Las Verdades desde Trafalgar Square

“No hay nada acordado hasta que todo esté acordado”, es la ultima ambigüedad inventada por el Gobierno británico al concluir la primera etapa de negociaciones para sacar el Reino Unido (UK) de la Unión Europea (UE), o sea Brexit.  En seguida, el negociador principal británico, David Davis salió con la necedad de que el acuerdo sobre las tres condiciones de UE (el pago de divorcio, los europeos residentes en UK y la frontera con Irlanda) fue solo una “declaración” (o algo por el estilo) poniendo furiosos y desconfiados a los europeos e irlandeses.

La primera ministra, Theresa May sufrió un revés doméstico cuando unos “amotinados” de su partido conservador votaron para que el Parlamento tenga una voz decisiva en los acuerdos sobre Brexit. El Parlamento había rechazado la oferta de la Sra. May de tener un “voto significante” (más palabras) a la conclusión de las negociaciones.

Luego vino el receso navideño y el tema de Brexit se perdió del mapa fuera de un pasapalillo ultranacionalista que los pasaportes británicos reverterían a su color original (azul)… una muestra de “soberanía y orgullo nacional”.  Uno de los negociadores europeos pinchó el globo declarando que los británicos pudiesen haber tenido el color azul estando en la unión.

¡Lo que nos espera en 2018!

¿Será el año en que los irlandeses cobren venganza por lo que hicieron los británicos en 1921?

El Gobierno irlandés ha crecido en influencia gracias al apoyo de le brindó UE en la lucha contra una frontera física entre la parte británica y la parte independiente  de la isla de Irlanda. Esta vez los irlandeses pidieron garantías por escrito.

¿Por qué mucha gente en Irlanda recuerda la última vez que el Gobierno británico no quiso clarificar su posición sobre la frontera? Fue justo en 1920 durante la guerra anglo-irlandesa cuando el Parlamento británico trató de introducir una ley de autogobierno para Irlanda con dos parlamentos, uno en Dublín para los católicos  y otro en Belfast para los protestantes. Como en la India imperial los británicos trazaron líneas fronterizas dividiendo a los católicos y protestantes según mayoría con el resultado que miembros de ambas comunidades se encontraron en el lado equivocado cuando partieron la isla en dos.

Durante las negociaciones de paz en 1921 todos se dieron cuenta que la partición de Irlanda era inevitable y los representantes de los rebeldes irlandeses pidieron clarificación sobre la geografía exacta de la nueva frontera: el Gobierno británico prometió profundizar en detalle en un futuro, cosa que lamentablemente los negociadores irlandeses aceptaron de buena fe.

Con el inicio de la guerra civil en el sur entre el nuevo gobierno y los que rechazaron el tratado con UK se aplazó la comisión fronteriza para 1924 pero los unionistas no quisieron participar porque los británicos les habían asegurado que no habría ningún cambio; el naciente Gobierno irlandés confiaba que las partes del norte con mayoría católica serían transferidas al sur. Ganaron los unionistas y británicos.

Parece que los irlandeses de 2017 no quieren repetir los mismos errores. La opinión de muchos en Irlanda es que los británicos de hoy no están bien preparados para solucionar el problema de la frontera física, casi borrada  por la membrecía de ambas partes a UE.

En otro artículo de Irish Times se habla de otro tipo de frontera: la división entre identidades: nacionalista y unionista, ser irlandés y ser británico ya que políticos en ambos lados han optado por distorsionar aquellas identidades. Alega que la primera ministra británica y el negociador principal de UE no están conscientes de que ni la asamblea legislativa ni el ejecutivo de Irlanda del Norte ha funcionado por un año. Y no se dan cuenta de la inexistencia de un espacio político céntrico. En el norte no hay. Según el autor, el impasse entre las dos comunidades es sobre identidad o ideología y no sobre empleo o corrupción. Argumenta que el Partido Sinn Fein de los católicos sigue con la política de no tomar sus asientos en el Parlamento británico mientras los unionistas de DUP que mantienen los conservadores británicos en el Gobierno continúan creyendo que Irlanda del Norte es igual que cualquiera otra parte del Reino Unido y olvidan que comparten la provincia con otros tan numerosos como ellos mismos que se sienten irlandeses y no británicos.

Venezuela: los periódicos británicos reseñaron lo de los perniles prometidos y la supuesta culpa de los portugueses; apoyando a los lusitanos que “deuda se paga” y no hay fiado.

Durante la Navidad el cambio de la libra esterlina-bolívar fuerte bajó de repente de 103.00 a 84.000 bolívares. ¿Será que Dólar Today tomó unos días de vacaciones? Los especuladores de toda calaña no creen en el niño Jesús. Son el Herodes de hoy.

Patrick O´donoghue

Patrick.vheadine@gmail.com

 

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