Las armas de destrucción masiva

Recientemente estuve invitado al programa matutino “A Tiempo” que se transmite simultáneamente por el canal IVC y por Unión Radio para comentar sobre las armas de destrucción masiva.

Eduardo Rodríguez Giolitti, su conductor, tuvo la deferencia de reunirnos con la jefa del Laboratorio de Química Analítica del IVIC la Ph.D Wendy Rodón y el Ph.D Paulino Betancourt Figueroa investigador de la escuela de Química de la UCV.

Tuvimos la oportunidad de pasearnos por todos los aspectos relacionados con estos espantosos medios de destrucción masiva.

Según las Naciones Unidas: “Las armas de destrucción masiva son armas diseñadas para matar a un gran cantidad de personas, dirigidas tanto a civiles como a militares. Estas armas no se utilizan generalmente en un objetivo muy específico, sino más bien sobre un área extendida más allá del radio de una milla, con efectos devastadores en las personas, infraestructura y medio ambiente”.

Ellas pueden tener un origen nuclear por el uso del uranio o plutonio, pueden ser Biológicas por el uso de microorganismos o toxinas y químicas por el uso de propiedades tóxicas de sustancias químicas, en forma letal

El tema es relevante en la opinión pública por el reciente uso de armas químicas en la contienda que aflige al pueblo sirio.

Las armas nucleares se fundamentan en la fisión o división del átomo del uranio o del plutonio.

Con muy poco material se puede lograr un efecto muy grande tal como lo estableció Albert Einstein en su formula E=m v2 en donde la “v” representa la velocidad de la luz (1.080.000.000 km/hora).

Aquí permítanme hacer un paréntesis. La velocidad del sonido es de sólo 1.236 km/hora, es por eso que cuando se produce un trueno primero se ve el destello luminoso y después se escucha el sonido.

La velocidad de la luz elevada al cuadrado constituye un número inmensamente grande por lo que con muy pocos gramos de uranio o plutonio se genera una cantidad incontrolable de energía calórica.

Normalmente se usan 13 Kg de uranio o 7 Kg de plutonio.

Hagan ustedes el cálculo.

¿Cómo funciona?

Se diseñan de manera que el combustible esté dividido en dos mitades para que no hagan “masa critica” y no haya una combustión espontánea.

Se explotan a una cierta altura “óptima” de la tierra para que el efecto sombrilla alcance la mayor área posible.

Producen tres efectos:

El efecto explosivo ya que alcanzan una temperatura de 300 millones de grados C (20 C millones en el sol) destruyendo todo en un radio de 5-8 Km, posteriormente la radiactividad en forma de partículas alfa y beta además de rayos gamma en forma inmediata afectan un radio de 15 Km y el efecto de la radiactividad remanente que puede durar mucho tiempo.

Los primeros síntomas para aquellos son sed intensa, náuseas, fiebre y manchas en la piel producidas por hemorragias subcutáneas. Estos síntomas parecen remitir pocas horas después. El paciente entra en un periodo de latencia durante el cual las defensas (glóbulos blancos) y la capacidad regeneradora del individuo menguan considerablemente dejándolo más expuesto a enfermedades e infecciones. Una o dos semanas más tarde se entra en la fase aguda: diarreas, pérdida de cabello y hemorragias intestinales. Durante estas semanas la víctima puede morir o recuperarse o puede sufrir distintos tipos de traumas o retrasos.

Las Naciones Unidades estableció el Tratado de No Proliferación de Armas Nucleares en donde los países signatarios (más de 190) se comprometen a no construirlas ni usarlas.

Solo han sido usadas por EEUU para terminar la guerra del Pacífico en 1945 al lanzarlas sobre Hiroshima y Nagasaki.

Oficialmente, USA, Inglaterra, China, Rusia y Francia las poseen, pero se sabe que Israel, Pakistán, India y Corea del Norte puedan tenerlas también.

Las armas Biológicas usan cualquier virus, bacteria u otro organismo vivo que pueda causar una enfermedad letal. Están destinadas a matar, incapacitar o impedir seriamente a un individuo como a grandes poblaciones.

Su uso a pequeña escala se conoce como “Bioterrorismo”.

Producen enfermedades letales tales como el ántrax, cólera, viruela, ébola y botulismo.

100 Kg de esporas de ántrax pueden afectar de 1 a 3 millones de personas.

Afectan directamente en poco tiempo el sistema nervioso central bloqueando el paso del oxígeno.

En los Estados Unidos, a finales de 2001, esporas de B. Anthracis, fueron enviadas por correo a personas del Gobierno y los medios de comunicación. Estas esporas son elaboradas en forma de un polvo blanco. Las máquinas de clasificación de la correspondencia postal y el abrir las cartas dispersaron las esporas en forma de aerosoles. Ocurrieron algunas muertes como resultado de esto.

La propagación de persona a persona de algunos agentes infecciosos también es posible. Los humanos han sido la fuente de infecciones de viruela, peste bubónica y los virus Lassa.

En 1975 la ONU estableció la Convención sobre Armas Biológicas, actualmente 178 estados la han suscrito.

El Ejército Imperial japonés usó armas bacteriológicas en China durante la II Guerra Mundial.

Las Armas Químicas son las que utilizan las propiedades tóxicas de sustancias químicas para matar, herir o incapacitar al enemigo.

No son explosivos y usan gases o líquidos muy volátiles.

Las armas químicas han sido usadas durante cientos de años pero la “moderna” guerra química comenzó durante la Primera Guerra Mundial, aunque el primer país de la historia en usar masivamente estas armas fue España en 1925 durante la guerra civil, empleando el gas mostaza.

Se clasifican (Agentes) de acuerdo al efecto que se desea obtener:

A. Nerviosos: Dificultad para respirar convulsiones y muerte (gas Sarín, Tabun)

B. Sanguíneos: Respiración rápida, convulsiones y muerte evitando el uso normal del oxígeno por los tejidos corporales de manera que los órganos vitales dejan de funcionar en cuestión de minutos (cianuro de hidrógeno).

C. Vesicantes: Quemazón en ojos y piel. Agudo dolor de quemazón, conjuntivitis, grandes ampollas llenas de líquido en la piel que curan lentamente y se pueden infectar (Gas mostaza)

D. Pulmonares: Dificulta la respiración; efecto lacrimógeno, asfixia y muerte (cloro y fosfogeno)

E. Lacrimógenos: Fuerte irritación de los ojos (lacrimógeno y pimienta)

F. Incapacitantes: Confusión, fabulación no voluntaria, alucinaciones, unidas a la regresión a comportamientos automáticos de origen imaginario tales como arrancarse la ropa. (BZ).

En marzo de 1995 unos terroristas usaron gas sarín en el metro de Tokio con 12 muertes y 5.000 heridos.

ISIS ha utilizado muchas veces el gas sarín y el mostaza.

Para la mayoría de las armas biológicas y químicas no existen procedimientos médicos efectivos, igual para aquellos que han sido afectados con importantes dosis.

«Si el conocimiento puede crear problemas, no es a través de la ignorancia que los resolveremos»

Isaac Asimov

Leancy Clemente

leancyclemente@gmail.com/@leancyclemente

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