Las cucarachas podrían salvar a China de la basura

El reciclaje de residuos sólidos representa uno de los desafíos más difíciles de la sociedad moderna. Sobre todo lo es en China debido al enorme crecimiento que experimentan sus ciudades. Los vertederos chinos no dan abasto. Así que a los chinos se les ha ocurrido pedir ayuda a los insectos más odiados por el ser humano: las cucarachas.

Ya está pasando en la ciudad de Jinan. Allí se ha abierto una granja de cucarachas en la que estos pequeños devoradores de comida se engullen diariamente 50 toneladas de desechos. La granja es idea de la empresa Shandong Qiaobin Agricultural Technology, y en 2019 planea abrir otras tres, lo que permitirá, según sus cálculos, deshacerse de una tercera parte de los residuos sólidos de la ciudad.

Serguéi Artiomenko, de la cátedra de Ecología y Genética de la Universidad Estatal de Tiumén (Rusia), explica a Sputnik por qué las cucarachas se pueden convertir en los mejores recicladores.

“Existe un grupo de microorganismos llamados descomponedores. Es un grupo en el que también tienen cabida los insectos que se comen la podredumbre y todo tipo de restos orgánicos. Es precisamente lo que hacen las cucarachas”, explica.

Estos insectos tan odiados se pueden definir perfectamente como ‘quemadores de basura’, pero son muy delicados y requieren de ciertas condiciones medioambientales para que les entre el apetito: una temperatura y una humedad en especial.

Por eso en la granja de cucarachas de Jinan se deben controlar todos los factores que afectan a sus huéspedes.

“La iniciativa es bastante buena, sobre todo porque en los intestinos de estos insectos existen unas bacterias que se comen la celulosa. En el medio natural, eso equivale a las hojas de los árboles y, en este caso, al papel. Aunque hay algunos puntos a tener en cuenta”, advierte Artiomenko.

La tasa metabólica de las cucarachas no es muy alta y eso, en una granja de tales proporciones, no es nada bueno. Incluso la velocidad a la que se comen los residuos depende de la temperatura y de la humedad.

Añade también que quienes trabajan en la granja se deben dedicar enteramente al confort de estos insectos. Pero, en general, la idea es buena y tiene pinta de tener futuro. Si se cuidan todas las condiciones que afectan a las cucarachas dentro de la granja, es fácil convertir montañas de residuos en fertilizantes seguros. “Y, evidentemente, conviene olvidarse del riesgo de que algo salga mal y todos los insectos se puedan escapar”, advierte el profesor.

En Jinan, por cierto, ya se han ocupado de este último detalle. Han cavado un foso especial, lo han llenado de agua y han metido peces. Si las cucarachas escapan, se caen al foso y sirven de alimento.

La existencia de una granja de cucarachas en la ciudad ha llamado la atención de muchos usuarios de Weibo, la red social más grande de China. Muchos están preocupados por el futuro de los ejemplares que mueren y por lo que pasaría si saliesen tantos millones de cucarachas, despavoridas, al exterior.

Se preguntan si luego las usarán para hacer comida o medicinas. Sobre todo teniendo en cuenta que durante toda su vida se alimentaron de basura.

Como el comer insectos en China es algo frecuente, otros se preguntan si las personas que los consumen seguirán consumiendo cucarachas después de esto. A saber dónde ha estado la próxima cucaracha que se lleven a la boca.

Sputnik

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