Las Verdades desde Trafalgar Square

Hablando del carnet de la patria: The Times del Reino Unido (UK) emitió la noticia de cómo un gobierno supuestamente por medio de un carnet de identidad trate de controlar a la población uniéndole al acceso a comida barata. Si mal no recuerdo fue Rosales y la oposición en Venezuela que introdujo la iniciativa de tarjetas especiales durante una campaña electoral presidencial.

 Venezuela no es el único país que ha experimentado con tal tipo de tarjeta porque el país asiático de la India trata de construir una base de datos biométricos para registrar a todo el mundo pero el carnet “Aadhaar” ha sido controversial sobre todo después de que una niña de 11 años muriera de hambre porque su familia pobre por problemas de registración de sus padres perdió las raciones que le correspondían. En la India, un país de 1.300 millones de habitantes, sólo 65 millones poseen un pasaporte; el Gobierno ha logrado recoger en el nuevo sistema de carnet los datos de más de 100 millones de habitantes sobre un período de ocho años. La tarjeta ofrece acceso a una cantidad de servicios del Gobierno desde granos subsidiados para agricultores a comidas gratis para los pobres. Como en el caso de tarjetas de ese tipo existen preocupaciones que el sistema se convierta en un método para controlar y vigilar a la población. Y el Gobierno indio ha sido agresivo en su campaña propagandística para obligar a la gente a inscribirse. El periodista en cuestión explica que a los extranjeros las reglas de inscripción son confusas y cuando los bancos advirtieron el mes pasado que las cuentas se suspenderían sin un carnet el periodista tuvo que recoger todo tipo de documentación y pasar por la burocracia pesada de la India. Alerta sobre la confiabilidad del carnet de la India alegando que los datos personales son vulnerables a la incompetencia y la corrupción. Quizás lo más preocupante del proceso son los casos de quitar los beneficios vitales a los enfermos, los sin casa y los pobres.

 John McDonnell, vicepresidente del partido laborista británico y portavoz de asuntos económicos fue a Suiza para la cumbre económica de Davos para alertar a las élites del mundo sobre una irrupción de conflictos sociales si no cambian su manera de ser. Por supuesto, los tabloides de The Sun y The Daily Mail dieron rienda suelta a la histeria frente al atrevimiento del socialista McDonnell; señalan primero, que estaba alojado en un hotel que cobra 700 libras la noche y segundo, que no se dirigió a las élites sino que atendió una sesión al margen de la cumbre. Resaltaron las opiniones del laborista sobre Venezuela y el proceso bolivariano; McDonnell alabó los esfuerzos del gobierno de Chávez en la educación, la salud y la igualdad pero piensa que debería haber aprendido la lección de Reino Unido que no usó los recursos petroleros para proyectos de largo plazo. Los británicos, mantiene, dieron las ganancias a los ricos mientras Venezuela concentró en proyectos de corto plazo. En otras palabras, Venezuela no fue bastante socialista. Ahora el establecimiento mediático engatusa a los líderes laboristas en entrevistas preguntando si hay logros y avances bajo el capitalismo o no. Como parte del nuevo debate sobre el capitalismo y el socialismo en UK a raíz de la caída de la compañía pulpo Carillon lo que percibo emerger es el argumento que el capitalismo puede reformarse pero el socialismo no. Ignoran el dicho: lo que es bueno para el ganso es bueno para el socialismo.

 Agradezco la comunicación del capitán de fragata (ret.) Víctor Hugo Morales comentando sobre artículos de The Financial Times (FT) referente al carnet de la patria. Rechaza la alegación de Michael Penfold de que el PSUV utilizaba la tarjeta Patria para controlar a los votantes en la última elección. El veterano contraataca con una experiencia de verdad: “La falsedad de Penfold la desmienten las grabaciones de multitudes, cruzando ríos, subiendo cerros para acudir voluntariamente a depositar el voto, desoyendo las amenazas de la oposición contra quienes acudieran a votar”.

 Anatoly Kurmanaev, corresponsal de The Wall Street Journal se despidió de Venezuela. Finalmente. El ruso que se apodó “El Siberiano” odiaba el socialismo. Sus comentarios en Tuiter bordaban el sarcasmo sobre todo en cuanto a las actuaciones del presidente Maduro. Varias veces les he presentado los comentarios del periodista que gozaba de la plena libertad de expresión para dar su opinión. Elocuente la ultima foto en Venezuela: cargando la bandera de siete estrellas (barrieron la octava). Su tuiter de despedida incluye tuits de una hija de rusos que huyeron de la revolución rusa… “Venezuela nos dio las mejores oportunidades a los que no tuvimos nada… ahora perdimos todo tal como lo hicieron nuestros padres”.

Patrick O´donoghue

Patrick.vheadine@gmail.com

 

 

 

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