Hipersexualidad & Ninfomanía

* Lo que para algunos puede ser mucho, para otros es poco. Lo ideal es que haya compatibilidad con la pareja, ya que es la manera de evitar conflictos

La hipersexualidad se caracteriza por una frecuente estimulación genital que, una vez alcanzada, puede no satisfacer ni emocional ni sexualmente. A veces, va acompañada de sentimientos de frustración, malestar, mentira y culpa. El umbral para definir qué es la hipersexualidad está sujeto al debate, y los expertos se plantean si existe un punto de vista científico y diagnóstico. Lo cierto es que cada persona tiene su frecuencia sexual, que no ha de confundirse con hipersexualidad. Lo que para algunos puede ser mucho, para otros es poco. Lo ideal es que haya compatibilidad con la pareja, ya que es la manera de evitar conflictos. Por ejemplo, si una mujer tiene deseos de tener sexo una vez por semana y él todos los días, inevitablemente alguno de los dos, a priori, saldrá perjudicado. Uno tendrá que ceder frente al deseo del otro y resignar el propio. En el caso de que la pareja no llegue a acuerdos, se recomienda tratar con un sexólogo. El objetivo es llegar a un punto medio de satisfacción.

¿Mito o realidad?

Hay mujeres que sienten deseos sexuales muchas veces en el día, ya que se encuentra exacerbada su frecuencia normal. Y se sienten insatisfechas. En muchos círculos se les denominan ninfómanas. Éstas pueden concretar el acto sexual o bien masturbarse frente a esa excitación provocada por el deseo teniendo orgasmos, pero aún así no se encuentran satisfechas (ni física, ni emocionalmente). De hecho, sienten bastante malestar y repercute negativamente en todos los ámbitos de su vida, especialmente con su pareja, ya que su adicción se vuelve incontrolable y pasa a ocupar el puesto número uno en su lista de prioridades. ¡Eso tampoco puede ser!

La hipersexualidad también tiene un lado varonil. Y es que le puede ocurrir a los hombres, y de hecho con mucha más frecuencia (desde el punto de vista estadístico). A este trastorno se le denomina satiriasis. De ahí vienen los comentarios del tipo “pepito es un sátiro”. Actualmente, esta descripción es considerada un trastorno sexual llamado hipersexualidad y sucede tanto a mujeres como a varones. Desde el punto de vista biológico, hay un aumento excesivo de la dopamina (conocida como la hormona de la euforia y del amor). También en las personas bipolares aparece una hipersexualidad marcada en el período maníaco.

Ahora bien, hay un límite que marca la hipersexualidad de un deseo exarcebado por obtener placer, y aquí también intervienen muchos aspectos. Hay que tener en cuenta que en la etapa de enamoramiento suele haber mucho sexo, a cualquier hora y en cualquier lugar. Los enamorados viven un aumento sexual y en ocasiones descontrolado. Es común que decaiga el rendimiento laboral y demás actividades diarias. Se genera un pico de dopamina en el cerebro, donde el resto del mundo desaparece. Esto es normal y esperable. Si le pasó o le está pasando, no se asuste ni lo relaciones con la hipersexualidad, esto es pasión y enamoramiento. De hecho, la mala noticia es que esta fase dura poco y la verdadera frecuencia sexual aparece con el tiempo, como la verdadera personalidad de la pareja.

Deseo sexual desenfrenado

No es raro ver como a una mujer que vive libremente su sexualidad y tiene muchas parejas se la califica de ninfómana. ¡Cómo si eso fuera un insulto! De hecho, este término describe un trastorno psicológico cuya definición todavía es imprecisa, y puede vivirse como un gran sufrimiento.

El término viene de “ninfa” (divinidad femenina de la mitología y/o labios menores de la vulva) y de “manía” (mania en latín significa locura). Según el diccionario de la Real Academia Española, la ninfomanía es el “deseo violento e insaciable en la mujer de entregarse a la cópula”. Es un trastorno bastante raro.

Y dado que los criterios de normalidad en materia de sexualidad siguen regidos por convenciones sociales y porque las necesidades difieren según los individuos, es muy delicado determinar qué exactamente es la ninfomanía. Según los psicólogos y los psiquiatras, se trata de un sufrimiento vinculado a un deseo sexual desenfrenado e insatisfecho, a pesar de la multiplicación de las relaciones, o un consumo compulsivo de soportes pornográficos. ¡No hay que confundirlo con un apetito desarrollado por los placeres carnales! Esta búsqueda insatisfecha es como una dependencia, y necesita tratamiento. Por otra parte, ahora se habla de adicción sexual o hipersexualidad, y no de ninfomanía.

 Los remedios

* Una psicoterapia: acudir a un profesional para determinar el origen del comportamiento puede ayudar a desprenderse de la adicción sexual y a desculpabilizarse.
* Grupos de apoyo: del mismo modo que los alcohólicos, los bulímicos y los toxicómanos tienen su asociación de ayuda, las personas que sufren hipersexualidad también tienen la suya.
* Bajo la batuta de un terapeuta, se propone un programa en 12 etapas para liberarse, así como conversaciones con otros participantes. Todo es gratuito y siempre con el respeto de sacrosanta regla del anonimato. A saber: se propone un cuestionario para determinar el grado de adicción.
* También puede prescribirse un tratamiento médico con el fin de regular el humor del paciente si está en estado depresivo.

 ¿Lo sabía?
• El masculino de ninfomanía es satiriasis, que viene del término sátiro, un semidiós de la mitología griega.
• En el siglo XIX, le barón Richard Von Kraftt Ebing, psiquiatra austro-húngaro, no dudaba en hablar de la ninfomanía como una enfermedad grave, e incluso fatal.
• En la época, las mujeres que sufrían de apetito sexual, juzgado como demasiado feroz por las normas de la sociedad, podían ser internadas, sexualmente mutiladas y desterradas por la comunidad.

NR

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