La verdad abre puertas

Un día una de mis hijas se sentía con malestar y tuve que ir a buscarla al colegio en plena clase. Al llegar a casa y darle la medicina correspondiente se sintió mejor. Ese mismo día en la tarde, tenía una actividad extra curricular junto a su hermana, a quien luego pasé buscando y llevarla a su actividad; mi hija –que tenía el malestar– decidió acompañarme porque se sentía mejor, cuando su hermana su sube al auto en compañía de una amiga, ambas le dijeron: ¿tú vas a ir a la academia? y ella responde: sí, debería porque me siento mejor, pero no tengo el uniforme ni los implementos que me exigen (los que piden para determinada clase), a lo que una de ellas exclamó: ¡no importa! inventas que tu mamá no lavó la ropa.

Hubo un largo silencio el cual interrumpí: ¡no hija! vas a decir lo siguiente: profesora, hoy en la mañana sentí malestar, luego me sentí bien y fui a buscar a mi hermana con mi mamá; de regreso sentí las ganas de ir pero ya no había tiempo de buscar el uniforme ni los implementos a mi casa, ¿será posible que pueda quedarme así? Mi hija me miró y dijo, ¡Ok. le diré eso!, mami tú me esperas en el carro. Cuando se baja le dije, “hija recuerda que la verdad abre puertas”. Mientras esperaba, me dice desde la puerta: ¡mami tenías razón, la verdad abre puertas!, puedo quedarme así.

Esta anécdota me hizo reflexionar que como padres, hay que cuidar el lenguaje así como las acciones diarias, porque los hijos van a seguir el ejemplo de cada uno y, si desde pequeño se les enseña a manejar la integridad, definitivamente estarán creando seres en evolución que se respetarán a sí mismo y a los demás.

Hoy por hoy, se traslada la culpa y la responsabilidad de las acciones a los entes gubernamentales, al empleo, al clima, entre otras cosas, cuando en realidad el comportamiento del individuo se construye desde el hogar que sin duda es el escenario perfecto para desarrollar valores y principios que permitan a los hijos crecer y desenvolverse sanamente.

 Cuando construyes caminos con la verdad, estás destinado a recibir bendiciones ilimitadas, porque la verdad limpia, enaltece, honra y te permite agradecer continuamente.

Hay quienes piensan “es que yo digo mentiras blancas, pequeñas, insignificantes” pero cada cosa por minúscula que sea, te crea una telaraña que se va tejiendo y a la vez convirtiéndote en víctima de ti mismo, dañando la confianza que otros puedan tener en ti.

Te invito a trabajar diariamente a través del poder del pensamiento y la declaración de la palabra, honrando la verdad y haciendo de ella un hábito para desarrollarte en todas las áreas de tu vida.

¡La verdad es la cédula con la cual debes transitar el camino!

Nayancy Castillo

Vickivale1979@hotmail.com

Instagram @nayancicastillo

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