¡Juegos de a dos!

* ¿Cuáles son las fantasías de su hombre? ¿Qué puede ser inolvidable para él? ¿Qué sueños prohibidos mueven sus más bajas pasiones? El domingo, Día del Padre, hágale realidad sus sueños. Le proponemos varios juegos

Cosquillitas eróticas

El sexo es salud. Y la risa, también. Entonces, ¿por qué no unirlos en busca del placer? En esto consiste el “tickling”, una técnica que, a través de cosquillas eróticas, lidera el camino hacia un orgasmo explosivo y suma carcajadas al clímax. Pero más allá de lo puramente sexual, esto tiene una justificación científica. El cosquilleo produce risa, lo que, a su vez, genera endorfinas (la “hormona de la felicidad”) y estimula las áreas del cerebro que se vinculan al goce y el deseo. Por eso, incluir esta práctica en el franeleo previo, ¡es casi una obligación entre las sábanas!

¿Cómo hacerlo? Para empezar, no hay un área del cuerpo definida. ¡Todo puede convertirse en una gran zona erógena sensible, del cuello o los pezones a la punta del pie, todo vale! Y lo más importante: que cada uno descubra su propio “punto débil”, algo que también puede ser una parte esencial del juego.

Una vez que descubrieron juntos los puntos más calientes de cada uno, manos a la obra. Y nunca mejor dicho. Pueden hacerse mutuamente las clásicas cosquillas con los dedos, apostar por la sutileza y pasar delicadamente las yemas o… ¡jugar con plumas! A todo esto le pueden sumar algunos complementos hot como vendar los ojos, atar las muñecas ¡o todo lo que los excite para aumentar la pasión!

“Sado light”, ¿la última moda sexual?

La sociedad viene desde hace años creciendo en temáticas de sexualidad, cada vez con menos tabúes y prejuicios. En la juguetería erótica hubo un avance vertiginoso. Las mujeres se dieron ese permiso para jugar, sin sentir que un “toy” es algo “para la otra” o que se usa “por necesidad o falta de algo”. Se abrieron a un mundo nuevo que les permitió animarse a más. El boom de la literatura erótica, encabezado por la trilogía 50 sombras de Grey, irrumpió en un excelente momento social: con una mujer abierta al cambio y ya madura en la incorporación de artículos eróticos. Es muy interesante lo que sucedió, ya que el mundo sado siempre fue rotulado como algo oscuro y extraño. Pero, a partir de estas lecturas, muchas mujeres se sacaron ese preconcepto ¡y decidieron investigar un poco este camino repleto de nuevas sensaciones!
El libro instaló un “sado glam” o un “sado light”.

Consiste en sumar a nuestras relaciones a objetos que nos permiten jugar un poco más, ir más allá, pero con cierto glamour, con excelencia en la elección de sus telas y sus combinaciones. No incluye nada que nos moleste ni nos prive la posibilidad de dejar de jugar cuando lo deseemos, ya que estos objetos no tienen llaves (en el caso de las esposas), ni ajustan demasiado. En el mercado existen distintas líneas de productos que combinan látigos con esposas, antifaces, bandanas, tangas, ligas y pezoneras. En algunos casos vienen con vedetinas en lycra engomada y tachas de bronce, para sentirse un poco más “hard”. También hay distintos estilos: Chanel, indie, animal pink, vintage, reptil… ¡Casi como un desfile, pero en su cama!

¿El juego? Le damos algunos consejos.

* Antifaz y bandana. Son un paso obligado y fundamental. La adrenalina que brinda el hecho de no poder ver despierta el deseo de lo que está por venir. Véndelo a él o pídale que la vende, para usted también sumergirse en las primeras sensaciones. ¡Lo ideal sería probar ambas cosas a la vez! Cuando su hombre esté vendado, recuerde que cada juego que le haga va a sentirlo mucho más profundo, así que comience despacio y vaya subiendo la temperatura.

* Látigo. La primera vez que alguien agarra un látigo sucede lo mismo: piensa sólo en las nalgadas fuertes. Y es que nos da cierta emoción esta fantasía de dominar al otro, esta especie de “poder” que nos confiere el objeto. Le sugerimos que pruebe de otra forma y alterne lo fuerte con lo suave. ¿Cómo empezar? Primero, acaricie con su mano las nalgas masculinas durante un buen rato para que se relaje. Luego podrá comenzar a usar los flecos del látigo como si fueran cintas que recorren todo su cuerpo. Cuando él menos lo espere, puede darle un suave golpe. No olvide que no se trata sólo del golpe, sino más bien del juego. Si eligió los que tienen flecos de antílope, tendrán un efecto suave. Si quiere animarse a un poco más, seleccione los que tienen flecos de cuero trenzado. Repita esta acción varias veces y logre así un ritmo. Alterne con las caricias y trate, en lo posible, de ir de menos a más.

* Esposas. El juego con las esposas le va a permitir quitarle la posibilidad de hacer. Si va a esposarlo, tiene que aprovechar que la naturaleza masculina es extremadamente visual. Con lo cual, una vez esposado, juegue con su cuerpo, su mirada, su actitud y su deseo que irá incrementándose cuando pasen los segundos. Para este momento tan visual elija un buen diseño de lencería y sume otros productos: velas, aceites, fragancias… ¡Él estará esposado, así que sólo sentirá sus acciones!
En todos los casos, sume palabras, susurros y besos. ¡Conviértase en una mezcla de ángel y demonio, dulce con salvaje, y libere su imaginación. Todo vale si hay un acuerdo entre los dos!

Lo que papi disfruta en la cama

Imposición cultural o machismo instalado, muchas veces todo el peso de la relación sexual recae sobre el hombre. Por eso, a la mayoría le encanta que su adorable mujercita tome la iniciativa en los juegos de seducción y se convierta en una verdadera geisha entre las sábanas o, por qué no, fuera de ellas. Aquí, según coinciden sexólogos y encuestas, lo que los vuelve definitivamente locos.
* Practicar sexo oral. Con el tiempo, las mujeres no sólo se fueron amigando con la idea, sino que, a la par, aprendieron a disfrutarlo. A ellos les fascina. Y si combina con otras técnicas, aún mejor.

* Hacer un strip-tease. Esta práctica fue elegida, por los varones encuestados, como una de las más seductoras a la hora de iniciar el juego sexual. Quítesela ropa, pero hágalo despacito, deje que él la observe ¡y la disfrute un montón! No se olvide de seleccionar una buena música y, una vez usted quedó con Eva en el Paraíso, empiece a desnudarlo a él y… Luces, velas, perfumes… Todo ayuda para lograr una noche de placer inolvidable.

* Probar con juguetes eróticos. A los varones les encanta ser excitados con diferentes elementos. Además de los clásicos vibradores, hay infinidad de elementos que los erotizan (un cubito de hielo que, con su boca, deslizará suavemente por el pecho masculino; el cepillo de pelo para masajear muy sutilmente la espalda, los brazos y las piernas. Un truco: acarícielo con un cepillo de dientes pequeño entre los dedos, atrás de las orejas, en la ingle y alrededor del pene; el talco del amor: prepárelo usted misma agregándole una cucharita de canela en polvo. La canela es un afrodisíaco poderoso, el efecto es explosivo y la noche será larga…). Vamos, libere la imaginación, anímese y transforme objetos de uso cotidiano en nuevos y excitantes compañeros de cama.

* Tener sexo anal. En la lista de deseos y preferencias, ganó el primer lugar. ¡Sal y pimienta perfecta para romper con la rutina del amor!, qué mejor que sorprenderlo y pedirle que lo haga.

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