La culebra Brexit nos regala elecciones navideñas

Contradicciones en abundancia: The Times reportó que una compañía francesa ganó la licencia de monitorear los barcos de pesca británicos. Esto infringe el propósito y promesa del gobierno conservador británico de rescatar y sacar de las manos de los europeos la industria pesquera del Reino Unido (UK). Es similar a lo que pasó con la promesa de cambiar el color del pasaporte británico después de Brexit a su color original: azul. Una compañía británica perdió el contrato con un conglomerado franco-holandés. El gobierno ha sostenido conversaciones secretas con los farmacéuticos estadounidenses sobre el Servicio Nacional de Salud (NHS) que prometió defender.

Negociaciones de Brexit

Un ex embajador a Estados Unidos y Alemania cuenta en The Times de su experiencia en muchas negociaciones y tratados bilaterales. Anota una falla recurrente en tales negociaciones: un lado no toma en cuenta la cultura, tradiciones, políticas y personalidades de los con quien está negociando. En las negociaciones de Brexit sugiere que los negociadores estén lo más cerca posible a sus contrincantes tratando de ponerse en la posición del otro para poder entender y aún anticiparlo para saber de dónde vienen y cuán lejos se los puede empujar. Está convencido que “ningún acuerdo es mejor que firmar un mal acuerdo”. Tampoco le gusta la expresión de “líneas rojas” porque no está claro si aquel significa la última línea o la segunda línea de defensa o algo en entremedio. Por supuesto un negociador debe tener su posición de arranque y después posiciones de defensa pero lo esencial es decidir cual es la última línea y mantenerla.

Boris Johnson

Quizás una de las cosas positivas, según mi manera de verlo, que hizo Boris Johnson el primer ministro en acordar un nuevo trato con la Unión Europea (UE) fue de no depender del Partido Unionista Democrático (DUP) y caer en su trampa. Aquel partido que representa el sector duro de los protestantes del Irlanda de Norte ha sido fiel a su tradición de decir “no” a todo y por eso también rechazó el nuevo trato que efectivamente erige una frontera en el mar irlandés, es decir en los puntos de entrada: los puertos para evitar una frontera física entre las dos Irlandas.

Carson la marioneta

Un comentarista irlandés recuerda el discurso del líder de los protestantes, Edward Carson en 1922 oponiendo el tratado anglo-inglés que estableció el independiente Estado Libre Irlandés en el sur del país. Dijo que fue un tonto, una marioneta al caer en el juego político para llevó el Partido Conservador al poder. La conclusión de él y lo que el DUP de hoy debe haber recordado es que cuando hay un choque entre los intereses del estado británico y los de los unionistas siempre ganará el primero. Por eso los unionistas de DUP acusan a Johnson de haberlos abandonados y traicionados.

Jonathan Powell

Jonathan Powell, negociado británico principal del acuerdo del Viernes Santo entre las dos comunidades del norte: los nacionalistas y los unionistas recuerda su participación en las negociaciones con el gobierno chino sobre el territorio británico de Hong Kong 37 años atrás, Los chinos rechazaron la soberanía británica y otras propuestas. La solución final fue de aceptar “un país – dos sistemas”. Parece que el acuerdo que firmó Johnson con UE fue de poner Irlanda del Norte en la misma situación, o sea, como “parte de un país con dos sistemas”: dentro del mercado interno británico y mercado único europeo.

Powell alega que Brexit siempre iba a pisotear los derechos de alguien. El Acuerdo de Belfast logró solucionar problemas de identidad, permitiendo a la gente de la provincia de sentirse británico o irlandés, o ambos. Ahora la salida de UK de Europa exige el establecimiento de una frontera en alguna parte y aquella frontera iba a socavar la identidad de un lado o del otro y poner en peligro la correlación de fuerzas del Acuerdo de Viernes Santo.

Acuerdos del Viernes Santo

Advierte que hay que entender las preocupaciones de DUP. Una frontera física en el mar irlandés es un problema para ellos porque con el tiempo en cuanto el Reino Unido difiera de UE en regulaciones y nuevos tarifas aparecerán más componentes en la lista elaborada por el nuevo comité conjunto y esta “frontera ampliada” amenazaría su identidad británica. La otra queja es la propuesta en el acuerdo de Johnson de aceptar o rechazar “un país – dos sistemas” por un simple mayoría en la Asamblea del Norte cuatro años después del término del período de transición. Powell sostiene que la propuesta contraviene el Acuerdo de Belfast de que cualquier acuerdo debe ser el resultado de un consenso entre las dos comunidades nacionalistas y unionistas y no una simple mayoría.

En las negociaciones parlamentarias merodea una desconfianza hacia primer ministro: no puede sacudir la aroma de mentiroso. Aunque diga que va a mantener los derechos que los trabajadores gozaban bajo UE y también los derechos ambientales, nadie lo cree. Según el Partido Laborista, lo que quiere Johnson y su partido es de convertir UK en un país desregulado, de bajos impuestos para los multinacionales: un libre mercado por excelencia. La oposición rechazó el trato porque el gobierno no presentó ningún estudio de impacto que generalmente el gobierno tiene la obligación de revelar.

No habrá salida el 31 de Octubre sino elecciones el 12 de Diciembre.

Patrick O´donoghue

Patrick.vheadine@gmail.com

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