La hediondez de un pasajero obliga a un avión a aterrizar de emergencia

Hay noticias que son tan difíciles de asimilar, por su rareza, que parece que los hechos que se relatan en ellas no hayan sucedido jamás. Pero en muchos casos, no en todos, las historias son reales. Aquí tenemos uno de ellos. Todo ocurrió en un vuelo de Transavia Airlines con destino Ámsterdam que tuvo que realizar un aterrizaje de emergencia en Faro, Portugal. ¿La razón?, el insoportable olor que desprendía uno de los pasajeros, según La Vanguardia.

“La gente vomitaba, El olor era gigantesco. El hombre olía fatal. Desde que llegó al pasillo, la gente comenzó a gritar y se puso a buscar pañuelos para taparse la nariz”. El que habla es uno de los pasajeros del vuelo, un 737 de la compañía holandesa que salió del aeropuerto de Gran Canaria rumbo Ámsterdam.

Ante las quejas del pasaje, la tripulación colocó al pasajero en la parte posterior de la aeronave con la esperanza de que la molestia fuera algo más llevadera. Pero no funcionó.

“Los pasajeros de las últimas seis filas huyeron hacia la parte de delante. La tripulación sacó botes de perfume para rociar el avión, pero el horrible olor no desaparecía”, relata uno de los pasajeros, Piet Van Haut, al diario holandés De Telegraaf.

“Fue como si no se hubiera lavado durante varias semanas. Varios pasajeros enfermaron y acabaron vomitando”, añade el mismo pasajero en declaraciones recogidas por The Mirror.

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