Las Verdades desde Trafalgar Square

Brexit y la soberanía de la pesca nacional: Al principio de marzo interrumpió en la saga de Brexit (la despedida) revelaciones sobre la pesca nacional cuando la Unión Europea (UE) exigió que el Reino Unido (UK) siga permitiéndoles acceso a sus aguas territoriales y al mismo tiempo anuncia que iba a limitar la capacidad de compañías financieras británicas de acceder al continente. Las malas intenciones y tácticas perjudican las negociaciones y las relaciones entre ambas partes. Los pescadores británicos opinan que el futuro de ellos peligra y que el Gobierno no protege sus fuentes de ingreso. En la pelea sobre la pesca se descubre la pérdida de soberanía de UK sobre sus aguas porque ha vendido a compañías extranjeras la mayoría de las cuotas que le corresponden en sus aguas territoriales y que los extranjeros las mantendrán después y a pesar de Brexit donde supuestamente UK recuperará su independencia política y económica. España, Holanda e Islandia han comprado casi 90% de la cuota entera que corresponde al País de Gales y más de 50% de la cuota asignada a Inglaterra. Los dueños extranjeros de los derechos pesqueros crearon una escapatoria estableciendo testaferros o negocios británicos.

Libras esterlinas

Por otra parte la Comisión Europea multó a UK con 2 mil millones de libras esterlinas acusando al Gobierno de ignorar un fraude en la aduana que permite a pandillas criminales chinas, sistemáticamente, pagar menos tarifas para bienes importados.

The Times publicó un informe secreto que advierte que las fronteras británicas y su base de datos no estarán listas para un acuerdo con UE al final de 2020. En una reunión importante, el 20 de marzo, el secretario de Estado para la Salida (Brexit) y el negociador principal de UE llegaron a un acuerdo sobre un período de transición que empezaría el 29 de marzo de 2019; UE dará a UK la libertad de concertar tratados comerciales bilaterales con otros países a condición de que no haya ningún impedimento para trabajadores europeos entrando a UK con todas las facilidades, o sea europeos entrando después de Brexit tendrán derechos automáticos de residencia incluyendo a sus familias hasta el final del período de transición el 31 de diciembre de 2020.

Otro obstáculo que UE ha puesto en el camino de las negociaciones es la participación del Reino Unido en el tratado existente de satélite porque supuestamente UE planifica retirar contratos britanicos de seguridad del programa del satélite Galileo. Significaría que las fuerzas armadas británicas y agencias de seguridad serían eliminadas del programa. Se asignan los próximos contratos de larga duración en junio. Parece ser otra amenaza de UE para doblegar a UK. The Times al final de marzo dice que la primera ministra va a utilizar 1,4 millones de libras de ayuda extranjera como moneda de cambio en las negociaciones.

Theresa May

Mientras tanto, no se sabe cuánto tiempo durará este gobierno de conservadores con tantos escándalos. Acaba de dimitir la ministra del Interior (Home Office) por su manejo de las políticas inmigratorias. Oficialmente porque “engañó” al Parlamento cuando negó conocimiento de la política de cuotas para deportar a migrantes ilegales. The Guardian publicó una carta de la ministra a Theresa May, dos años atrás, prometiendo un aumento de 10% de deportaciones. La aplicación de la política de cuotas de deportaciones terminó con funcionarios concentrados en casos fáciles: la generación de caribeños traídos en los años 50-60 para trabajar (conocidos como Las Generaciones Windrush por el barco en que desembarcaron a UK). El público reaccionó contra la injusticia porque aquella gente es británica y no son migrantes ilegales. Sin embargo, es justo señalar que el público aún quiere controles sobre la inmigración ilegal contra gente que no tiene derecho de quedarse en el país como por ejemplo estudiantes que terminaron sus estudios y no regresaron a sus países. El nuevo ministro entrante es de origen pakistaní. Se habla de introducir cédulas de identidad pero para algunos es una medida antibritánica.

Richard Black

Los problemas de los migrantes venezolanos en Trinidad y Tobago (T&T) siguen a pesar de que el primer ministro de aquel país atendió la conferencia de la Comunidad Británica de Naciones (The Commonwealth) en Londres la semana pasada donde se juntó a la protesta diplomática sobre el trato hacia migrantes trinitarios que emigraron a UK los años cincuenta y sesenta. La disculpa de un ministro trinitario adujo que el país era demasiado pequeño para recibir migrantes venezolanos y era mejor deportarlos, suena débil ya que Venezuela siempre ha sido un vecino generoso con ciudadanos trinitarios. Por lo menos T&T pudiera introducir un sistema de cuotas y controles: Venezuela está más cerca a T&T que de UK. El caso del trinitario Richard Black quien no pudo regresar a su casa en UK, donde vivía 35 años después del entierro de su mama, es relevante. Tiempo de mostrar una pizca de solidaridad por parte de países caribeños… UK también es una isla.

Patrick O´donoghue

Patrick.vheadine@gmail.com

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