El periodismo científico, nuestra primera ayuda antes de Google

Conocer a Don Arístides Bastidas

El cargo de director de Reactores Nucleares del Consejo Nacional para el Desarrollo de la Industria Nuclear me relacionaba, en muchas facetas, con el mundo científico del país.

Durante una actividad en El Nacional tuve la oportunidad de conocer a su director, Miguel Otero Silva, quien estaba sorprendido que un oficial de la Marina de Guerra estuviese formado, también en el área nuclear.

Recuerdo haberle dicho que mi mayor calificación en Castellano y Literatura en Bachillerato fue gracias a que el profesor nos preguntó a cual época del país su obra Cuando Quiero Llorar no Lloro estaba referida pero que no aparecía en la misma y yo lo supe. Eran los sesenta.

Arístides Bastidas

Cuando le pregunté por qué no la había definido explícitamente me respondió: ¡Tú la dedujiste, viste que no hacia falta!

Inmediatamente me dijo, vente que te voy a presentar a alguien que te va a gustar conocer.

Me llevó hasta la silla de quien era el jefe de la página científica del periódico.

Ya había leído su columna diaria La Ciencia Amena y me impresionó su calidez humana, sencillez y curiosidad por mis dos profesiones. Me hizo, con su singular buen humor, muchas preguntas.

Después de cinco minutos me hizo sentir que podría conversar con él como si lo conociera de toda la vida.

No podía creer que estaba sentado, en una súper amena conversión, con el creador del periodismo científico en Venezuela e Iberoamérica y cuya lista de premios y reconocimientos nacionales e internacionales parecía una guía telefónica.

Tengo que confesar que conocer a Don Arístides Bastidas, prácticamente, me hizo olvidar que acaba de conocer, también, a uno de nuestros grandes novelistas.

Al día siguiente le pedí a Julio Cesar Pineda, a la sazón secretario ejecutivo de nuestra institución que me explicara con certeza todo lo relacionado con Arístides y el periodismo científico en Venezuela, porque él me había invitado a su oficina en El Nacional para hacerme una entrevista sobre el futuro de la energía nuclear.

Durante nuestra conversación, recuerdo que se quejaba del lenguaje excesivamente técnico que los profesionales de la ciencia y tecnología usaban y que no llegaba a la gente común.

Tenía una expresión muy habitual:

¿Por qué un médico tiene que decir “Un neonato con Cefalea” cuando puede decir que es un bebe con dolor de cabeza?

El periodismo científico es la especialización de la profesión en los hechos relativos a la ciencia en general, y en particular a la tecnología, innovación, salud, medio ambiente, informática, cultura, astronomía, exploración espacial y otras actividades de investigación.

Desarrollo del periodismo científico:

Los principales problemas del periodismo científico en los países de América son la falta de ambiente popular hacia la investigación científica, como consecuencia de una educación humanística en los últimos siglos y de una ausencia de sensibilidad en las clases dirigentes; falta de interés de la mayoría de los medios de comunicación; dificultad de acceso a las fuentes; escasez de periodistas científicos; poca sensibilidad de los propietarios de las empresas periodísticas; en ciertos casos, falta de cooperación por parte de la comunidad científica o de sus organismos representativos; actuación incompleta sobre la población, ya que en la mayor parte de los países de América Latina una buena parte de los grupos sociales padecen todavía graves problemas de comunicación e información, especialmente en lo que se refiere a la prensa escrita.

Crear el periodismo científico como una especialidad formal tuvo muchos intentos, empezando por los físicos argentinos Enrique Gaviola y Josè Balbini que en 1951 crearon el Grupo de Escritores Científicos en la sede de la Asociación Argentina para el Avance de la Ciencia.

En Méjico la Universidad Autónoma de Méjico imprime PRINCI que durante más de 13 años divulga los trabajos científicos de la institución.

En 1969, cuando por iniciativa del entonces ministro de Educación de Colombia, Dr. Octavio Arizmendi, el Gobierno colombiano y la OEA convocan una Mesa Redonda de Periodismo Científico y Educativo, en Bogotá, sobre el tema: Creación de una conciencia pública del valor de la educación, la ciencia y la cultura en el progreso nacional; Don Arístides Bastidas y el periodista científico español Manuel Calvo Hernando concuerdan crear la Asociación Iberoamericana de Periodismo Científico (AIPC).

Cuenta Calvo Hernández: “Después de la reunión de Bogotá, asistimos en Medellín a un incipiente congreso nacional de periodismo científico, que para mí tuvo una importancia histórica, pues me permitió conocer a Arístides Bastidas. Cuando tuve la suerte y la alegría de conocerle ni él ni yo, ambos optimistas por naturaleza, imaginábamos que, casi un cuarto de siglo después, el periodismo científico habría de tener una presencia en América como la que hoy vivimos, y ello aunque seamos conscientes del largo y difícil camino que nos queda por recorrer”.

 “Aquella conversación entre Bastidas y yo en Medellín, fue para mí una experiencia fascinante. Arístides no usaba todavía la silla de ruedas y se apoyaba en muletas. Durante dos horas largas hablamos de la divulgación de la ciencia, del papel de esta actividad en los medios informativos y de otros temas conexos, y llegamos a la conclusión de que teníamos que afrontar problemas análogos, en Venezuela y en España, a uno y otro lado del mar y que debíamos hacerlo de modo inmediato”.

Recuerdo tantos amigos que dignificaron esta parte del periodismo como Asdrúbal Barrios, Hugo Díaz Barroso, Marlene Rizk, Gilberto Carreño, Lilian Duque, Marielba Núñez, Carmen América Oropeza, Sami Rosembaun, Jesús Ramírez, Darío Porras, Luis García, Acianela Montes de Oca, Mariela Martín Paesano, María Teresa Arbeláez, José Adríán y la entrañable Carmen Teresa Sosa, quien nunca se cansa de divulgar la ciencia y la tecnología.

Tanto Arístides como muchos de ellos me enseñaron como divulgar nuestro conocimiento científico para el acceso de todos. Ellos lo hacen mejor porque la Academia es insustituible pero sus consejos me mantienen en esta trinchera, de periodista científico frustrado, semana a semana, llevándole a nuestros lectores, humildemente, una luz en este mundo fascinante de la ciencia y la tecnología.

Dios bendiga a todos nuestros periodistas.

Pensamiento:

«Una buena idea mal ejecutada termina siendo una malísima idea»

Leancy Clemente

leancyclemente@gmail.com/@leancyclemente

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