El espía que predicaba el apocalipsis

Al hacer entrega del espía Joshua Holt, Venezuela acaba de quitarle a Estados Unidos, de momento, su excusa para emprender una acción militar contra el país. Sin entrar en detalles sobre la forma en que se produjo la liberación, la acción táctica por parte del Gobierno Bolivariano le permite un nuevo respiro.

La contraofensiva mediática de Maduro

Cuatro días antes de que se llevaran a cabo las elecciones presidenciales en Venezuela, presos comunes provocaron un motín en la sede del Servicio Bolivariano de Inteligencia (Sebín), conocida como El Helicoide, que fue rápidamente capitalizado por las grandes corporaciones mediáticas que operan contra el país.

La matriz a imponer, con la ayuda de videos filtrados desde el lugar, era que los conocidos por Washington como presos políticos, serían asesinados en el corto plazo. El objetivo: impedir a como diera lugar las elecciones en Venezuela.

En la confusión provocada por las contrainformaciones que estallaban en las redes sociales, resaltó un testimonio que fue usado como bandera contra el Gobierno Bolivariano.

Joshua Holt, un ciudadano norteamericano, detenido por las fuerzas de seguridad de Venezuela por estar involucrado en planes de desestabilización contra el país, filtra una declaración donde se encuentra muy preocupado por su vida:

“…quieren matarme y pintar las paredes con mi sangre”, expuso.

Por supuesto, el aparato de inteligencia estadounidense olió su oportunidad para usar el argumento histórico y tantas veces trabajado en la psiquis colectiva del rescate del rehén en el extranjero.

Estamos muy preocupados por el motín en El Helicoide. Joshua Holt y otros ciudadanos estadounidenses están en peligro. El Gobierno de Venezuela es directamente responsable por su seguridad y le haremos responsable si algo les sucede”.

Para hacer el camino corto, las elecciones presidenciales se realizaron con total normalidad y transparencia; Joshua Holt es entregado al Gobierno estadounidense a través de la intermediación del senador republicano Bob Corker. Algunas horas después, el propio Donald Trump recibe a Holt en la Casa Blanca, mientras que las corporaciones mediáticas hacían acrobacias para crear una narrativa que le permitiera equiparar Abu Ghraib con el “infierno” que vivió el espía estadounidense en Venezuela.

Los Mormones

¿Los mormones y la CIA?

El manto con el cual los medios siempre cubrieron a Holt podría considerarse apto para una película romántica. Un misionero mormón que atraviesa el hemisferio en busca del amor perdido, parece un buen colchón para asentar su defensa.

Sin embargo, lo que pocos conocen y que el portal informativo La Tabla expone con bastante detalle, es que Holt tenía ciertas habilidades que al menos calzan bien en lo que se espera de un agente de inteligencia en el extranjero.

Dominaba el español, tenía una certificación de piloto expedida por la FAA (Administración Federal de Aviación de EEUU), además de amplios conocimientos en telecomunicaciones e informática y un gusto bastante arraigado por los fusiles de asalto.

El para entonces ministro del Interior, Justicia y Paz de Venezuela, Gustavo González López, expuso en su momento que durante el procedimiento de captura de Holt se encontraron “un fusil de asalto AK47, un facsímil de fusil M4, varias municiones, una granada MK2, así como otros elementos empleados por agentes de inteligencia”. Para el dirigente político Diosdado Cabello, Holt sólo utilizaba “la religión como una fachada” y además dirigía a su juicio “una red de espionaje en Latinoamérica”.

A pesar de las burlas automáticas y la campaña de desprestigio emprendidas por las corporaciones mediáticas alineadas con la Casa Blanca, no era la primera vez que a los mormones se les acusaba de estar ligados estrechamente a organismos de inteligencia estadounidenses como la CIA y el FBI.

En un artículo de The New York Times que reposa en los archivos de la propia Central de Inteligencia estadounidense se relata, ya para el año 1981, que constantemente los misioneros mormones en el extranjero eran señalados de servir a una compleja red de espionaje alrededor del mundo.

En dicho artículo, el reclutador de la CIA, Jack Hansen, comentaba que “Utah –el estado donde existe la mayor cantidad de mormones– es de nuestras mejores fuentes”.

En la búsqueda de científicos, analistas de inteligencia y expertos en informática, se explica que la CIA privilegiaba tres grandes cualidades que poseían los misioneros mormones: “Habilidad en al menos un lenguaje extranjero, entrenamiento en la cultura foránea y experiencia vivencial en un país en el exterior”.

Pero aún hay una razón más por la que el perfil de los mormones es tan apetecible para la comunidad de inteligencia norteamericana: la propia naturaleza de la religión mormona.

Fundada hace menos de doscientos años por Joseph Smith, la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días expone en uno de sus documentos doctrinarios conocido como ‘Los artículos de la fe’, lo siguiente:

“10. Creemos en la congregación literal del pueblo de Israel y en la restauración de las Diez Tribus; que Sion (la Nueva Jerusalén) será edificada sobre el continente americano; que Cristo reinará personalmente sobre la tierra, y que la tierra será renovada y recibirá su gloria paradisíaca”.

La fe mormona considera que es en Estados Unidos, específicamente en el estado de Missouri, donde se ha de establecer el Reino de Dios.

Si a este papel sagrado que se le asigna al territorio estadounidense le agregamos “un tiempo relativamente fácil para obtener autorizaciones de seguridad, dada su abstención de drogas y alcohol; y una ferviente voluntad de servir” tenemos, en palabras de la investigadora Sarah Laskow, razones “perfectamente lógicas” para que se enrole a mormones en misiones de inteligencia en el extranjero.

Joshua Holt

¿Qué es lo próximo que le espera a Venezuela?

En el corto plazo ha sido desactivada la campaña mediática que pretendía hacer ver al país suramericano como un centro de torturas. Sin embargo, la entrega del espía Joshua Holt es usada por la maquinaria de guerra psicológica de un modo al que debemos prestar muchísima atención.

Ante el descalabro interno que sufre la oposición venezolana, Washington solo espera por los resultados de las elecciones de la segunda vuelta en Colombia para darle la bienvenida formal a dicho país a la OTAN y trabajar el flanco externo como única posibilidad de derrotar a Maduro. En el ínterin, han decidido que su principal blanco será dividir el liderazgo del chavismo para debilitarlo no solo electoralmente sino desde el punto de vista de la cohesión institucional y de Gobierno.

Han puesto el punto de mira en Diosdado Cabello, quien ha demostrado ser uno de los mayores referentes dentro de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana. Intentarán, a través de campañas de intrigas y rumores, incitar a una confrontación entre el liderazgo del Partido Socialista Unido de Venezuela y el Ejecutivo nacional.

Los tres momentos que utilizarán son: el diálogo con la oposición convocado por el presidente Maduro, la conformación del próximo gabinete de Gobierno y el Congreso del partido, convocado para el mes de julio.

Otro elemento a considerar es que la noche de este 31 de mayo, Nicolás Maduro se ha reunido con representantes de la oposición venezolana, quienes le han solicitado se libere a los políticos que se encuentran procesados judicialmente por delitos graves contra la estabilidad de la nación.

No es una solicitud casual.

De seguro, la joya de la corona para Estados Unidos es conseguir la liberación de Leopoldo López, quien desató la violencia en las calles de Venezuela en el 2014 y que dejó como resultado más de 40 muertos. Washington estima que esta pueda ser una posibilidad para reagrupar a la oposición venezolana en torno a un liderazgo, que nunca termina de emerger a pesar de toda la ayuda que prestan a través del estrangulamiento de la economía venezolana.

En un contexto donde aún permanecen abiertas las posibilidades de que Lula pueda volver a gobernar Brasil, el Pentágono se encuentra desesperado por dar un zarpazo definitivo a la democracia venezolana antes de que los vientos en el sur comiencen a cambiar de nuevo, esta vez a favor de los pueblos de Latinoamérica.

José Negrón Valera

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