Las Verdades desde Trafalgar Square

Rapero impone debate en el Parlamento británico: Todos los años los británicos escogen los mejores artistas y mejores discos británicos. El evento se llama The Bits Awards que cubre música, cine y las artes. Este año un muchacho negro de 24 años llamado Michael Omari ganó el premio del mejor artista y mejor disco ganando al famoso pelirrojo, Ed Sheeran. Pero lo que le catapultó a la atención pública fue su ataque verbal regañando a la primera ministra británica, Theresa May. Al recibir su galardón, Stormzy, que es su nombre artístico, dijo al estilo rap: “Señora Theresa May ¿dónde está el dinero para la (Torre) Grenfell?/ ustedes criminales se atreven a llamarnos salvajes/ deberían estar un tiempo en la cárcel/ deberían pagar algunos daños”. Los que siguen mis artículos quizás recuerdan cuando reseñé un horrendo incendio en un bloque de apartamentos en el oeste de Londres muriendo unas 80 personas gracias a fallas en el material aislante con que rodearon el edificio.

Inmediatamente la oficina de la primera ministra respondió anotando que han gastado £58 millones de libras en apoyar a las víctimas. Stormzy apoya al líder del partido laborista, Jeremy Corbyn. El joven rapero nació en el sur de Londres criado por su mamá después de que su papá se fue de la casa. Los padres son inmigrantes de Ghana, país africano. Vivian en una urbanización popular de Londres. Según la historia le fue bien en el liceo secundario pero lo expulsaron por mala conducta. Dicen que la música lo salvó de los vicios y pandillas de la vecindad y llegó a formar su propia disquera lanzando su primer disco.

La reacción de la prensa derechista al rap fue significante. Una columnista de The Daily Mail fustigó a Stormzy por no tener una “pizca de agradecimiento” por el país que recibió a sus padres, le dio una educación y le dio una oportunidad de llegar a la cima de su carrera. Leí otro artículo en el periódico, The Independent, título: “Stormzy no necesita demostrar agradecimiento como un londinense negro de una vecindad y yo tampoco”. El autor explica que también es hijo de inmigrantes ghaneses y como Stormzy creció en un barrio londinense. Mantiene que cuando la gente empieza a exigir gratitud de los hijos de migrantes se complican las cosas.

¿Se puede comparar con lo que pasa en Venezuela ahorita viendo hijos de colombianos volviendo al país de sus padres que no conocen? Han surgido comentarios de inmigrantes mal agradecidos por las oportunidades que les ha brindado Venezuela en cuanto a educación, trabajo, sistema de salud, subsidios. El autor del artículo sostiene que hijos de padres ghaneses no deben estar agradecidos ya que nacieron y se criaron como ciudadanos del Reino Unido. Puede que sean los padres los que deben estar agradecidos porque como inmigrantes salieron de su patria en busca de mejoras, pero los hijos no.

El autor anota que no exigen a australianos o estadounidenses que demuestren su gratitud por el hecho de que el Reino Unido los recibe como inmigrantes y piensa que es una clara expresión del “privilegio blanco” mencionando las raíces inmigrantes del Stormzy cuando abre su boca para criticar su propio gobierno; el hecho de que sus padres vinieron de Ghana “no tiene nada que ver si debe o no debe ser permitido de expresar su opinión sobre la actuación de la señora primera ministra en Grenfell”. Termina diciendo que deberíamos tener cuidado cuando exigimos a gente de la clase obrera de tener más gratitud a su país por permitirles superarse implicando que “los que nacimos pobres tenemos que agradecer a las clases de dinero por permitirnos subir por los rangos”.

El incidente de Stormzy y la reacción del Gobierno y el público han revelado el poder de los medios sociales en galvanizar causas obligando a los políticos a responder. En este caso Stormzy logró conseguir 100.000 firmas en pocas horas para exigir un debate en el Parlamento para ampliar una comisión de investigación (para ver las causas y responsables del incendio) para incluir más miembros independientes. Este mismo poder emergente afectó a Snapchat cuando una estrella de televisión de realidad cuestionó el medio social causando una caída rápida de las participaciones en la bolsa de valores.

¿Se podría comparar la intervención del rapero en una ceremonia de premios musicales con la pantallería de las estrellas de cine en la ceremonia de los Oscars llevando vestidos negros elegantes para demostrar su acuerdo con la campaña contra el acoso sexual #metoo? Es cuestión de clase.

Patrick O´donoghue

Patrick.vheadine@gmail.com

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