, qué forma tiene su madre geográfica”

–Perro viejo late echado…

–Por qué lo dice.

–Más de una vez ha pasado que me tergiversan algunas cosas, entonces, así como tú vas a grabar esta entrevista, yo haré lo mismo para cuidarme las espaldas –esboza una media sonrisa-. Cuando otros periódicos me han entrevistado –El Nacional y El Universal, entre otros- le han puesto el tinte político, lo que me disgusta porque mi trabajo es institucional.

–No obstante, en un tema como el Esequibo, la política viene como añadidura, es ineludible.

–Precisamente, como es ineludible, también es indiscutible que cuide mis condiciones, en virtud de que no le tengo miedo al cuero, como tampoco le temo a la oposición porque mi trabajo es institucional. Cuando uno está defendiendo los intereses del país, no hay partido político que valga ni condición política. La gran política debe ser una sola, no la politiquería.

–Exjefe de la Unidad Especial para el Esequibo, hoy coordina el Movimiento Nacional al Rescate del Esequibano y del Esequibo. ¿Hay alguna diferencia entre ambos trabajos?

–Ser funcionario de la Cancillería es un cargo público, oficial. El Movimiento Nacional al Rescate del Esequibano y del Esequibo es un invento mío luego de haber estudiado la trayectoria e historia del trato y procedimiento que se le había dado a lo largo de muchos años. No pretendo ser el primero, sólo le estoy dando continuidad al esfuerzo de muchos y de mucho tiempo. En mi libro A un siglo del despojo. Enciclopedia del Esequibo. La historia de una reclamación, recopilo una cantidad de antecedentes históricos de movimientos de diferentes índoles y tintes hasta políticos; de personas –entre otras, los padres Ojeda y González Oropeza, a quienes les tocó la responsabilidad de actuar en función del estudio del tema-; de otras gentes que en Caracas se agruparon en organizaciones –periodistas, partidos políticos, gremios, instituciones, universidades-. Sin embargo, me di cuenta del grave problema ocurrido: no había unidad de criterios ni igualdad de procedimientos.

–Pero, cuál es el objetivo y la finalidad del movimiento que está bajo su coordinación.

–El error garrafal que cometimos –y que cometieron muchas personas que me antecedieron- fue buscarle solución a un problema por un lugar donde no la hay, o sea, desde los puntos de vista político, diplomático y militar. Además, eran proyectos muy personalizados, por tanto no tuvieron continuidad. Entonces tuve la idea de hacer un movimiento nacional que abarcara esas organizaciones que flotaban en el aire sin rumbo y darle direccionalidad estratégica, que nos garantizara tener un poco de éxito y cambiar los vientos a nuestro favor, por cuanto los vientos soplaron en contra de Venezuela a partir del momento en que al gobierno copeyano presidido por Rafael Caldera, se le presenta la situación donde hay un cambio de relación de fuerza porque le dan la independencia a la colonia de la Guayana inglesa y la convierten en un país. Venezuela, que era un país suramericano chiquito, con un ejército también chiquitico y con una posición política muy menguada en el ámbito internacional, se estaba enfrentando al imperio inglés y siendo éste poderoso a nivel mundial, era casi imposible que escuchara los gritos de nuestro país. Pero la posición venezolana era hasta fácil porque éramos el país débil, chiquito, pobre y suramericano que le reclamaba al imperio inglés un territorio que le había invadido y quitado. Eso se transforma en sentido contrario –en mi libro le llamo “un cambio de relación de fuerza”- cuando el 26 de mayo de 1966, Inglaterra, en una jugada geopolítica, le da la independencia a su colonia, convirtiéndola en un país.

–Por qué dice que se cambia la “relación de fuerza”.

–Porque ahora el imperio es Venezuela, que tiene aviones sukhoi y barcos, además de un Ejército X, Y y Z, mientras Guyana posee 4 mil soldados, 4 lanchas y 3 avionetas. Así las cosas, el país chiquitico, el país imperial cambia.

–Hablaba de la “situación” que se le había presentado al primer gobierno de Caldera…

 –Fue una situación muy incómoda. Y digo incómoda porque no sólo había sido atacado y amenazado por el Gobierno colombiano, sino también porque éste ya había aplicado la “Operación Tenaza”. Una operación que el Gobierno de Colombia aplicó el año pasado, pero que no le dio el beneficio ni el resultado que esperaba. Por tanto, esa “Operación Tenaza” no es nueva. En aquel entonces, Caldera, debilitado políticamente por haber ganado unas elecciones con una diferencia mínima –fue una votación muy escuálida, menguada- no se atrevió a maniobrar y congeló por 12 años la negociación y el reclamo que nosotros estábamos haciendo. Craso error. Fue el error más garrafal que se ha cometido en la historia en 117 años, desde aquel nefasto Laudo Arbitral de París del 3 de octubre de 1899, cuando le es arrebatado a Venezuela 159. 500 Km2 de su territorio. Entonces, viendo que estaba entre la espada y la pared, el gobierno de Caldera quedó frente a la espada y le dio la espalda a la pared, y congela las negociaciones. En el marco de un acuerdo, Rafael Caldera y Arístides Calvani, quien era el canciller, firman un protocolo en Puerto España el 18 de junio de 1970, en el cual dejan de reclamar durante 12 años nuestro territorio, es decir, tuvo vigencia hasta 1982.

–A Rafael Caldera le sucedieron otros presidentes, ¿qué hicieron ellos al vencerse ese “error garrafal” mencionado por usted?

–Ah, bueno, ahí está la complicidad porque el gobierno de Carlos Andrés Pérez acepta la congelación de esos 12 años y en vez de buscar la manera de corregir el error, lo convalida por 5 años más. Posteriormente, Luis Herrera Campins ratifica lo hecho por Caldera al aprobar y darle un tratamiento igual, como si ese Protocolo de Puerto España hubiese tenido validez jurídica, cuando la verdad verdadera es que no había sido aprobado por el Congreso. Es decir, allí hubo complicidad absoluta.

–Y Hugo Chávez, qué hizo por el Esequibo.

–Chávez abrió el problema y Janet Jagan –presidenta de Guyana luego de la muerte de su esposo, Cheddi Jagan, da algunas luces acerca de la posibilidad de un acuerdo dentro del marco del Acuerdo de Ginebra. El presidente venezolano le respondió con una visita a Georgetown el 19 y 20 de febrero de 2004, pero hubo una tergiversación de la verdad histórica, las declaraciones de Chávez fueron manipuladas, cuando lo que dijo fue que él no iba a estar en contra de que Guyana desarrollara alguna actividad económica dentro del Esequibo que pudiera mejorar las condiciones humanas, de vida y personales de los esequibanos, protegiéndolos. Ellos son tan venezolanos como tú, el fotógrafo y yo, por tanto, necesitábamos apoyar al Presidente, sin embargo, lo que hizo la oposición fue denigrar. Siendo subteniente aprendí que los papelitos hablan, que todo lo que está escrito, escrito queda. Tengo el documento de las declaraciones de Chávez y lo introduje como una parte de mi libro, quedando para la historia el desmentido de aquella tergiversación de las palabras de Chávez, que había entregado el Esequibo, que ese territorio estaba perdido.

–Se comenta que cuando Venezuela ha perdido parte de su territorio, los presidentes han sido militares.

–Es que casi todos los presidentes han sido militares… El asunto está en qué momento la persona llega a ver la película, si llega tarde verá sólo la mitad. Hoy en día, muchas personas dan opiniones tergiversadas porque están opinando en base al poquito de película que han estado viendo.

–¿Es verdad que Chávez fue demasiado diplomático al tratar el tema Esequibo con su par de Guyana?

–Lo fue, sin lugar a dudas. En mi humilde entender, el Presidente que ha sido más contundente en el reclamo del Esequibo ha sido Nicolás Maduro; el 6 de julio de 2015 afirmó tanto en el ámbito nacional como en el internacional, que “el Esequibo es nuestro” y lo sigue defendiendo. La canciller actual, Delcy Rodríguez, está haciendo una labor extraordinaria; hace poco se reunió con el nuevo secretario general de la ONU, Antonio Guterres, y le reafirmó la necesidad de que se nombre el buen oficiante, que está en el contexto diplomático, en el contexto de la paz y en el contexto de mantener nuestra reclamación en virtud de que el Esequibo es nuestro y tenemos que recuperarlo.

–A muchos venezolanos la frase “el Esequibo es nuestro” le suena a eslogan, de ahí que no tomen el tema en serio.

–Tengo 30 años estudiando el tema para poder saber, inicialmente… En una conversación con Montgomery, después de la Segunda Guerra Mundial, un general alemán le decía que todo aquel oficial que él consideraba en el Ejército alemán muy enérgico y con mucha iniciativa, pero era bruto, lo destituía inmediatamente, porque era sumamente peligroso, le hacía un daño muy grande a la institución a la cual pertenecía. Esto es conveniente tenerlo presente porque hay muchas personas que se dan a la tarea de emitir opiniones, pero lo peor es que haya gente que les creen. Son opinadores de oficio con muy poco conocimiento o con un conocimiento parcializado de la historia.

“La mentira existe hasta que la verdad llega”

–La discusión sobre el Esequibo se volvió a reavivar…

–Durante 12 años hubo un silencio absoluto, pues el gobierno había prohibido hablar del tema del Esequibo. Hoy, por instrucciones del Ministerio de Comunicación e Información, hay que colocarle al mapa el rabito a Venezuela que representa a nuestro territorio Esequibo, y quien no lo haga está propenso a que le hagan un llamado de atención, como lo hago yo a través de mi oficina cuando veo u observo que alguna institución está utilizando un mapa de Venezuela cercenado. En otras palabras, hoy no hay comparación a 30 años atrás.

–Pero el tema no termina de tomar impulso, pues otros problemas continúan en la palestra pública, como la inseguridad, la pésima salud de los hospitales y las largas colas para comprar alimentos. Y si a estos se le suma la discusión sobre la recolección del 20% de firmas que dará paso al referendo para revocar al presidente Maduro…

–Exactamente, he ahí el problema que hay que solucionar para darle una prioridad –dentro de las prioridades del país- un poco más elevado. Cuál es la desventaja que tenemos con relación a Guyana, pues que Guyana y su gobierno piensan que le están cercenando dos tercios de su territorio, lo que es totalmente contraproducente para Venezuela. Tenemos que hacerle entender a los guyaneses que su territorio se corresponde con lo que Inglaterra le compró a Holanda: 20 mil millas cuadradas, un espacio geográfico al Este del río Esequibo, y no los 159.500 Km2 que Inglaterra nos invadió. Jurídicamente, ellos heredan un espacio legal, respetado y sagrado, que es el territorio de la República Cooperativa de Guyana, pero tienen un espacio que deben devolverle a Venezuela porque fue robado por Inglaterra. Nosotros hemos cometido un error de omisión: hemos tratado de justificar que el territorio Esequibo es nuestro, pero no habíamos comprendido que debemos lanzarle una información-mensaje a los guyaneses –si es que somos patriotas, bolivarianos y nacionalistas-: Venezuela no quiere ni un metro cuadrado de su territorio, sino que le sea devuelto lo que le corresponde por historia, razón y justicia.

–Cuando se habla del Esequibo habrá quien piense en “guerra” contra Guyana, pero se dice que es improbable que la definición de la disputa territorial sea en términos bélicos, pues se recuerda que Guyana es miembro de la Mancomunidad de Naciones (Commonwealth), o sea, tiene el respaldo diplomático de países como el Reino Unido, Canadá, Australia, Nueva Zelanda y Jamaica, entre otros.

–Cero guerra… ¿En dónde hemos fallado?, en lo que tú estás haciendo: corregir un error de la falla que hemos tenido no como gobierno, sino como nación. Ponlo así como te estoy explicando: necesitamos en todas las escuelas, liceos y universidades una cátedra del Esequibo, así como lo hace Guyana… La mentira existe hasta que la verdad llega. Si bien es cierto que Guyana tiene el respaldo diplomático de países miembros de la Commonwealth, también es verdad que nosotros no hemos hecho del conocimiento de ellos la verdad histórica; es parte de nuestra responsabilidad la difusión de ese conocimiento. Hay que subirle el nivel de importancia y prioridad al Esequibo a objeto de que nos ocupemos un poco más del tema.

–Que el Esequibo sea una fuente de atracción-seducción para muchas transnacionales es comprensible, sobre todo después de lo que arrojó un reciente estudio del subsuelo, que encontró importantes vetas de petróleo y gas natural en el área, lo que ha fortalecido la producción y comercialización de hidrocarburos en favor de Guyana. Ante este hallazgo, Venezuela ha quedado como una convidada de piedra, ¿no le parece?

–En varios escenarios he dicho y lo repito en esta entrevista, que tenemos que recuperar el Esequibo así sea un peladero de chivo. No interpreto la reclamación de Venezuela por el interés económico; cuando lo llevamos al plano capitalista lo que estamos es viendo petróleo, gas, oro, níquel y todos los minerales allí existentes. Sin embargo, eso es de regalo porque lo más extraordinario que tiene el Esequibo es que es nuestro y lo segundo, es parte de Guayana, que significa tierra de aguas y resulta que la mayor riqueza que tiene el territorio Esequibo es el agua dulce, pero la están contaminando porque los guyaneses hacen fiesta con el Esequibo en virtud de que no tienen sentido de pertenencia de cuidar aquello, sino que lo está explotando contra viento y marea para agarrar un usufructo antes de entregárselo a Venezuela. Por eso una de mis estrategias es denunciar a Guyana por el ecocidio que está cometiendo con el Esequibo partiendo de la idea de explotar todo lo que pueda para, indistintamente, si a futuro recuperamos el territorio, entregarnos un bagazo.

–Y para qué nos serviría ese bagazo.

–Los israelitas pelean por las colinas del Golán que son unos peladeros de chivos –puros cujíes y cardones- pero estratégicamente son importantes. Desde el punto de vista geopolítico, los venezolanos tenemos que recuperar el Esequibo porque nos garantiza la salida franca al Atlántico de nuestro mayor curso de agua que es el río Orinoco, el eje Orinoco-Apure. Y si allí tenemos petróleo como lo tenemos en la Faja y el Arco Minero en la parte Sur del Orinoco, necesitamos esa tremenda autopista, el río Orinoco, que ahorita tiene cercenada su salida franca al Atlántico a causa del problema del Esequibo.

–Estamos ante una gran expectativa, pues el destino del Esequibo está en manos de dos jefes de Estado.

–El Acuerdo de Ginebra dice que ambos países –Venezuela y Guyana- están obligados a la solución satisfactoria mediante un arreglo práctico.

–¿Desde su perspectiva, ve una pronta solución del problema territorial Guyana-Venezuela? ¿Considera que habrá un nuevo fallo, ahora por parte de un organismo internacional, que será el que defina la situación?

–El marco del Acuerdo de Ginebra –se lo dije al presidente Nicolás Maduro y a otros cancilleres- es un instrumento jurídico extraordinario, pero no sirve para la recuperación, sino para la reclamación y tenemos que mantenerlo contra viento y marea. El año pasado se vio el esfuerzo hecho por el Gobierno y el presidente Nicolás Maduro para mantener vivo el Acuerdo de Ginebra y se lo restregó en la cara al jefe de Estado guyanés, David Granger.

–La comunidad internacional ha criticado no sólo el discurso poco amigable del presidente Maduro, sino además la inclusión de ejercicios militares en la zona limítrofe de la excolonia británica.

–Parte de nuestros problemas es que le habíamos tenido miedo a acercarnos al Esequibo y parte de la solución es aproximarnos a él. La estrategia de Venezuela tiene que ser abierta, franca, sincera –como hemos sido siempre los venezolanos- no de doble rasero. Ahora bien, Venezuela es relativamente pequeña y en 10 minutos de vuelo se pasa Castillete, Cocuy, Roraima y la desembocadura del Orinoco, entonces, porque un avión pase cerquita del Esequibo no significa que se está violando nada porque estamos en territorio venezolano, pero el que ha sido picado de culebra cuando ve bejuco corre. Como ocurrió en días pasados, cuando el Presidente y el ministro de Relaciones Exteriores de Guyana mostraron su “preocupación” por la “acción” de Venezuela.

–Ha publicado un libro, dado conferencias y emitido muchas declaraciones en los medios de comunicación, pero, ¿ha sido escuchado por el Gobierno, sus palabras han sido efectistas o efectivas?

–El 3 de septiembre de 2006 hablé con Chávez porque se refirió a mi persona en Aló Presidente. Fui al programa –donde otros iban a jalarle mecate o a pedirle cosas- a reclamarle, a preguntarle el porqué hablaba tanto de mí en televisión. “Mi coronel, es que yo lo aprecio, lo quiero mucho”, me dijo. Yo le manifesté que esos amores de lejos son… “amores de pendejo”, completó él la frase. De esa conversación salió la orden al entonces canciller Nicolás Maduro para que hablara conmigo… El 6 de septiembre me entrevisté con el hoy presidente Nicolás Maduro y durante el diálogo, que duró 2 horas 15 minutos, él me preguntó de todo lo que no sabía y yo le dí una lección magistral para que la aprendiera sobre el Esequibo. Por eso me atreví a decir en televisión que Nicolás Maduro sabe más del Esequibo que el mismo Chávez, quien no me tuvo como asesor, pero Maduro sí durante 7 años. En esa entrevista señalé que sobre el tema del Esequibo no hubo nadie que me escuchara más que Nicolás Maduro y cuando alguien dijo “ese es el asesor de Nicolás”, me enorgullecí de haberlo sido y me enorgullezco de seguir siéndolo.

–¿Es cierto lo que se dice, que los venezolanos no somos patriotas porque nacimos en un país rico?

–Un pueblo que no sepa y no conozca verdaderamente, cuál es su espacio geográfico, mal puede quererlo e identificarse con él y menos aún tener el sentido de pertenencia necesario para respetarlo, amarlo y defenderlo como su madre patria.

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Lo que dice la actual Constitución

* Artículo 10: “El territorio y demás espacios geográficos de la República son los que corresponden a las Capitanía General de Venezuela antes de la transformación política iniciada el 19 de abril de 1810, con las modificaciones resultantes de los tratados y laudos arbitrales no viciados de nulidad”.

* Artículo 13: “El territorio nacional no podrá ser jamás cedido, traspasado, arrendado, ni en forma alguna enajenado, ni aun temporal o parcialmente, a Estados extranjeros u otros sujetos de derecho internacional…”.

* Artículo 15: “El Estado tiene la obligación de establecer una política integral en los espacios fronterizos terrestres, insulares y marítimos, preservando la integridad territorial, la soberanía, la seguridad, la defensa, la identidad nacional, la diversidad, y el ambiente, de acuerdo con el desarrollo cultural, económico, social y la integración…”.

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Plan de acciones geoestratégicas para la frontera (Este)

Fases para el proceso de recuperación del territorio Esequibo.

  1. Acercamiento. A partir de polos de integración y desarrollo económicos y sociales.
  2. Conocimiento. Costumbres, dialectos, razas, creencias, gustos, debilidades, fortalezas, religión, necesidades, potencialidades, símbolos, etc. (Censos, estadísticas, estudios).
  3. Enamoramiento (integración). A) Acciones para cubrir sus necesidades básicas. B) Crear dependencia en diferentes áreas (económica, salud, vivienda, alimentación, trabajo y en los servicios de vialidad, electricidad, comunicación, agua potable, etc.). C) Las misiones.
  4. Penetración-recuperación. A) Identificación nacional, cédula de identidad. B) Económica (comercio, trabajo, alimentación). C) Política (organización social). D) Social (salud, educación, cultura, deporte).

Lavinia González

glavinia300@yahoo.com

21 de octubre 2016

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