Las Verdades desde Trafalgar Square

The Empire Windrush

Deportaciones de viejos: se reúnen los jefes del Gobierno de la Comunidad Británica de Naciones (The Commonwealth) o la Mancomunidad Británica. Esta conferencia en Londres es importante. El Reino Unido (UK) quiere recuperar terreno perdido lanzando su proyecto comercial “Global Britain” entre las ex colonias ya que rompe con la Unión Europea (UE) y necesita concertar tratados comerciales bilaterales en otras partes del mundo. Pero ha surgido un escándalo para enturbiar las aguas.

Los embajadores de la Mancomunidad se llaman “altos comisionados” para distinguirlos de diplomáticos de otros países. Los altos comisionados de países miembros del Caribe buscan una solución a un problema serio que empieza a afectar a britanicos oriundos de sus países. Desde que el Gobierno británico introdujo nuevas reglas en su política inmigratoria en 2012 han surgido casos de inmigrantes caribeños que llegaron a UK entre los años 40-60 a quienes les declararon ilegales, negándoles pensiones, quitándoles trabajo y beneficios y amenazándolos de deportación porque no pueden presentar papeles de residencia y eso a pesar de que el gobierno de 1971 les concedió el derecho de residencia indefinida (sin darles papeles). Parte del problema es que cuando llegaron a UK eran britanicos porque Jamaica y países caribeños anglófonos eran colonias. A aquellos ciudadanos les llaman la Generación Windrush en referencia al barco The Empire Windrush que trajo 500 de los primeros inmigrantes caribeños a UK en 1948.

Entre 1948 y 1973 más de medio millón de gente del Caribe emigró al Reino Unido invitados porque UK necesitaba mano de obra después de la Segunda Guerra Mundial. Se calcula que son alrededor de 50.000 personas que llegaron antes de 1971 que no han regularizado su estado de residencia porque se consideran británicos.

Parte del problema suscitado con las nuevas reglas es el costo para naturalizarse: aun para los europeos que han estado aca por más de cinco años un pasaporte nuevo les cuesta más de 1.000 libras esterlinas. Los altos comisionados piden que el proceso fuera gratis para la llamada Generación Windrush; y que la documentación que deben presentar fuera menos burocrática.

La Iglesia anglicana fue la primera en disparar denunciando que el tratamiento a esa gente es una “traición”. Los obispos anglicanos incluso piden una amnistía y exigen que el Gobierno pague compensación por la pérdida y dolor que ha causado. Reclaman que los afectados han contribuido a la sociedad británica pagando impuestos y no han conocido otro hogar que no fuera el Reino Unido.

Amber Rudd y Theresa May

Mientras escribo, la primera ministra Theresa May, quien rehusó tratar el asunto con los jefes caribeños de gobierno durante la conferencia, tuvo que ceder. En la reunión la Sra. May les ofreció disculpas pero no pudo contestar la pregunta de, ¿cuántos caribeños han sido deportados? En la sesión parlamentaria de preguntas al Gobierno, Amber Rudd, la ministra de Interior tampoco pudo contestar. El miembro del Parlamento, David Lammy cuyos padres vinieron de Guyana declaró con pasión que el trato hacia aquellos británicos caribeños era una vergüenza nacional.

Ahora resulta que se han destruido las tarjetas de desembarque de aquellos años. La ministra del Interior en 2010, quien ordenó la incineración de las tarjetas fue Theresa May haciendo más difícil chequear los antecedentes.

 Otra fuente de discordia en el escándalo es un panfleto condescendiente que el Gobierno ayudó a publicar en 2013 para asistir a gente “repatriada” o deportada a Jamaica urgiendo que adoptaran un acento y dialecto jamaicano para adaptarse al país. El panfleto era parte de la campaña de Theresa May como ministra para promover su política de crear un “ambiente hostil” hacia inmigrantes para bajar el número de personas entrando en UK.

Como resultado del escándalo los países de UE temen por los derechos de sus ciudadanos residentes en UK después de Brexit (la separación). La Mancomunidad no confía en la primera ministra y los europeos están desconfiados. Hasta The Daily Mail se puso en contra de su aliada política. ¡Eso vale Global Britain!

A raíz de lo que está pasando a ciudadanos caribeños que han vivido en el Reino Unido, espero que los embajadores de Venezuela cumplan velando por el bienestar de los venezolanos que han migrado del país buscando trabajo y mejoras. Hay casos de hijos de colombianos que fueron a vivir en Venezuela en los años 70 y que ahora regresando al país de sus padres encuentran dificultades para legalizarse, para conseguir no sólo un pasaporte colombiano sino también una cédula de identidad. Hay casos de maltrato de migrantes venezolanos en países del Caribe como Trinidad y Tobago donde tampoco les conceden legalización.

Estamos en el fenómeno de inmigración masiva a nivel mundial y ahora parece que le ha tocado a Venezuela. Lo triste es que muchos de los países vecinos se han beneficiado de la solidaridad venezolana sobre todo bajo el gobierno de Hugo Chávez Frías, ahora se les ha “olvidado”.

Patrick O´donoghue

Patrick.vheadine@gmail.com

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