Las Verdades desde Trafalgar Square

Jeremy Corbyn

Patriotería y puñaladas por la espalda en la madre de todos los parlamentos: Jeremy Corbyn, líder de la oposición, fue objeto de ataques personales y anti-británicos en el debate parlamentario sobre cómo Reino Unido (UK) debe responder al intento de asesinato por envenenamiento de un ex espía ruso y su hija en un pueblito de Inglaterra. Theresa May, la primera ministra, inició el responso tradicional de “ojo por ojo” expulsando diplomáticos rusos de Londres declarando que es “muy probable” que Rusia fuera culpable del ataque. Sin embargo, ofreció al Parlamento la posibilidad de que el agente nervioso de grado militar fuera robado durante el periodo de caos después de la caída de la Unión Soviética. Corbyn rehusó condenar el Estado ruso hasta que se produzca evidencia conclusiva de culpabilidad. Corbyn recuerda bien el fiasco y engaño de la información vinculando a Sadan Hussein con armas de destrucción masiva que causó la invasión de Iraq y las aventuras en Libia y Afganistán.

La posición cautelosa de Corbyn provocó la histeria de los conservadores y dio chance al ala derecha del partido laborista y aliados de exlíder, Tony Blair, de apoyar sin condiciones a la Sra. May y de puñalear a su líder por la espalda. Su llamada de tener calma cayó en tierra árida a pesar de insistir en la necesidad de golpear a los oligarcas rusos, aliados o no con Putin, y su dinero mal habido y lavado en Londres pero cuenta con poco apoyo entre las filas de los conservadores.

Resulta que la primera ministra no ofreció al líder laborista el mismo acceso a información “altamente clasificada” sobre la investigación como lo hizo el primer ministro conservador, David Cameron a Ed Miliband, líder laborista, cuando quiso llevar a UK a intervenir en Siria en 2013. Los participantes del Consejo Privado de Gobierno reciben información clasificada pero está a la discreción de la primera ministra compartir el alto nivel de información clasificada con la oposición.

Sin duda la primera ministra ganó en popularidad por su posición belicosa frente a los rusos pero no logró despejar las sospechas entre el público frente a los servicios de inteligencia británica. Aún reina la caricatura del espía británico como blanco de la élite, de doble lengua, traicionero y desleal. Las novelas de John Le Carré y los dramas de televisión han creado una imagen difícil de borrar. Por eso siguen las dudas sobre la versión oficial (hasta el momento) explotada hábilmente por los rusos que amenazan a los espías rusos que quieren saltar la talanquera de no confiar en la protección que ofrecen los británicos. The Times resaltó el caso de otro espía ruso radicado en el norte de Inglaterra que alega que es pobre y que ahora teme por su vida.

León británico vs Oso ruso

Un reportero irlandés de The Irish Times escribe que cuando era corresponsal en Rusia en 1993 obtuvo una lista de armas biológicas y químicas (incluyendo Novichok) producidos en Rusia después de la caída de la Unión Soviética y trajo los documentos a un experto del Instituto de Investigación por la Paz Internacional en Suecia. La reacción del doctor, cuenta, fue de advertir que Rusia necesita la ayuda financiera inmediata del Occidente para parar la producción y la exportación ilegal de los agentes biológicos y químicos por elementos criminales. La ayuda occidental llegó eventualmente pero era demasiado tarde. Los vivos se hicieron inmensamente ricos vendiendo recursos naturales, equipaje militar o cualquier cosa a la que pudieron meter mano y vender. La planta de producción principal para Novichok fue en Uzbekistán y es posible que desde ese entonces se haya producido ilegalmente.

Ahora surgen las preguntas: ¿por qué las autoridades demoraron una semana para ordenar a los habitantes del pueblo que estaban en la vecindad del incidente de lavar su ropa? El policía que llegó primero para ayudar a la pareja se contaminó pero ya está fuera del hospital. ¿Dónde se contaminó? El centro británico de producción de agentes químicos y biológicos que está cerca del pueblo, ¿tiene o no muestras del agente nervioso de grado militar? El secretario de asuntos exteriores británicos, Boris Johnson, quien echa la culpa directamente a Putin, alega que tiene evidencia que Rusia ha estado produciendo el veneno desde hace diez años.

The Times: los asesores de Jeremy Corbyn no le permiten llevar su chándal, traje deportivo, o “trackie” como acostumbraban a ponerse Hugo Chávez y Fidel Castro y a pesar de que a Corbyn le gusta ese tipo de traje deportivo porque “se siente cómodo”. Los asesores le dijeron que como líder del partido laborista no debe lucir esa ropa deportiva. O sea, como comentó el comentarista Jeremy: Corbyn puede actuar como “un comunista de la vieja escuela pero no en aquel traje”.

Patrick O´donoghue

Patrick.vheadine@gmail.com

 

 

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