Invasión Aliada 1945 (D Day) y la “relación especial”

Días antes de aterrizar en suelo británico, Donald Trump empezó a meter mano en los asuntos internos del Reino Unido (UK), jalándole a Boris Johnson, principal candidato para el puesto de líder del partido conservador y por ende, primer ministro y a Nigel Farage, líder del nuevo partido Brexit. Abrió fuego contra la primera ministra, Theresa May por ser blanda con los europeos en las negociaciones de salida. Sugirió que UK debería enviar a Farage a Bruselas para poner punto final al Brexit. Los comentarios de Trump molestan a la Sra. May porque advierte que el acuerdo de Brexit de la Sra. May con la UE “probablemente matará a cualquier acuerdo bilateral con Estados Unidos”.

Woody Johnson

Por cierto, el “mágico” tratado bilateral ocupa el primer puesto de la lista de negociaciones durante la visita. El embajador estadounidense, Woody Johnson indicó que EEUU quiere acceso al Sistema Nacional de Salud (NHS) como parte de un acuerdo bilateral. Los laboristas y los demócratas liberales se oponen a eso y acusan a los conservadores y brexiteros de querer vender el NHS, joya del Estado de Bienestar. EEUU quiere sacar a la UE de la ecuación para poder saquear la economía tradicional británica. El secretario de exterior británico y hombre de negocios, Jeremy Hunt, ha intentado, como especie de testaferro, privatizar partes de NHS.

Otro tema para discutir con los britanicos es Huawei y su influencia en UK ya que Theresa May no se opuso totalmente a la introducción de G5 de Huawei. El Sr. Pompeo, secretario de Estado de EEUU, dijo que las preocupaciones de Washington sobre el permiso para Huawei de proveer redes celulares de G5 en UK es un peligro para la seguridad. Pompeo insiste en que EEUU tiene la obligación de asegurar que en los lugares donde operan (UK) debe contar con redes confiables.

Mike Pompeo

Sin embargo, UK sigue orgulloso de su capacidad de coleccionar inteligencia contra el terrorismo, su contraespionaje y su nueva entidad, el centro nacional de ciber-seguridad. EEUU reconoce y valoriza este hecho y por eso mantiene una alianza cercana. Este cuestionamiento de Pompeo es como una “estaca”, según Simon Tisdall, comentarista de The Guardian, “al corazón de la famosa relación especial entre los dos países”. Sostiene que la política de “EEUU Primero” es un problema para UK y cuestiona las aseveraciones de los diplomáticos británicos a un comité selecto de la Cámara de Lores que las relaciones sanas a largo plazo no dependen sólo de presidentes o primeros ministros y que Trump pasará tarde o temprano. El informe debatido en la Cámara llamado “la política extranjera britanica en un orden mundial cambiante” destaca que EEUU se opone a lo que son intereses nacionales de UK como son: el acuerdo de París sobre el cambio climático, el acuerdo nuclear con Irán, el Consejo de los Derechos Humanos de las Naciones Unidas y la imposición de tarifas de comercio para sus aliados. Otras diferencias de interés son: la amenaza de guerra contra Iran, el apoyo de EEUU a Israel en contra de los palestinos y haciendo la vista gorda a los excesos de Arabia Saudita. Ni hablar de ignorar “las actividades malignas de Rusia que queden impunes”. Concluye el columnista que la relación especial no ha podido mitigar el comportamiento de Trump.

Jeremy Hunt

Otra contradicción que hace dudar de la fortaleza de la relación especial surgió cuando un general británico en Irak, recientemente, puso en entredicho el análisis de la Casa Blanca de tener inteligencia encubierta de un ataque inminente de Irán. Jeremy Hunt, secretario de exterior británico, cedió a las presiones de Washington y criticó el general británico. En fin el informe concluyó que EEUU es un aliado importante para UK pero que en muchos aspectos ya no merece confianza; que UK deba buscar nuevos aliados; y que no deba dejarse llevar a una confrontación con China.

La visita de Trump obedece a la conmemoración de los 75 años de la invasión aliada (D Day) cuando tropas estadounidenses y británicas (y colonias) cruzaron el Canal de la Mancha a Francia iniciando una contraofensiva para derrocar a los alemanes. La familia real ya jugó su rol para dar la bienvenida a Trump y dinastía con “full pomp” en el Palacio de Buckingham.

La derecha brava porque los líderes de la oposición atendieron un mitin público de protesta en vez de presentarse a la cena real como invitados. Trump tilda al líder de la oposición, Jeremy Corbyn como “una fuerza negativa” y al alcalde de Londres, Saddiq Khan como un “perdedor congelado”.

En conclusión: los comentarios de Trump sobre Brexit y los brexiteros (se reunió con Nigel Farage quien dijo que los estadounidenses están “muy bien preparados” para negociar un futuro acuerdo comercial, a diferencia de UK que dejaba tales asuntos a los europeos) cayeron bien a los que quieren salir de UE. Se dejaron seducir por la promesa de Trump de finiquitar un “acuerdo bilateral fenomenal” entre los dos países. Pero hay resistencia sobre todo contra el asalto a NHS.

Patrick O´donoghue

Patrick.vheadine@gmail.com

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