La venezolanidad. La britaneidad y ahora la musulmaneidad

El poder de la palabra y el invento de nuevos términos. En el idioma inglés existe la palabra britaneidad (britishness) para describir todo lo que tiene que ver con ser británico. Ahora un comité cruzado del parlamento británico elaboró una definición de lo que es la islamofobia en el Reino Unido (UK) como algo que está “de raíz racista y es un tipo de racismo que se centra en expresiones de musulmaneidad o percibida musulmaneidad”. Es increíble y encuadra aquel nuevo valor de britaneidad que se inventó una década atrás de estar políticamente correcta. La pregunta obvia es ¿qué es esa musulmaneidad? La misma pregunta se hace sobre la britaneidad y más aun la Englishness. ¿Por que tuvieron que idear tales palabras? ¿Qué intención política estaba detrás del invento? El comité mixto que salió con la nueva palabra consiste de un gran número de parlamentarios musulmanes y es una respuesta a los ataques del partido conservador y la derecha hacia el partido laborista acusándole de ser esencialmente anti-semítico. Siguen los ataques y la incapacidad del partido laborista de encontrar una respuesta a los incidentes que involucran sus miembros. El resultado ahora es que no hay diferencia entre ser sionista (estado israelí) y ser judío.

La definición de antisemitismo aceptada por todos los partidos británicos es la siguiente: una determinada percepción sobre los judíos que puede expresarse como odio hacia los judíos. Las manifestaciones verbales y físicas de antisemitismo se dirigen tanto contra personas judías o no judías como contra sus bienes, instituciones comunitarias judías o lugares de culto”.

Boris Johnson

Ahora surgieron casos de islamofobia dentro del partido del gobierno, los conservadores, pero los medios no los han resaltado a diferencia de como hicieron con las denuncias del partido laborista. Los laboristas y los demócratas liberales han aceptado la definición de islamofobia argumentando que hay que combatir la ultra-derecha y los supremacistas blancos. Acusan a los conservadores de una campaña sostenida contra el alcalde musulmán laborista de Londres y los comentarios de Boris Johnson, candidato principal para primer ministro, sobre las mujeres musulmanas que cubren la cara.

No todo el mundo está conforme con la “musulmaneidad” como no está de acuerdo con la definición del antisemitismo. En el primer caso porque da licencia a los ultra-musulmanes de imponer su versión del islam y en el segundo porque da licencia al estado israelí de hacer borrosa la línea entre el judaísmo y el sionismo. La directora musulmana de una fundación de acción social e investigación opina en The Times que la definición de islamofobia levanta más preguntas que respuestas porque el término es contradictorio y controversial y ella prefiere apoyar la campaña de la sociedad secular nacional y sus temores sobre restricciones a la libre expresión. Alega que a los que critican a las instituciones islámicas como bases de poder de los privilegiados se los acusan de islamofobia. Activistas de derechos femeninos rechazan la definición porque muchas veces ellas son los objetivos de ataques de instituciones religiosas islámicas que discriminan contra la mujer. Un ejemplo surgió recientemente en la ciudad de Birmingham cuando padres de niños musulmanes protestaron contra la educación sexual que impartía la escuela primaria abriendo los alumnos a la existencia de matrimonios de mismo sexo etc. Imanes y miembros islamistas de afuera llegaron pidiendo la renuncia de la directora quien alega que está siguiendo los directrices del ministerio de educación de informar a los niños de otras formas de familia en UK.

A raíz del incremento de musulmanes en la vida pública y la ambigüedad de definiciones sobre islamofobia y antisemitismo, se prevea más conflictos en el futuro. Se cuestiona la política inmigratoria de los británicos ya que en los últimos diez años el número de musulmanes sobre todo del medio oriente y Afganistán entrando en UK ha incrementado.

Intérpretes afganos

Entre los musulmanes que han entrado a UK están los intérpretes afganos que trabajaron por el ejército británico. 500 de 3.500 intérpretes afganos recibieron permiso de establecerse acá con sus familias pero solo pudieron aspirar a trabajos mal pagados como en los supermercados y McDonald’s. Muchos de ellos quieren trabajar como intérpretes para el OTAN en su país donde pueden ganar más de $70.000 al año pero la burocracia les impide porque pide 10 años de residencia para obtener la habilitación de seguridad, y cinco años de ciudadanía británica. UK estuvo 13 años en Afganistán combatiendo los talibanes. No se sabe el número exacto de intérpretes iraquíes que trabajaron por el ejército británico actualmente en el país pero debe ser más de 350. Y enfrentaron los mismos problemas que los afganos en cuanto a conseguir un trabajo seguro y en acorde con sus conocimientos.

Patrick O´donoghue

Patrick.vheadine@gmail.com

 

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