En una tarde tan linda como esta

Luego de producida la autocoronación de Juan Guaidó como presidente interino de Venezuela, en “una tarde tan linda como esa”, del pasado 23 de enero, los acontecimientos se han desarrollado a tal velocidad que es imposible recordarlos de memoria sin que alguno se te escape. No es nuestro propósito realizar una cronología de los hechos, solo queremos destacar la extraordinaria vocación consular que ha acompañado esta línea política opositora y el mundo de contradicciones que la acompañan. Nos proponemos demostrar que se alistan para propinar el mayor de los desencantos a sus seguidores, quienes mayoritariamente comienzan a desmarcarse de la posibilidad de propiciar una intervención militar extranjera con la coartada de la ayuda humanitaria. Esta parte de la historia del intento de derrocamiento del presidente constitucional, Nicolás Maduro, comenzó la tarde del pasado 23 de enero cuando el presidente de la Asamblea Nacional en desacato, se “autocoronó” como presidente de la República, casi que utilizando una adaptación del himno de los buenos tiempos del Miss Venezuela: “en una tarde tan linda como esta, cualquiera de ustedes podría triunfar, ser coronado presidente interino (en ese momento sintió en su espalda la fuerza de las miradas de sus colegas Edgar Zambrano y Stalin González), en una tarde tan linda como esta… pero me tocó a mí ”. Veamos.

LOS ACHICHINCLES DE LA OPOSICIÓN                                                          

En repetidas oportunidades escribimos en esta columna que el liderazgo de la oposición venezolana ya no lo ejercían los dirigentes políticos nacionales, que actuaban como simples operadores de los verdaderos jefes de la operación política antibolivariana. Era demasiado obvio, las decisiones de la política opositora se tomaban allende nuestras fronteras. Desafortunadamente tuvimos razón, no sólo lo demostraron los hechos, lo reconocen sus voceros. El audio del golpe publicado en la edición digital de Las Verdades de Miguel del pasado 11 de enero en voz de Gustavo Tarre Briceño y el de la restauración de la IV República, atribuido a Román Duque Corredor, ambas figuras vinculadas al partido socialcristiano Copei, quienes en sus respectivas alocuciones afirmaron que la oposición venezolana viene actuando desde hace algún tiempo con el patrocinio y el respaldo de gobiernos extranjeros, lo confirma. Los líderes de la oposición nacidos en estas tierras, actúan como achichincles de gobiernos y de poderosas corporaciones empresariales de otros países y ahora, sin pudor alguno, lo reconocen públicamente. Cual achichincles, pues.

Mike Pence

LOS GRINGOS CONVOCAN LAS MARCHAS

La subordinación de la oposición al Gobierno de los EEUU es pública y notoriamente bochornosa. El pasado 22 de enero, un día antes de la marcha convocada por el antichavismo, el vicepresidente de USA, Mike Pence, “colgó” un audio en su twitter invitando a la movilización opositora en el que anunció pleno respaldo a la contra venezolana: «En nombre del presidente Donald Trump y de todo el pueblo estadounidense, permítanme expresar el apoyo inquebrantable de Estados Unidos mientras ustedes, el pueblo de Venezuela, levanta sus voces en un llamado a la libertad (…) Al alzar sus voces mañana, en nombre del pueblo estadounidense le decimos a toda la buena gente de Venezuela: estamos con ustedes. Y nos quedaremos con ustedes hasta que se restaure la democracia y reclamen su derecho a la libertad”. El presidente Donald Trump el primero en “reconocer” a Juan Guaidó.

Donald Trump y Juan Guaidó

EL SUPERAGENTE 23

En una entrevista ofrecida a la Agence France-Press (AFP), el pasado 8 de febrero, el “autocoronado” Juan Guaidó, no descartó autorizar una intervención militar de EEUU o una fuerza militar extranjera en Venezuela, de ser necesario, para derrocar a Nicolás Maduro. Un par de días después, el presidente Donald Trump, ratificó que para su gobierno el uso de la fuerza militar en Venezuela es una opción. Me vino a la mente la serie de TV de mi primera infancia el “Superagente 86” y al revisar su presentación en la web: “Maxwell Smart trabaja para la agencia de contrainteligencia Control como el Agente 86, un individuo totalmente inepto…”, me acordé de la famosa frase: “Cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia”, e inmediatamente comprendí por qué en los corrillos de los círculos del poder en los EEUU se conoce al “autocoronado” como el Superagente 23. Supongo que por lo de la fecha en la que asumió el trono. Se la “comió” señor Guaidó, me abruma su patriotismo.

Omar Barboza

UNA VISIÓN CONSULAR

 Cada vez que observo este antipatriótico accionar de la oposición venezolana recurro al disco duro de mi computadora para refrescar lo que en alguna oportunidad han escrito connotados voceros del antichavismo para evidenciar el comportamiento antivenezolano que la mayoría de ellos hoy parece refrendar. No es la primera vez que cito el artículo de opinión que el 26 de agosto del 2011 escribiera el expresidente de la Asamblea Nacional, Omar Barboza, con el título Una visión consular: “En la historia es posible recoger los sufrimientos por los que pasaban los militantes comunistas de varios países de Europa ante el pacto realizado por Stalin con Hitler. Los comunistas combatían con denodados esfuerzos los avances de los nazis en sus respectivos países y de pronto, desde la Madre Patria del Socialismo, surgía una acción política contradictoria con aquellas luchas. Idéntico le ocurría y aún les ocurre a los revolucionarios latinoamericanos ante las maniobras políticas del Estado cubano, muchas de las cuales dejan a aquellos, literalmente, como pajaritos en grama. Son los dramáticos efectos que sufren actores políticos de un país cuando entregan su independencia y actúan como cónsules de otras naciones. La oposición en Venezuela está sufriendo de este síndrome: se siente tan vinculada a las políticas del Departamento de Estado, que basta con agitar cualquier trapo rojo que indique una contrariedad con aquellos intereses para que brinquen presto a pasarse a su lado, sin medir las consecuencias que sus actos tienen para la opinión que representan y para el país. En su lucha contra el presidente Chávez han perdido el sentido de independencia que toda fuerza política que aspire a gobernar debe tener. Los nuevos dirigentes políticos que están formando el estado mayor opositor parece que están en competencia para ver quién es más garantía para el Departamento de Estado. Se pudiera entender que la oposición conduzca la política internacional en un sentido distinto a como lo viene haciendo el Gobierno. Ellos pudieran estar planteándose una política de acercamientos estrechos con Estados Unidos, pero… ¿Esa política no tendrá como fundamento los intereses del país? La pregunta no es ociosa, vemos cómo reaccionan ante la apertura del mercado chino para nuestro petróleo. En realidad cuesta encontrarle sentido a los cuestionamientos que la oposición realiza en este sentido. Ocurrió lo mismo con el asunto de las reservas del país: Ante el anuncio de que serían trasladadas o reubicadas, brincaron a denunciar la medida; al punto, que dos días después hubieron de meterse un recule, pues fueron vapuleados en el debate en la Asamblea Nacional. Con esta actitud, la oposición queda obligada, de nuevo, a explicar hasta dónde están acompañando una posible agresión externa contra el país”. Si todavía piensan así, ¿tendrán el coraje de desafiar a quienes asumieron la dirección opositora e impedirán la barbarie?

José Gregorio Rodríguez

Jotaerre577@gmail.com

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