El tsunami de la restauración

Alianza para el Progreso (ALPRO), primer plan estratégico cuyo objetivo era perfilar el liderazgo regional durante la década de los 60 (el plan fue lanzado bajo la administración de un miembro del Partido Kennedy). En este contexto, Cuba se declaró socialista y América Latina iniciaba un ciclo de luchas de liberación nacional. En 1961, La Alianza para el Progreso se convertía en un acuerdo formal en el seno de aquella recordada Asamblea General celebrada en Punta del Este. El Che Guevara en su momento denunciaba ante aquella Asamblea General: “Denunciamos que la Alianza para el Progreso es un vehículo destinado a separar al pueblo de Cuba de los otros pueblos de América Latina y esterilizar el ejemplo de la Revolución Cubana, para después domesticar a los otros pueblos obedeciendo las directivas del imperialismo”. Durante la década de los 70, otro Plan Regional era impulsado desde Washington, el “sistema formal de coordinación represiva entre los países del Cono Sur”, llamado Plan Cóndor, y que tuvo como espacio de acción principalmente a los países de Argentina, Uruguay, Chile, Paraguay, Bolivia y Brasil. Christopher Hitchens, escritor fallecido de origen inglés y quien habitó en los EEUU, en su libro, El Juicio a Henry Kissinger, señala no solo al secretario de Estado para la época como actor intelectual sino que señala también la participación directa de organismos de seguridad como la CIA y el FBI. El objetivo del Plan Cóndor era el exterminio de las fuerzas progresistas y marxistas en la región lo que permitiría avanzar en la consolidación de las fuerzas conservadoras en los gobiernos alineados a Washington. Durante la década de los 80 el Plan de Santa Fe se imponía como mecanismo para contrarrestar una nueva ola revolucionaria surgida a raíz del triunfo de la Revolución Sandinista. Estados Unidos iniciaba un largo tránsito hacia el neoliberalismo en Latinoamérica y el Caribe, consolidando esta política durante la décadas de los 90 a través del impulso dado por George Bush (integrante del Partido Republicano) bajo el esquema de la Iniciativa para las Américas (IPA). Domado el león, el saqueo de los recursos naturales y la privatización de las principales empresas de los Estados de la región impusieron la rehabilitación de las áreas de influencia de las grandes transnacionales gringas. Este Impulso fue solo frenado con la llegada al poder de Hugo Chávez y la propuesta integracionista del ALBA en contraposición al ALCA, último esfuerzo de los Estados Unidos por remodelar su patio trasero. Tras la muerte del Presidente Hugo Chávez, los EEUU han acumulado fuerzas en la región, esto les ha permitido golpear el proyecto de integración regional que se venía construyendo desde Unasur y la Celac, inclinando la correlación de fuerzas hacia nuevos esquemas conservadores que socavan las bases de las soberanías nacionales. El Tsunami de la restauración conservadora sigue su paso incontenible que se desplaza por el continente cambiando la morfología política de Latinoamérica y el Caribe.

John Bolton

EL ARIETE. La administración de Trump vira su diplomacia desde el campo regional de la OEA hacia otro objetivo, un nivel más elevado, la ONU. En este contexto el Departamento de Estado arrecia su política contra Venezuela. La Asamblea General ha sido un hueso duro de roer. Los esfuerzos de la diplomacia estadounidense se enfocan en tres de sus organismos: La Corte Internacional de Justicia (CIJ), el Consejo de Derechos Humanos (CDH) y la oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur). La política de dos caras marca la agenda, por un lado el gobierno de la Casa Blanca ante organismos como la CIJ propicia su salida, tal como lo ha anunciado el asesor de Seguridad Nacional de Trump, John Bolton, en días recientes. Y por el otro, busca que el organismo inicie una investigación contra el Estado venezolano y su primer mandatario, bajo la acusación de crímenes de lesa humanidad.

Filippo Grandi

¿A QUE JUEGA GRANDI? Esta semana estuvo en Colombia, Filippo Grandi, Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados, quien comenzó una gira por la región que lo llevará a Perú, Ecuador y Argentina. Su visita a Colombia comenzó días atrás con su pase por Cúcuta. En la reunión con el presidente colombiano Iván Duque, el Alto Comisionado señalaba: “Creo que después de mi visita podemos intensificar nuestra presencia y los recursos que ponemos a disposición de Colombia en este esfuerzo“. Grandi además ha calificado la crisis venezolana de “monumental”. El alto Comisionado pasa por alto los más de 7.500.000 millones de colombianos desplazados por la violencia política que estremece al país vecino, datos proporcionados por el propio organismo mundial. Colombia es el segundo país después de Siria con más desplazados forzados (categoría esta que por cierto no aplica al fenómeno migratorio venezolano). Por otra parte, cabe señalar que Acnur ha auspiciado publicidad en medios de comunicación colombianos como Radio W, El Tiempo y Somos Panas Colombia (una página digital creada por el Grupo Editorial El Tiempo), cuyo concepto publicitario está lejos de apoyar a los connacionales en otras tierras y oculta la intención manifiesta de intervenir en Venezuela. La visita de Grandi coincidió con la llegada a Colombia del enviado especial de la Unión Europea para el proceso de paz, Eamon Gilmore. Punto obligado de la agenda con Duque, el caso de Venezuela.

El-megafono de Kikki

MEGÁFONO EN MANO. La portadora en la ONU, Nikki Haley estará hasta finales de este año según lo ha informado Trump, “Ha sido una persona muy especial para mí”, decía el jefe de la Casa Blanca. Haley, hace unas semanas atrás, megáfono en mano ante un puñado de venezolanos congregados a las afueras de la sede de las

El-megafono de Uribe

Naciones Unidas en Nueva York, gritaba: “Necesitan saber que vamos a seguir luchando por Venezuela y vamos a continuar haciéndolo hasta que Maduro se vaya”. Episodio que recuerda un hecho similar acontecido en el 2015 frente al consulado venezolano en la ciudad de Bogotá, en su momento el protagonista del megáfono señalo: “Acnur no solamente tiene la competencia para apoyar a los desplazados, sino para intervenir y evitar desplazamientos. Debería estar en este momento en Venezuela para que no siga cometiendo este genocidio contra los colombianos”. Tres años han pasado y Uribe ha sido escuchado.

LA CERILLA. Carbón, cerillos, servilleta y aceite. Son los ingredientes necesarios que cualquier buen maestro parrillero usaría para avivar la brasa y cocinar lentamente una buena punta trasera. El desafortunado suceso ocurrido en las instalaciones del Sebin con la muerte del concejal de Primero Justicia, investigado por su vinculación con el atentado perpetrado contra el presidente Nicolás Maduro y el Alto Mando Militar ha servido como cerilla para encender el asador de la conspiración. No han tardado en comparar los hechos con el hallazgo del cuerpo de Fabricio Ojeda en una celda del otrora SIFA o con el caso de Jorge Rodríguez, cuando en el año de 1976, el cuerpo golpeado del dirigente de la Liga Socialista era encontrado en una celda de la antigua Disip (hoy Sebin). ¿Pero a quién le beneficia la muerte de Fernando Albán? Sobre el Sebin pesa la historia de la antigua policía política implicada en numerosos casos de violación a los derechos humanos. De comprobarse que estamos ante la presencia de un crimen debería ser condenado con contundencia y el Estado venezolano debe tomar acciones ejemplarizantes. Si esto fuese cierto, especulando, deberíamos señalar la necesidad de investigar a los funcionarios involucrados en la investigación alrededor del concejal, quienes pudieran ser movidos por los hilos de la conspiración ante la vulnerabilidad de los complotados, ante la información suministrada por Albán. De lo contrario, de ser un suicidio, estaríamos ante otro elemento condenable, el uso de la oposición de este hecho con aras de capitalizar lo que con política no han logrado desde el triunfo en las elecciones parlamentarias del 2015. No han tardado los factores externos en precisar y presionar a instancias internacionales para que soliciten una “investigación transparente” sobre la muerte de Albán. ¿Recuerda al Alto Comisionado de Derechos Humanos de la ONU solicitar investigación alguna para esclarecer la muerte del diputado Robert Serra? ¿Qué será de la solicitud del Presidente Maduro ante la ONU para que se investigue el magnicidio frustrado en su contra y se establezcan responsabilidades sobre algunos gobiernos señalados como autores de esta acción?

El compa Felipe

redaccionverdades@gmail.com

 

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