La masonería como forma de vida

¿Qué tienen en común Aldrin Edwin “Buzz”, el segundo astronauta en pisar la Luna; Salvador Allende, expresidente de Chile; Antonio Machado, poeta español; Benjamín Franklin, descubridor de la Electricidad; Simón Bolívar, no necesita presentación; Napoleón Bonaparte, idem; Mario Moreno “Cantinflas”, Giacomo Casanova, el gran “Lover”; Sir Wiston Churchill, estadista inglés; Clark Gable, estrella de cine: Rubén Darío, escritor nicaragüense; Duke Ellinton, jazzista; Alexandre Fleming, descubridor de la Penicilina y Premio Nobel; Gustave Eiffel, constructor de la famosa torre; Harry Houdini, mago; Henry Ford, constructor de automóviles; Víctor Hugo, escritor; John Glenn, astronauta; John Wayne, actor; José Ortega y Gasset, escritor; Joseph Ignace Guillotin, inventor de la Guillotina; Benito Juárez, expresidente mejicano; Amadeus Mozart, compositor; Abraham Lincoln, expresidente; Louis Armstrong, jazista; Ludwig van Beethoven, compositor; general Francisco de Miranda, no necesita presentación; Wozniak, Steve, fundador de Apple; George Washington y Gerald Ford expresidentes estadounidenses; e Isaac Newton, científico?

¿Es la “Masonería” una religión, una práctica esotérica, un culto secreto o qué?

Que hay masones dentro de la esfera política, económica, religiosa, científica, de la defensa, educativa…hoy día es un secreto a voces. A lo largo de la historia esta fraternidad, antaño secreta, ahora más bien discreta, ha atraído la atención de numerosos personajes, muchos de los cuales son recordados por sus méritos dentro de las más variadas facetas.

Está definida como: La Francmasonería o Masonería es una institución de carácter iniciático, filantrópico, simbólico, filosófico, discreto, armónico, selectivo, jerárquico, internacional, humanista y con una estructura federal, fundada en un sentimiento de fraternidad. Afirma tener como objetivo la búsqueda de la verdad, el estudio filosófico de la conducta humana, de las ciencias y de las artes y el fomento del desarrollo social y moral del ser humano, orientándolo hacia su evolución personal, además del progreso social, y ejemplifica sus enseñanzas con símbolos y alegorías tradicionales tomadas de la albañilería o, más específicamente, del Arte Real de la Construcción, es decir, de los constructores de las catedrales medievales.

 Aparecida en Europa entre finales del siglo XVII y principios del XVIII, la masonería moderna o “especulativa” ha sido descrita a menudo como “un sistema peculiar de moral, bajo el velo de alegorías y enseñado por símbolos”. Se presenta a sí misma como una herramienta de formación, con un método particular que, basado en el simbolismo de la construcción, permite a sus miembros desarrollar su capacidad de escucha, de reflexión y de diálogo, para transmitir estos valores a su entorno.

Se caracteriza por su Rito de Iniciación (es un concepto que designa un conjunto específico de actividades que simbolizan y marcan la transición de un estado a otro en la vida de una persona).

Tienen como símbolo la Escuadra y el Compas en forma de letra “A” con la letra “G” en el centro.

La escuadra (símbolo de la virtud) y el compás (símbolo de los límites con los que debe mantenerse cualquier masón respecto a los demás) son quizá los dos símbolos masónicos más conocidos. Aquí aparecen también las letras “G” y “A”, que representan al Gran Arquitecto del Universo (abreviado, “G.’.A.’.D.’.U.’.”).

El Gran Arquitecto del Universo, expresado habitualmente con el acrónimo GADU, es un símbolo tradicional en masonería cuyo contenido, interpretación y relevancia varían según la corriente masónica de que se trate.

Para la corriente anglosajona, el GADU representa al Ser Supremo, un principio masónico cuya creencia e invocación en la práctica del rito son imprescindibles. Para la corriente continental, establecer la condición de la creencia en un Ser Supremo supone limitar la libertad de conciencia de sus miembros, por lo que ni la creencia en el GADU ni su invocación son preceptivas.

Los masones, como individuos, son en todo caso libres de darle el contenido que mejor se ajuste a sus creencias. Como todos los símbolos, proporciona un marco, pero su interpretación concreta corresponde a cada cual.

Muchos francmasones consideran que el símbolo GADU es igual al Dios creador que determina a su voluntad los planes de la existencia. Para otros muchos, simboliza la idea de un Principio Creador, Alma Suprema que está en el origen del Universo, cuya naturaleza es indefinible. Hay por último masones que, prescindiendo de cualquier enfoque trascendente, identifican al GADU con la sublimación del ideal masónico o que lo interpretan desde una perspectiva panteísta o naturalista.

La masonería no sería compatible con una postura de nihilismo radical que negara cualquier sentido trascendente o inmanente al mundo, que interpretara el Universo como un puro caos sin orden posible, o que negara que, a pesar del desorden aparente, hay un Cosmos.

Los tres grados de la masonería son:

A. Aprendiz: Es el primer grado, el de los iniciados, con el que una persona se vuelve masón; en este grado el masón se enfrenta consigo mismo y debe superarse, empezando a controlar sus pasiones (exceso de los 5 sentidos).

B. Compañero: Es un grado intermedio, donde el masón se dedica a aprender; en este grado el masón ve cómo el mundo exterior lo percibe y aprende a percibir el mundo exterior.

C. Maestro: Es el tercer grado, en el cual se requiere que el masón participe en la mayor parte de los aspectos de la logia y de la masonería. En este grado, el masón es enfrentado con la realidad de la muerte, se enfrenta con la inmortalidad del alma y la vida eterna.

La Logia: En la francmasonería, la Logia es la organización básica, compuesta al menos por un número mínimo de maestros. El término también alude al espacio físico en el que se reúnen los miembros, llamados hermanos.

La mujer en la masonería

En el siglo XVIII, cuando surgió la masonería especulativa o moderna, la mujer no estaba ni económica ni social ni políticamente emancipada.

El 10 de junio de 1774, el Gran Oriente de Francia había tomado bajo su protección, en una Asamblea General, la masonería de adopción. Se trataba de logias formadas por mujeres bajo la tutela de los masones varones.

Todavía algunas organizaciones masónicas masculinas siguen considerando “irregular” la presencia de mujeres en la masonería, si bien hoy existe un alto nivel de integración en la mayoría de los países, a partir de la existencia de organizaciones masónicas mixtas o femeninas.

En sus viajes por Europa, Francisco de MIranda siempre vistaba una Legión Masónica, de hecho, cuando se metió en problemas e iba a ser enviado a prisión en Suecia, la Logia local intercedió por él.

La organización de la Masonería en Venezuela es una consecuencia de la Independencia. De hecho, los masones del siglo XIX, reconocen la presencia de masones en los ejércitos separatista y realista. Atribuyendo a la fraternidad masónica, reconocida entre el general Simón Bolívar “Libertador” y el general Pablo Morillo, el proceso de pacificación que concluye con el Armisticio de Paz, y el principio del fin de la guerra a muerte. Todo ello con la ayuda de masones en ambos ejércitos, el “liberador” y el prohispánico o procolonial.

Leancy Clemente

leancyclemente@gmail.com/@leancyclemente

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