Las verdades desde Trafalgar Square

¿Qué cosas aprendimos del viaje de tres días de Donald Trump al Reino Unido (UK)? Primero, que la famosa “relación especial” entre UK y Estados Unidos (EEUU) se limita a la alianza militar y al intercambio de inteligencia bilaterales. Durante la visita Trump presenció un ejercicio antiterrorista realizado por las unidades del Servicio Aéreo Especial (SAS) de UK y su equivalente de EEUU en el colegio militar de Sandhurst.

Te con la Reina

Segundo, Trump quedó anonadado con la visita al Castillo de Windsor donde tomó té con la Reina Isabel. El periódico The Times sostiene que lo que más quería Trump era encontrarse con la Reina gozando del aura histórico, la pompa y una ceremonia con guardia de honor y banda militar. El Presidente también estaba muy contento con la recepción que le dio Theresa May, la primera ministra, en la mansión de Chequers en las afueras de Londres que pertenece al Ministerio de Exterior y la recepción en el palacio de Blenheim (hogar del héroe británico, Winston Churchill) donde también le esperaba una banda militar y una cena oficial con funcionarios del Gobierno.

Lo que sí quedó claro es que Trump descaradamente intervino en los asuntos internos de UK dando una entrevista al tabloide The Sun donde criticó a Theresa May, la primera ministra británica, por su manera de manejar las negociaciones de salida con la Unión Europea (UE). Reveló que él le aconsejó a May lo que debería hacer pero que ella no le hizo caso y “prefirió otro rumbo”. Además, dijo que tal como van las negociaciones iba a ser muy difícil que se concertara un tratado bilateral con Estados Unidos. Y para añadir más leña al fuego comentó que el rival de ella, el señor Johnson, quien dimitió como secretario de exterior la semana pasada en desacuerdo con la nueva política del Gobierno frente a Brexit, sería un buen primer ministro y que es “muy talentoso”.

El día siguiente en una conferencia de prensa con May después de encontrarse con la primera ministra, Trump cambió de tono y llamó la noticia del tabloide “noticias falsas” (fake news)… Y dizque admiraba mucho a la primera ministra… que era “fantástica”. Pero el daño estaba hecho.

Theresa May y Donald Trump

Varios comentaristas britanicos sostienen que el Presidente había dicho algunas verdades que los británicos no querían escuchar. El comentarista Mathew Paris, exmiembro del Parlamento, expresa bien las diferencias entre el visitante poderoso y el anfitrión humillado. Trump no tuvo pelos en la lengua para criticar un UK “en confusión”, las relaciones comerciales con UE, los gastos de OTAN o la economía de China. Según el comentarista, las críticas de Trump fueron correctas y el ataque a la primera ministra y su disculpa el día siguiente se debe entender como un tipo de tortura, como “gato jugando con el ratón”. Concluye que Trump solo actúa cómo actúan naciones que gozan del poder ilimitado… “siempre han actuado así y siempre lo harán”. La visita marcó las diferencias; “cada país hizo lo que sabe hacer mejor: UK con la pompa y el protocolo, palabras suaves, la alfombra roja, banquetes, palacios, realeza y EEUU con poder puro, cabalgadas, guardias de seguridad, consejeros y ayudantes, voceros, espías, helicópteros militares, limosinas blindadas”. Igual que los emperadores del mundo por todos los siglos. El comentarista inglés confiesa: ¿qué pensarías de la Gran Bretaña en el siglo XIX si fueras chino o de Birmania o un colonizador holandés (boer) de África del Sur, o aun de las colonias norteamericanas?… “verás a los britanicos de ese entonces como brutos, infames, y culturalmente insensibles, ambiciosos y ávidos del poder”. Resulta que se ha vuelto la tortilla y a los britanicos no les gusta. Ya no son un poder mundial. La pregunta tanto para los que quieren salir de UE y los que quieren quedarse es: ¿vamos a ser satélite de EEUU o satélite de la UE?

El señor Johnson

Hubo protestas contra la visita de Trump dominado más por el rechazo al sexismo y el racismo y la actitud de Trump hacia las mujeres y las minorías: musulmanes, latinos, que por razones políticas.

El desastre de Brexit: El Gobierno lanzó su libro blanco de 98 páginas apelando a la unión de las alas de su partido conservador. May propuso que UK aceptaría un cuaderno de normas comunes para dirigir relaciones aduaneras. Pero el público y los políticos han rechazado el libro ya que no soluciona el problema de la frontera entre las dos Irlanda. Según el negociador principal de UE, se ha llegado al acuerdo sobre 80% de las materias. Pero la impresión reinante en este momento es que no habrá acuerdo. Irlanda del Sur ya se organiza para restablecer puestos fronterizos y entrenar nuevos agentes aduaneros.

Patrick O´donoghue

Patrick.vheadine@gmail.com

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