El estrés y los adultos mayores

El estrés es una de las “enfermedades” más diagnosticadas en los últimos tiempos y sin duda la que puede causar mayor cantidad de problemas.

Cuando de adultos mayores se trata influyen para esto varias circunstancias:

Los adultos mayores es uno de los sectores de la sociedad más vulnerables, esto se agrava a la luz de las crisis; decimos así por lo siguiente:

1. Los prejuicios que todavía impregnan el Imaginario Social tienden a marginarlos, a subestimarlos en sus distintas capacidades como aprender, crear, enseñar, mantener su sexualidad, transmitir experiencias válidas de su pasado, estar inserto en la sociedad en actividades varias.

2. Económicamente está debilitado y casi sumergido por las magras jubilaciones.

3. Tiene que hacer frente a sus propios cambios (corporales, psicológicos, sociales) y a los acelerados cambios que ocurren en su alrededor.

4. Debe aceptar su menor vitalidad y su mayor necesidad de cuidados en su salud.

5. Las pérdidas lo someten a trabajos de duelo permanentes, (muertes de familiares y/o amigos, la independencia de los hijos, a veces mudanzas, pérdida de la pareja), contando además con la crisis de identidad a que muchas veces da lugar la brusca jubilación.

6. Muchas veces la soledad lo lleva a buscar nuevos vínculos, horizontes de actividades que si bien muy saludables les impone nuevas adaptaciones.

7. Su salud empieza a preocuparlo, visitas a los médicos, estudios, medicación, (en algunas ocasiones excesivas) cambios de hábitos en la actividad y en las comidas.

8. Un tiempo libre que debe utilizar placenteramente pero para el que generalmente no está preparado.

Si bien son pocas las enfermedades propias del envejecimiento, las disminuciones sensoriales, la aparición de dolores óseos y articulares, el cuidado de la hipertensión arterial que en muchas ocasiones se hace notar, la necesidad de cuidar los valores del colesterol, la glucemia, otros, hacen que requiera controles periódicos.

Por último, la sociedad no está acostumbrada todavía a tener en su seno gran cantidad de adultos mayores sanos, lúcidos, activos y con demandas de espacios para seguir su desarrollo personal.

Pero, ¿qué es el estrés?

La palabra estrés en español, stress en inglés, fue introducida por Hans Selye, un médico canadiense, quien hablaba de Síndrome General de Adaptación.

Se refería en ese caso a las reacciones que tenía el organismo a través de un inteligente juego neuro-hormonal para hacer frente a situaciones intensas (externas e internas) que lo amenazaban.

Ahora podemos definir estrés como una movilización que afecta al organismo cuando debe enfrentarse a situaciones que lo exceden en su capacidad normal de defensa.

Se estudia principalmente desde la Psicoinmunología que es una disciplina que engloba varios sistemas de nuestro cuerpo.

En realidad se llama Psiconeuroendocrinoinmunologia, o sea PNIE. Esto tiene que ver con el inter juego que se da entre los sistemas nerviosos, las glándulas de secreción interna o endocrina, la psiquis y todo lo emocional, y el sistema inmunológico tan mencionado y estudiado en los últimos tiempos.

Según lo afirma Robert Ader …”La psicoinmunología es el estudio de las interacciones cerebro-sistema inmune. Esto es la psicoinmunología establece las relaciones entre las respuestas del comportamiento, las neurales, las endocrinas y las inmunes, que le permiten al organismo adaptarse al ambiente en el que vive”.

Aunque no se conocen todavía todos los mecanismos que actúan, sí se sabe que hay una estrecha relación entre el cerebro, el sistema endocrino y el sistema inmune.

La Psicoinmunología es una rama nueva de la medicina y de la química que se está desarrollando aceleradamente a medida que se estudian los factores de inter juego entre el sistema nervioso y el sistema inmunológico. Trata de los mecanismos de autorregulación del organismo y de la compleja comunicación entre estos sistemas y sus implicaciones sobre la salud y la enfermedad.

Se trata de averiguar hasta donde 1as neuronas dirigen o interfieren en el sistema inmunológico que es el que defiende al organismo de caer enfermo.

La premisa fundamental de esta ciencia es la de considerar a la enfermedad como una falla en este sistema inmunológico.

Pareciera que hay una vinculación muy certera entre el estrés físico o emocional y el funcionamiento del sistema inmune que a través de mecanismos bioquímicos anularían la respuesta.

Estos sistemas, en íntima relación son como los defensores de nuestra integridad psico-física.

Pero ocurre que hay circunstancias en que agentes externos y/o internos sobrepasan esas defensas y se produce entonces ese estado de estrés.

¿Cuáles son los desencadenantes del estrés?

No solo las situaciones agresivas, violentas, desfavorables, son causantes de estrés. También lo pueden ser circunstancias agradables, bienvenidas pero muy cargadas de emoción o de tensión como puede ocurrir frente a una mudanza muy deseada, o el casamiento de un hijo, o el acceso a la abuelidad, etc.

Entre las desfavorables están las muertes, en especial las repentinas, las crisis económicas y sociales, con todo lo que ellas implican; problemáticas del envejecerte o de algún familiar vividas con mucha tensión, traumas físicos, emocionales, sociales.

Todas las situaciones que pueden llevar a estrés dependen no solo de la calidad del agente estresor y de su intensidad, sino además de la estructura defensiva del envejescente que la sufre.

En tiempo de crisis como el que se vive en gran parte del mundo a los que se les agrega el permanente peligro de las guerras, el terrorismo, los desastres ecológicos, la desnutrición infantil que augura un futuro muy negro, los altos costos de la atención de la salud y de la enfermedad, el estrés hace verdaderos estragos.

Y esto como todo, lleva el sello de lo personal y único. Decimos una vez más que los mismos factores no repercuten en igual forma en dos o más individuos que los sufren.

¿Cómo se manifiesta el estrés?

Sin entrar en muchos detalles, pues no se trata de ahondar en el tema, diremos que la sintomatología que presenta la persona con estrés es variada tomando los diversos sistemas, así:

* Problemas gastrointestinales, acidez, gastritis, úlceras, colitis.

* Taquicardia y sensaciones de opresión precordial.

* Sudoraciones profusas y problemas en piel y en el cabello.

* Sensaciones de angustia, cansancio, agotamiento, desgano.

* Infecciones repetitivas.

* Hipertensión arterial.

* Problemas en la glándula tiroides, digamos que la tiroides es una de las glándulas endocrinas más sensibles a las sobrecargas.

* No se descartan ciertos tipos de cáncer.

Insistimos que el estrés aparecerá o no en relación a la causa o causas actuantes, lo intenso y /o significativo que ellas fueran para cada individuo y la plasticidad y defensas que tenga éste para afrontarlas. Frente al estrés cobra singular importancia el auto-cuidado y la preservación de la autonomía.

Virginia Viguera

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