La supremacía por el dominio del 5G

La batalla por el desarrollo del 5G y su despliegue en el mundo es el último punto de tensión entre Estados Unidos y China.

La Guerra Fría del siglo XXI es una disputa por el control de la tecnología del 5G, la quinta generación de banda ancha que permitirá una interconexión entre máquinas y personas como nunca antes se vio en la Historia de la Humanidad. Estados Unidos y China se enfrentan por el liderazgo de esta cuarta revolución industrial que determinará cuál será la potencia preponderante de los próximos 50 años.

Tener internet en el celular se ha convertido en una necesidad imperiosa. Ya no nos basta con navegar por la red: queremos hacer videollamadas y ver retransmisiones en directo a la mayor velocidad posible (y sin interrupciones).

Los primeros teléfonos móviles tan sólo servían para hacer llamadas y enviar mensajes de texto. Eran los celulares analógicos de la primera generación (1G), que vieron el mundo en la década de 1980.

Diez años después llegarían los 2G, los cuales harían posible el gran salto a internet: la llamada «telefonía digital».

Y en la búsqueda de la conexión ultrarrápida nació la telefonía móvil 4G.

3G: un gran salto para reducir la brecha

«Esta red móvil que en algún momento se pensó que era sólo para hablar, hoy puede ayudar a disminuir la brecha de información«, dijo Erasmo Rojas, director para Latinoamérica y el Caribe de 3G Americas, organización que promueve el despliegue fluido de esta tecnología en América Latina.

Cuando Rojas hizo esas declaraciones, en 2007, esta tecnología acababa de implementarse en Chile.

Pero había visto la luz por primera vez en el mundo en el año 2001.

En la Casa Blanca de Donald Trump existe la convicción de que debe haber un solo ganador en esta carrera tecnológica, y el perdedor debe ser desterrado. «La carrera por el 5G está en marcha y Estados Unidos debe ganar¨, dijo el presidente en un discurso reciente. Durante meses, la Casa Blanca estuvo trabajando en una orden ejecutiva que prohíbe a las compañías estadounidenses utilizar equipos de origen chino en redes de telecomunicaciones críticas. Eso va mucho más allá de las reglas existentes, que prohíben tales equipos solo en las redes gubernamentales. El nerviosismo por la tecnología china existe desde hace mucho tiempo en Estados Unidos, alimentado por el temor de que los chinos puedan insertar una «puerta trasera» en las redes de telecomunicaciones e informática que permitan a los servicios de seguridad de ese país interceptar las comunicaciones militares, gubernamentales y corporativas de todo el planeta. El ciberespionaje chino en compañías y oficinas del Gobierno estadounidense, son constantes. Está manejado por piratas informáticos que trabajan para el Ministerio de Seguridad de Beijing. Y ese aparato de espionaje, a su vez, tiene acceso irrestricto a la información que manejan sus empresas tecnológicas. Donde entren empresas líderes chinas como Huawei, entran los espías de ese país. «Es importante recordar que las relaciones de las empresas chinas con el Gobierno chino no son como las relaciones de las empresas del sector privado con los gobiernos en Occidente«, explicó al New York Times, William Evanina, director del Centro Nacional de Contrainteligencia y Seguridad de Estados Unidos. «La Ley de Inteligencia Nacional de China de 2017 requiere que las compañías chinas apoyen, brinden asistencia y cooperen en el trabajo de inteligencia nacional chino, donde sea que operen«.

La 3G tenía como objetivo facilitar la transferencia de archivos multimedia, la conectividad permanente inalámbrica y una velocidad hasta siete veces más rápida que la conexión telefónica estándar.

Efectivamente, con la llegada del 3G la velocidad de transmisión dio un gran salto, llegando a alcanzar velocidades de hasta 2 mbps (megabits por segundo).

Sería, dicen los expertos de PC Advisor, como entregar tu propio correo tú mismo.

Pero pronto llegarían nuevos avances que permitirían, sobre todo, una velocidad de navegación todavía mayor.

La canciller alemana, Angela Merkel, se mostró desafiante pero aún no tomó la decisión final. La primera ministra británica, Theresa May, dio su aprobación oficial al equipo Huawei 5G, a excepción de ciertos componentes críticos. La mayor parte de Asia, África y América Latina han recibido a Huawei con los brazos abiertos. Solo Australia y Nueva Zelanda están cooperando plenamente con Estados Unidos. Japón decidió prohibir a Huawei por su cuenta. Huawei, ya muy por delante en tecnología, está superando a sus rivales en precios. Sus equipos cuestan hasta un 40% menos que los de Nokia y Ericsson, por ahora sus únicos competidores, y ninguna de las compañías puede igualar los generosos términos de financiamiento de Huawei. La cuota de mercado de Huawei ahora es más que la combinación de Nokia y Ericsson.

4G o LTE: velocidad y calidad

La tecnología 4G, también llamada LET, es la más veloz desarrollada hasta la fecha. Pero todavía no es una realidad global y no todos los terminales ni todas las tarjetas SIM son compatibles con ella.

Un informe de 2015 de la consultora internacional OpenSignal reveló que mientras en algunas naciones está perfectamente establecida, en otras «no pasa de un estado de adolescencia».

La conexión 4G está basada en «la convergencia de redes y cables inalámbricos», explica la compañía telefónica Movistar.

Según el operador de telefonía móvil, las conexiones 4G «mantienen una calidad de servicio de alta seguridad que permite ofrecer servicios de cualquier clase en cualquier momento, en cualquier lugar, con el mínimo coste posible».

Este tipo de conexión equivale a la del ADSL de una línea fija en un hogar. Y es entre cinco y 10 veces más rápida que la 3G, haciendo más difícil que se te «caiga» la conexión a internet.

5G: el futuro ya está aquí

La red 5G es el futuro, pero empresas como Samsung y otros gigantes tecnológicos ya están desarrollándola.

Se espera que alcance velocidades de hasta 1 gigabit por segundo. Y eso la haría nada menos que 100 veces más rápida que la 4G.

Si esto se hace realidad, podremos descargar películas en nuestra computadora en tan sólo un segundo.

Por ahora, de acuerdo a la información pública, hay tres competidores serios a nivel internacional en condiciones de construir las redes 5G: China, Estados Unidos y Corea del Sur. Los operadores en los tres países (más uno en Suiza) afirman haber introducido los primeros servicios 5G a un número limitado de clientes de teléfonos móviles, y se espera que Japón lance pronto su servicio de prueba. Pero las redes de Estados Unidos, ofrecidas por Verizon en 22 ciudades, están teniendo una cobertura irregular. En las redes sociales hay muchas burlas hacia la compañía por esas fallas. El resto de los operadores de telefonía móvil no muestran signos de ofrecer cobertura nacional 5G antes de 2021. China lleva, de acuerdo a los técnicos, uno o dos años de adelanto en estos desarrollos. El Gobierno de Beijing le asignó prioridad absoluta y cuenta, como en todos los proyectos que emprende en el mundo, con financiación propia. De todos modos, Estados Unidos mantiene la vanguardia en la búsqueda de formas innovadoras para hacer que el Big Data funcione para las empresas y los consumidores. Esto, principalmente, gracias a los gigantes de la tecnología como Google y Amazon, que gastan miles de millones de dólares en investigación, y un próspero ecosistema de nuevas tecnologías. Esto hará que la inversión en 5G aumente exponencialmente en poco tiempo. Llevaría a otro nivel videojuegos y entretenimientos; contenidos educativos y publicitarios; y los refrigeradores, relojes, edificios, estantes de tiendas, etc. que envían datos de sensores a servidores distantes que ejecutan aplicaciones de inteligencia artificial. El impacto económico de estos servicios sería mucho más significativo que la construcción de equipos y la instalación de redes. Se espera que las aplicaciones de 5G generen 4 billones de dólares a nivel mundial solo en los primeros dos años. En contraste, el mercado mundial total proyectado para la instalación de redes 5G durante los próximos cuatro años es significativamente menor, de 57.000 millones, según la empresa de investigación de la industria IDC. Quizás, mantener el dominio en las aplicaciones permitirá a Estados Unidos seguir siendo el principal factor de influencia tecnológica del mundo. «Piense en lo que Estados Unidos ganó económica, política y militarmente al ser el primero en dominar las tecnologías de Internet y cómo China tuvo que luchar para ponerse al día», dice Heath de Rand Corp. «Es probable que el 5G se desarrolle de manera similar». Finalmente, Estados Unidos puede terminar agradeciendo a China, y particularmente a Huawei, por instalar las tuberías principales de la red que acelerarán los negocios que más le interesan. Pero la guerra continuará y será cada vez más cruenta. El resto del mundo sufrirá las consecuencias.

Leancy Clemente

leancyclemente@gmail.com/@leancyclemente

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