La guerra no es un juego

El 23F pudiese ser un punto de inflexión en los planes de Washington por detener el avance de la Revolución Bolivariana y su escalamiento a una intervención militar, que prorrogue en el tiempo una guerra que posiblemente supere las fronteras venezolanas. A lo largo y ancho del territorio que ocupa el Sur de nuestro continente innumerables guerras se han librado en la historia de la edificación de las naciones, algunas entre países, otras a lo interno de países de la región. La primera gran guerra la libraron nuestros indígenas contra el imperio español y portugués, fue uno de los grandes genocidios cometidos contra la humanidad, en algunos casos, culturas enteras desaparecieron. La segunda gran guerra, fue la de los pueblos del Sur contra el imperio español, Bolívar y San Martin, cruzaban los andes para emprender el gran proyecto de integración y la liberación de los pueblos ocupados por los españoles. Este proceso de emancipación generó en miles de muertos y profundas heridas aun hoy no cerradas. Durante la segunda mitad del siglo XIX, tres grandes guerras tuvieron lugar; La Guerra de la Triple Alianza, en la cual Paraguay perdió gran parte de su territorio y además diezmó su población, la mitad de su población fue muerta antes los rigores de la guerra; la Guerra del Pacifico iniciada por Chile que significó la perdida de la salida al mar para Bolivia y cuantiosas pérdidas económicas para el Perú; y la gran guerra, librada en suelo venezolano, fue la Guerra Federal, 250.000 venezolanos muertos en 1.520 días de guerra. El siglo XX, también fue escenario de grandes guerras; La Guerra del Choco, que escenificaron Bolivia y Paraguay en los primeros años de la década de los 30. Miles de muertes arrojó esta guerra por grandes reserva de petróleo; “La Violencia”, fue el resultado de la guerra civil en Colombia, en un conflicto entre Liberales y Conservadores, que origino en un primer momento más de 200.000 muertos y un tercio de la población colombiana desplazada. Quienes prendieron la mecha con la muerte de Jorge Eliécer Gaitán sumergieron al vecino país hasta nuestros días a una guerra que pareciera no tener fin. Hoy quienes llaman abiertamente a una intervención militar no tiene noción del significado de la palabra GUERRA. Un artículo publicado en la “Revista Aposta” por José Reinel Sánchez (2004), nos ubica en el planteamiento central: “¿Hay una naturaleza humana guerrera? ¿Son evitables las guerras? ¿Son un factor de progreso de la humanidad? ¿Se puede ejercer la guerra de manera controlada? ¿Es ésta susceptible de ser ejercida bajo la dirección de normas morales? ¿Puede haber una guerra no cruel? Estas cuestiones y otras más pueden pensarse sin perjuicio de que la guerra deje de ser comprendida como lo que realmente es: una calamidad, al menos por lo que concierne a las consecuencias más inmediatas de sus acciones”. La guerra entonces no se circunscribe solamente a la acepción del “enfrentamiento armado”. No hay racionalidad en quienes como el autoproclamado Juan Guaidó evocan y organizan el derrocamiento del Presidente Nicolás Maduro, mediante un Golpe de Estado o una Intervención Militar Extranjera. Guaidó y quienes lo acompañan arrastran a la masa opositora a la tragedia que significaría el fin de su propia existencia humana. De allí expresiones infelices como la presentadora de Globovisión, Sacha López, quien manifestaba el lado “positivo de la intervención militar gringa”: “Serán gringuitos chiquiticos pero con sabor”. O aquella intervención de un sacerdote quien oficiaba una misa en una iglesia de Mérida, dijo: “…le pedimos a Dios por la intervención militar de Estados Unidos” y donde no faltó el coro de los feligreses católicos, apostólicos y romanos: “te lo pedimos señor”. Ante esto, el Gobierno Bolivariano tiene razón en su planteamiento, defender la Patria ante la agresión extranjera pero antes que todo hacer todos los esfuerzos en preservar la paz, amparados en el marco legal que da sustento a la nación, la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela. Diosdado Cabello, quien fue formado en el arte de la guerra, a quien la republica le confirió el título universitario, Licenciado en Ciencias y Artes Militares, conoce como el resto de los militares de la FANB, las implicaciones de la guerra. En una concentración del Chavismo en el estado Anzoátegui, ante la declaración de Guaidó que manifestaba no tener miedo a una Guerra Civil, Cabello respondía: Yo les voy a confesar: yo le tengo miedo a una guerra civil. Yo creo que las personas conscientes, los seres humanos conscientes que tienen familia, que tienen hijos, que aman al prójimo, deben tenerle miedo a una guerra. Pero deben tenerle mucho más miedo a una guerra civil, porque la guerra civil termina siendo una guerra entre hermanos y hermanas, entre nacionales”. Este sentimiento expresado por Diosdado Cabello está claro en el seno de la FANB y en la filas del Chavismo. Mientras tanto, en el seno de la oposición se alimenta la Guerra como opción de salida ante el actual gobierno. La Guerra no es un juego.

¿CRISIS HUMANITARIAS? La agencia de la ONU para los refugiados (ACNUR) publicó el año pasado en su página oficial “las 10 peores crisis humanitarias de 2018”. Entre los países que ACNUR declara con las crisis humanitarias más preocupantes a escala mundial figuran en estricto orden de importancia: 1) Yemen. 2) Libia. 3) Rohingya. 4) Siria. 5) Irak. 6) República Democrática del Congo. 7) República Centroafricana. 8) Somalia. 9) Sudán del Sur. Y la numero 10, Ucrania. En siete de esta lista, los EE.UU. y la Unión Europea (como aliado principal de Washington) han estado involucrados directamente a través de la intervención militar. En uno de ellos, la Unión Europea, ha estado involucrada apoyando uno de los factores en disputa con el objetivo puesto, en las grandes minas de diamante que dicha nación africana posee. En cinco de estos países el objetivo de las fuerzas de intervención extranjeras han sido sus recursos naturales (especialmente, petróleo y gas). En el caso venezolano, Washington, ha tratado de poner en la mesa del tablero mundial, una supuesta “crisis humanitarias” que promueva la “ayuda humanitaria” y facilite la intervención militar. Venezuela está lejos de figurar en el Top de ACNUR.

El negocio de la ayuda humanitaria

EL NEGOCIO DE LA AYUDA HUMANITARIA. La semana pasada publicamos bajo el título, “Cifras del Bloqueo”: “Por un lado Pompeo,… ofrecía “20 millones de dólares”; El gobierno de Canadá,… “casi 53 millones de dólares”; La Unión Europea,… destinará 20 millones de euros y finalmente, Alemania,…, ha prometido a Venezuela 5 millones de euros…”. Recientemente, esta semana, Guaidó señalaba que otros 18 millones de dólares por concepto de “ayuda humanitaria” proveniente de Italia, España, Reino Unido y Alemania sumaran más al pote de los dirigentes de la oposición. Un total por ahora de 91 millones de dólares y 25 millones de euros están en la alcancía de dicha dirigencia. ¿Sabe Usted amigo lector que empresas como la que posee Luisa Ortega Díaz y el Chino Ferrer en Colombia destinada a la “ayuda de venezolanos” son financiadas a través de estas “ayudas humanitarias”? ¿Sabe Usted amigo lector que este tipo de empresas se multiplican tanto en Colombia como en Miami y que sus apoderados están relacionados con dirigentes de la oposición?

Juan Negrín

ANTE EL ODIO LA IDEA. Este viernes en la frontera tendrán lugar lo que la oposición denomina la madre de todos conciertos al cuan aun bautizado “Venezuela Aid Live”. Al evento, el Gobierno Bolivariano bajo la batuta de Jorge Rodríguez le contrapuso otro, “Hands Off Venezuela”. El venezolano común no ha tardado con su agudo sentido de la rochela en identificar a estos actos en la frontera como una “Guerra de Minitecas”. Se olvida Rodríguez de la respuesta que en España el Presidente de la Republica Española, Juan Negrín, le daba al avance del Fascismo. El 4 de Julio de 1937 iniciaba con más de 150 artistas y escritores de todo el mundo, el “II Congreso Internacional de Intelectuales para la Defensa de la Cultura”. Entre quienes se dieron cita al Congreso figuraban entre otros: Pablo Neruda, Vicente Huidobro, César Vallejo, Octavio Paz, Nicolás Guillén, Alexsei Tolstoi y Antonio Machado.

El compa Felipe

redaccionverdades@gmail.com

 

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