Las Verdades de Miguel – 679




MI COMENTARIO DE LA SEMANA. He escuchado decir que criticar al Gobierno es hacerle el juego al imperialismo. Me pregunto: ¿Si no le hacen un flaco servicio al país quienes, recurriendo a ese subterfugio, han terminado fortaleciendo la corrupción y la incapacidad burocrática? De acuerdo al dictado de mi conciencia, no me pidan que esquive el meollo de lo que está ocurriendo en Venezuela. No hago otra cosa que promover el debate sobre la realidad que vivimos. Se pretende descargar sobre Nicolás Maduro toda la responsabilidad de lo que ocurre, sin tomar en cuenta que nuestra existencia como país tiene su origen en un chanchullo reglamentario. Es el querer ver que el proceso revolucionario se ha dejado a la buena de Dios. Vivimos en una atmósfera de arbitrariedades disfrazadas al amparo de una justicia “echa la loca”, fundamentada en todos los niveles en el “acá mando yo y punto”; donde una respuesta al descontento se resuelve con: “si quiere ve a quejarte a la corte celestial”, y así un largo etcétera de disparates en un quehacer de vida del modo de ser venezolano. El proceso político iniciado en 1999 no cambió para nada ese comportamiento, y lo que es peor: se ocupó más de resolver una deuda social física sin darle importancia a la vital deuda espiritual que se tiene con un país cuya educación quedó al garete. El hecho de que nuestras instituciones sean perecederas, nos retrata como una nación de improvisados; no tenemos sentido de la permanencia y hemos hecho del regateo una práctica constante. De la democracia representativa nos quedamos con el economicismo y bajo la premisa del ahorro desdeñamos lo imperecedero, lo duradero en el tiempo. Nuestra Venezuela es hoy un campamento de la buhonería, donde la premisa es, peor es nada, mientras tanto y si acaso yo no vuelvo. Desde los tiempos de la IV República nos ufanamos siempre de ser los guardianes de nuestras riquezas, cuando en realidad lo que fuimos y somos es unos picarescos incapaces, en un país donde el producto de los atracos se ofrece como mercancía sin importar la presencia de la policía, al grito de “oro roto”. Se nos habla de pleno empleo y resulta que a toda hora del día los ciudadanos, cual nómadas, circulan de un lado a otro procurando qué comprar para llevar a sus casas; mientras que quienes emigran en cambote lo hacen para salir de país que consideran más pobre que nadie. Para ellos el país potencia que nos han vendido ha terminado por resultar un “paquete chileno”; que la prosperidad prometida es un monumental fracaso, ocultado a duras penas bajo una rebatiña de bonos de billetes devaluados. Lo cierto es que nuestra economía no se fundamenta en el trabajo porque vive en el reino del milagro petrolero, donde nos inducen a esperar la reactivación del chorro negro para reintentar salir de los apuros de la crisis. No podemos negar que tanto el Gobierno como los ciudadanos nos comportamos como si no quisiéramos a Venezuela. La realidad indica que hemos terminando haciendo de ella un urinario de carretera. Estamos muy lejos de ser una nación principista y la Carta Magna no es más que un tratado de asuntos conceptuales y ejercicios retóricos que todos, incluido el propio Gobierno, hemos terminado por incumplir para terminar haciendo lo que “nos salga del forro”, porque por eso “somos libres”. El criterio: A mis cojones con los deberes, porque me asiste el derecho. Entretanto, el poder no hace sino muecas simulando sonrisas, aparentando popularidad, arropando con un manto benefactor la complicidad que lo acompaña. Pregonando como sustento revolucionario una igualdad que no existe, donde el desorden y la libertad de hacer lo que me venga en ganas es una liturgia nacional, donde el gobernante sin echarse palos levanta la tapa de la olla del mondongo para tutear a quien sea porque ello lo hace familiar y jodedor. Venezuela es el país del qué dirán, pero no nos llamamos a engaños porque acá todos nos conocemos. En estos días, viendo en un programa de televisión a Oscar Schemel y Miguel Pérez Pirela hablando ambos de sus progresos en el mundo informativo, cuando al mismo tiempo condenaban las cosas malas del Gobierno, comprendí por qué un lector de San Fernando de Apure me aseguró que los oportunistas florecen sin importar la sequía.

FICHERAS. Las ficheras del poder. En el común de los botiquines de los años 50, las crónicas cuentan de un tipo de mujeres de quienes los clientes adquirían sus servicios por medio de fichas. Los hombres llegaban al bar y en la barra se vendían distintas fichas de colores y precios. Estos compraban las fichas y “canjeaban” los servicios de una mujer con los objetos de colores. Cuando la noche ya había terminado, las ficheras cambiaban las fichas por el dinero que les correspondía. Hoy se me ocurre desdibujar esa práctica en el poder cuando veo a ciertos personajes comprometidos hasta los tuétanos con el Gobierno, que cuando disfrutaban de las mieles del poder nunca se les escuchó decir pío, y sí verlos aplaudir como focas; ahora, como si nunca hubieran quebrado un plato, desde sus cómodas posiciones obtenidas con indulgencias oficiales criminalizan a Nicolás Maduro. ASOMBRO. El 29 de junio pasado tuve en mis manos la lista de quiénes serían los aspirantes a ocupar los 6 cargos directivos del BCV. En verdad no quise publicarla por no darle crédito, por cuanto ninguno de los postulantes reunía los requisitos para ocupar esas sillas en el instituto emisor. Ver para creer. Pareciera que no existe voluntad para rectificar. El actual ministro de Finanzas (un politólogo) no ha podido con la crisis financiera que vive el país, mucho menos aportará desde el BCV. Ojalá no estemos ante una directiva de bates quebrados. PESO. El gobierno de Maduro debería estudiar la posibilidad de sacar de circulación el bolívar, en su lugar estaría una nueva moneda que podría ser denominada el peso venezolano. Sin dudas hay razones suficientes para que el bolívar deje de circular como moneda legal, incluso una de tipo histórico que sería rescatar a Simón Bolívar de las transacciones comerciales, devolviéndole su verdadera majestad de Libertador. VIADUCTO. Pedro Maldonado ha sido nombrado presidente de la CVG. Es un abogado integrante en el pasado del Grupo Viaducto en Mérida. Se le conoce como el caballero de las motos de agua, por su afición a esos costosos aparatos en esa modalidad deportiva, la cual comenzó a practicar desde su paso por Conatel. Se desempeña como viceministro de Industrias Básicas y es enviado a la CVG para asumir el control del arco minero, antes estructurado en el BCV, donde terminó siendo defenestrado Nelson Merentes. ALUMINIO. Los Estados Unidos le ha solicitado a la empresa suiza Glencore, una de las mayores compañías del mundo en el comercio de materias primas, que coopere con una investigación que ha abierto el Departamento de Justicia y para la cual se le han pedido documentos sobre sus actividades en tres países, entre los que figura Venezuela. En nuestro país Glencore se ha manejado en el sector aluminio. HISTORIA. 5 veces se ha cambiado el nombre constitucional de Venezuela: 1) En 1830 se llamó República de Venezuela. 2) En 1864, durante el gobierno de Juan Crisóstomo Falcón se adoptó el nombre de Estados Unidos de Venezuela. 3) En 1953 durante el mandato de Marcos Pérez Jiménez se llamó de nuevo República de Venezuela 4) En 1999, bajo el mandato de Hugo Chávez se adoptó el nombre de República Bolivariana de Venezuela. 5) El 12 de abril de 2002, apenas por unas horas, el nombre de República de Venezuela fue restituido inconstitucionalmente durante la efímera dictadura de Pedro Carmona. ACIERTOS. Las causas de la ratificación del alto mando militar permanecen como un secreto bien guardado. De los cuatro ascensos de divisionarios a mayores generales anunciados en nuestra edición 677, sólo no fue elevado el GD Eldan Domínguez Fortty, sí aparecieron en las boletas los tres restantes: Manuel Bernal Martínez, Iván Hernández Dala y Domingo Hernández Lares, todos pertenecientes a la Promoción GB Manuel Manrique (1988). MALQUERENCIA. Relatos del desamor. A propósito de los 451 años de Caracas. Los únicos planes serios para el desarrollo urbanístico de Caracas correspondieron a Antonio Guzmán Blanco (1870) y Marcos Pérez Jiménez (1952). Pérez Jiménez se trajo al arquitecto y urbanista francés Maurice Rotival, quien se propuso, a través de un proceso de renovación que se denominó Plan Rotival, darle brillo a Caracas, inyectarle fuerza urbana a su centro, sacarla de su condición de aldea y convertirla en una de las capitales de Suramérica; 66 años después, las obras construidas al calor de aquel plan emergen negándose a morir entre la basura y el abandono. En 1974, siendo Diego Arria gobernador de Caracas, para el embellecimiento capitalino adquirió un lote de porrones de cemento que distribuyó por las principales avenidas de la ciudad. Nunca se supo cuánto fue el gasto desembolsado para la compra de los materos que duraron muy poco, mientras la mayoría quedó como parte de un cementerio que guardó autobuses y paradas de pasajeros por igual. 44 años después, estando Caracas llena de basura, huecos y calles intransitables, la alcaldesa Erika Farías pone en marcha un nuevo plan de “embellecimiento” urbano (Por amor a Caracas), pintando brocales y colocando materos de plásticos en las islas de las principales avenidas caraqueñas. En esta nueva incursión burocrática, a pesar que se habla de cifras billonarias tampoco se conoce cuánto se ha gastado y mucho menos se ve el producto. CHINATOWN. En la calle El Hambre, en Plaza Venezuela, funciona un casino regentado por chinos (quienes se han desempeñado como traductores oficiales). En el casino la apuesta mínima es de 10 millones de bolívares. PROGRAMA. El próximo domingo 15 de julio estaré con mis comentarios en Las Verdades de Miguel en TV, a las 10 AM en Canal-i.

 

3 comentarios sobre “Las Verdades de Miguel – 679

  • el julio 18, 2018 a las 11:12 pm
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    Señor miguel eso no es tan grave total la gente hace con su plata lo que quiere el problema real es que en plaza Venezuela roban a todo mundo de dia de noche la vigilancia es pésimas y nadie hace nada eso si perjudica a la sociedad.

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  • el julio 22, 2018 a las 1:34 pm
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    señor miguel porque el seniat deberia cobra un impuesto de el 3% diario a la venta de alimento en los supermercado donde expende alimento que cancele al final de cada jornada comercial de dicho establecimiento debido que los comerciante aumenta los precios diario el gobierno debe aumenta los impuesto diario cero control de precios aumento de impuesto diario por el seniat y colocar a trabajar los empleado del seniat guardia continua porque en los grande supermercado tiene empleado trabajadore con guardian continua para cambia de precio

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    • el agosto 4, 2018 a las 1:32 am
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      No eres muy pilas por lo que veo, con un impuesto como el que dices pasaria lo mismo que pasa con el IVA que es de 12%, el impuesto se traslada al consumidor final, por lo que el precio aumenta, y el impuesto lo pagas tu.

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