La adicción al sexo o satiriasis, un verdadero problema

La hipersexualidad masculina o satiriasis describe un tipo de conducta inadaptada y claramente compulsiva. En este caso, lo que hay en realidad es ansiedad y una necesidad imperiosa por obtener placer. Sin embargo, como en toda adicción, poco a poco esa dinámica genera insatisfacción, obsesión y la pérdida de control de la propia vida del paciente.

Este comportamiento irrefrenable tiene su versión femenina en otra condición clínica que recibe el nombre de ninfomanía. Así, ambas realidades pueden ser descritas y delimitadas bajo el concepto de hipersexualidad. Esta condición entra al día de hoy dentro de los trastornos obsesivos compulsivos.

Fue la Asociación Estadounidense de Psiquiatría (APA) quien, en el 2010, intentó sustituir la clásica definición de “adicción al sexo” por hipersexualidad. Lo que deseaba Martin Paul Kafka, propulsor de la iniciativa y experto en trastornos como la parafilia y la adicción al sexo, era remarcar esa conducta impulsiva y compulsiva que puede trastornar por completo la realidad personal y la funcionalidad de toda persona que lo padezca.

Así, y a pesar de esa propuesta, cabe decir que en la actualidad aún no hay consenso sobre este tema. Estudios como el publicado por la doctora Katherine L. Derbyshire, del departamento de Psiquiatría y Neurociencia Conductual, de la Universidad de Chicago, nos recuerda que hay psiquiatras que no ven el comportamiento compulsivo como una adicción.

De ahí, que condiciones como el satirismo sean diagnosticadas con frecuencia pero sin tener aún un criterio definido, una unanimidad hacia este tipo de trastorno.

“Hacer el amor implica una conexión con el amor que no se da todo el tiempo, ni siquiera entre dos personas que se aman”.

Jorge Bucai

La adicción al sexo, criterios e incidencia

El trastorno de hipersexualidad no ha sido añadido a la lista de los trastornos psiquiátricos en el DSM V. En dicho manual se hace referencia a que hay ciertos aspectos de la sexualidad, como es la hipersexualidad, que no se pueden categorizar, o que su inclusión en el manual vendría dado por normas morales o valores psicosociales.

Sería necesario añadir que, según la comunidad de expertos, todos aquellos actos obsesivos que dificulten nuestra capacidad para desarrollar una vida normal, interfiriendo en nuestro ámbito social o laboral pueden considerarse, claramente, como un trastorno patológico.

Los datos estadísticos que se conocen (estudios de sexólogos), no parece que hablemos de una adicción tan reducida. Tres millones de personas en España, 19 millones en EEUU, 3 en Argentina, etc. tienen adicción al sexo. Debemos comprender que una persona puede tener una vida sexual muy activa durante toda su vida, y no por ello considerarlo adicto.

El adicto no está satisfecho consigo mismo, no tiene control sobre las acciones que realiza a pesar de que su conducta le obliga a padecer por ello un estado de ánimo negativo. Asimismo, a medida que pase el tiempo el adicto al sexo necesitara más y mejores estímulos para calmar su necesidad. Aunque ese placer sólo sea momentáneo y en breve regrese a un círculo autodestructivo, en búsqueda de nuevos objetivos que sacien su inquietud.

La satiriasis, ¿qué síntomas presenta?

Según un artículo publicado en el Journal of Behavioral Adicctions, la satiriasis masculina así como la ninfomanía en el caso de las mujeres, presenta una serie de condiciones muy concretas. Se trata en primer lugar de  un trastorno bastante común. En segundo lugar, además de unas conductas sexuales repetitivas, compulsivas, angustiantes, aparecen también los aspectos cognitivos (obsesiones, fantasías…)

Veamos no obstante qué síntomas suelen caracterizar a la persona con satiriasis o adicción al sexo.

* La adicción al sexo implica  habitualmente, un gran consumo de pornografía, las citas o encuentros sexuales son múltiples en una sola noche, (con personas conocidas o a través de la prostitución).

* Recurren de manera compulsiva a la masturbación. Esta conducta o necesidad, interfiere el día  a día, las actividades sociales, personales y laborales.

* Pasan gran parte del tiempo atrapados en fantasías sexuales.

* Presentan estados de ánimo disfóricos (ansiedad, hiperactividad, frustración, aburrimiento, irritabilidad).

* Esfuerzos repetitivos pero infructuosos para controlar o reducir tanto las fantasías sexuales como la conducta sexual.

Causas del satirismo

Las causas del satirismo no están claras del todo. Cada paciente presenta una realidad personal, sin embargo, hay ejes comunes que suelen repetirse en algunos casos:

* Daños cerebrales en el hipotálamo y núcleo accumbes.

* Abuso de sustancias.

* Causas genéticas como la variante del Gen DR D4 7R+.

* Autoestima baja.

* Disfunciones sexuales.

* Abusos en la infancia.

Tratamiento para la satiriasis o hipersexualidad

A la hora de tratar la satiriasis o adicción al sexo en los hombres, se combinan diferentes enfoques. La finalidad es que el paciente adquiera control sobre su conducta y sobre esa fisiología emocional cargada de ansiedad (se pueden usar técnicas de relajación, estrategias de la terapia cognitiva-conductual y, en casos más particulares, recurrir a la administración de determinados fármacos).

Por otro lado, el paciente debe asumir a su vez un dominio cognitivo, es decir, controlar sus pensamientos y fantasías. Para ello se pueden usar técnicas de detección del pensamiento, autoinstrucciones, etc. De este modo, podríamos resumir las estrategias terapéuticas en estas tres áreas:

* Una evaluación personal.

* Un programa de educación sexual donde trabajar las actitudes hacia el sexo.

* Gestión emocional.

* Mejorar las relaciones interpersonales.

* Técnicas de relajación.

* Técnicas de exposición y prevención de respuestas dirigidas a controlar los comportamientos compulsivos.

Para concluir, señalar que estamos ante un trastorno poco visible pero frecuente. Permitirnos caer en estos círculos repetitivos y desgastantes es perder todo el control sobre la propia vida. La ansiedad por el placer termina generando sufrimiento, no dudemos por tanto en dar el paso y pedir ayuda experta.

Sonia Viéitez Carrazoni

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