Las Verdades desde Trafalgar Square

“Bretaña Global” (Global Britain): La primera ministra Theresa May visitó a China antes de iniciar la segunda ronda de negociaciones de Brexit con la Unión Europea (UE) para demostrar que el Reino Unido (UK) ha entrado en un modo global y que no necesita arrodillarse. La “Bretaña Global”, frase que suena al pasado imperial, significa que UK puede concertar tratados bilaterales con los países más poderosos del mundo como China, India, y Estados Unidos sin pertenecer a UE.

La primera ministra anunció con bombos platillos los pocos logros comerciales que consiguió (apenas 9.000 millones de libras esterlinas). Los chinos le dieron el apodo “La Tía May”, para jalarle y presentarla como un miembro confiable y amable de la familia extendida del Presidente Xi Jinping (“El Tío Xi”). Es la opinión de un periodista chino, Yuan Ren, quien, escribiendo en The Guardian, nos revela que los ciudadanos chinos aficionados a los medios sociales estaban más interesados en mapear el fenómeno de la “fabulosa luna azul sangrienta” que la visita pero los mismos medios sociales resaltaron la presencia de “Tía May” en Wuhan acompañada por una actriz china que había estudiado en Inglaterra; Jiang Shuying se convirtió en una estrella de los medios sociales por su belleza y su excelente inglés. La imagen de la señora May fue diferente de la imagen de la primera ministra alemana a quien le dieron el apodo: “dama de hierro”.

La relación chino-británica no es la misma que la que estableció el primer ministro David Cameron en 2013 cuando anunció el principio de una “era dorada” entre los dos poderes. Eso fue antes de Brexit cuando los chinos seguían a UK como puerta de entrada a la UE; ahora se dan cuenta que necesitan entrar en contacto directo con el continente sobre todo Francia y Alemania y de ahí medir la importancia del Reino Unido para ellos sobre todo después de la exitosa visita de Emanuel Macron. El periodista mantiene que UK interesa a la clase media china floreciente por una libra esterlina devaluada que les permite considerar enviar sus hijos a estudiar en UK e ir de compras en Oxford Street.

Para el presidente Xi el proyecto bandera es la Ruta de la Seda que pretende restaurar una vieja ruta comercial entre Europa y Asia y UK ha ganado puntos con la promesa de inversiones en la infraestructura. Al regresar a UK la Sra. May no escapó a la crítica de los medios británicos por no denunciar públicamente a China por sus fallas en los derechos humanos sobre todo en Hong Kong, ex colonia británica. Los medios chinos felicitaron a May por evadir el tema.

En un editorial The Guardian dijo que la “era dorada” ha perdido su lustre y Reino Unido debe repensar su postura y bajar de tono; UK ya no es la puerta a la UE ni pueden influir las decisiones de UE como antes. Pero alaba a la primera ministra por no llegar a China como mendiga.

En cuanto a las relaciones venezolana-británicas la Embajada británica en Caracas confirmó que hombres de negocios británicos podrán vender sus productos a Venezuela sin problemas y sin sanciones, menos productos bélicos o productos represivos que las fuerzas policiales pudieran usar contra sus ciudadanos. La hipocresía consiste en que las mismas reglas no son aplicables a los saudíes y otros regímenes opresivos del medio oriente. Tengan por seguro que con otro gobierno en Venezuela la “Bretaña Global” estaría tocando la puerta en busca de negocios tal como lo está haciendo ahora en Colombia.

Mientras tanto, un obstáculo serio a la “Bretaña Global” es la confusión en el país sobre Brexit. Nos encontramos con un partido conservador dividido y una primera ministra indecisa. El país está bravo porque no hay claridad. Los líderes de UE rechazaron esta semana una declaración del Gobierno que los europeos que entran al país durante el periodo de transición no gozarán de los mismos derechos.

Aparecen los “tres mosqueteros” de Brexit, parlamentarios y miembros del gabinete, que promulgan una ruptura con el continente y que en el fondo anhelan el imperio. Un columnista de The Guardian concluye que son las “fantasías imperiales británicas” los culpables de Brexit. Comenta la aseveración del embajador alemán saliente quien opina que los “brexiteros” están obsesionados en la Segunda Guerra Mundial cuando supuestamente UK estaba solo contra la poderosa Alemania. Interesante la observación del comentarista de que muchos de los líderes del Brexit duro nacieron o están relacionados con las ex colonias. Todo eso dentro de un contexto de peticiones en el seno de su propio partido para la renuncia de Theresa May. Lo que la salva por ahora es el fantasma del socialista Jeremy Corbyn como el próximo primer ministro.

Patrick O´donoghue

Patrick.vheadine@gmail.com

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