¿El miedo te empuja o te controla?

Si bien es cierto que estamos acostumbrados como padres a decirles a nuestros hijos que el miedo no existe, también es cierto que a veces nuestras acciones con respecto al miedo crea en ellos otra visión, por lo tanto la mayoría de las veces esas mismas acciones se desligan de nuestras palabras, ya que se nos presenta una situación delante de ellos donde aparece el miedo y nos aterramos. Aquí un punto clave para tratar de minimizarlo o sencillamente enseñar a nuestros hijos donde colocarlo. Lo primero es decirles que evidentemente el miedo sí existe, es una emoción propia de los seres humanos, la cual no podemos excluir, al contrario podemos darle el lugar que le corresponde, ¿cómo?, mostrándoles que si lo colocan detrás, les permitirá impulsarlos para que avancen, si por el contrario lo posicionan delante de ellos, allí los controlará, por ende evitara que los deje continuar.

El miedo o temor es una emoción caracterizada por una intensa sensación desagradable provocada por la percepción de un peligro, real o supuesto, presente, futuro o incluso pasado. Es una emoción primaria que se deriva de la aversión natural al riesgo o la amenaza. El miedo además está ligado a la ansiedad y es aquí que se hace necesario ayudar como padres a nuestros hijos para que ese miedo les permita desarrollarse a lo largo de la vida.

Los seres humanos siempre entregamos a nuestros hijos lo que aprendimos desde temprana edad, sin ánimos de juzgar a nuestros padres, ellos también nos entregaron lo que aprendieron, si bien es cierto que no existe un manual para ser padres, si se encuentra en nosotros mismos la decisión de romper con ciertos patrones o paradigmas para evitar en el camino múltiples equivocaciones. ¿Es que es malo equivocarse? ¡No! Sencillamente si logras tener en tus manos la mayor suma de herramientas te convertirás no solo en un padre, sino en un gran guía y líder para tu hijo.

Cuando empiezas a cambiar tus palabras negativas por positivas, él NO se puede por el SÍ lo puedes lograr, tu hijo almacenará en sus pensamientos más poder sobre aquello que puede alcanzar, si le dices a tu hijo cuidado, es peligroso, te va a ocurrir, terminará afectándolo, al contrario si le dices: tiene sus riesgos, pero confío en que tú lo harás, tienes la capacidad y el ímpetu para lograrlo, si caes levántate y continúa, sencillamente palabras afirmativas que subliminalmente esconden el detente cuando las cosas no estén bien.

Hace días tuve una experiencia con mi hija mayor la cual me comentaba lo que estaba haciendo en sus vacaciones con su papá y entre esas actividades me manifestaba que estaba yendo al gimnasio, enseguida pensé es muy chiquita, que tipo de peso estará levantando, tendrá supervisión etc., entre muchos enigmas que como madres especialmente empezamos a dibujar en nuestra mente, no solo lo pensé sino que se los transmití ya que no pude evitar pensar en voz alta, a lo que escucho del otro lado del teléfono, mami te estoy llamando para contarte, pero si vas a decirme todo eso, entonces dejo de hacerlo, porque ya sé que si realizo algún peso extra me puedo hacer daño, allí me detuve y dije es verdad yo debo confiar y escuchar, luego en el momento oportuno expresar los riesgos y beneficios que le traerán.

 ¡Fue un gran consejo que un día escuche que le daban a un niño: “Siempre tienes que hacer las cosas a las que les tienes miedo”. Ralph Waldo Emerson.

Nayancy Castillo

vickivale@hotmail.com

Instagram @nayancicastillo

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