Las Verdades desde Trafalgar Square

Brexit al día: Antes de iniciar la segunda ronda de negociaciones de salida del Reino Unido (UK) la Comisión Europea soltó un primer borrador de un “acuerdo legal formal” poniendo los términos bajo los cuales, según ellos, UK dejará la Unión Europea (UE). El borrador encuadra las tres cosas acordadas entre ambas partes antes de la Navidad: el compromiso financiero de UK a UE, es decir el divorcio, la frontera física entre Irlanda del Sur e Irlanda del Norte y el estatus de los europeos en UK y viceversa.

En cuanto a Irlanda el borrador resume tres posibles soluciones: primero, un tratado entre las partes fijando términos para evitar una frontera física; segundo, algún tipo de “alineamiento regulatorio” y el uso de tecnología y tercero y más controversial, si no se encuentra una solución satisfactoria, un alineamiento completo de Irlanda del Norte (la parte británica de la isla) con las reglas y regulaciones de la unión aduanera y el mercado único de UE. Y otra línea roja contenida en el borrador de UE es la dominación del Tribunal de Justicia Europea durante el período de transición. Por supuesto, el hilo implícito del borrador para que UK evite empantanarse en el famoso dilema o “cuestión irlandesa”: lo más sensato sería que UK se quede dentro de la unión aduanera y el mercado único de UE. El gobierno conservador de la señora Theresa May ha dicho que no.

La primera ministra y los conservadores rechazan lo que ellos ven como un esfuerzo intencional de Bruselas de dividir el Reino Unido. El negociador jefe de UE ha amenazado que si la primera ministra no acepta las condiciones podría poner en jaque un acuerdo de transición. Pero la señora insiste que no va a firmar nada que perjudique la “integridad constitucional” de UK o su propio mercado común (entre Inglaterra, Escocia, Gales e Irlanda del Norte). Tampoco va a aceptar la jurisdicción del tribunal de justicia europea como árbitro final del acuerdo de salida.

La posición de la primera ministra se complica porque el líder del partido laborista, Jeremy Corbyn, finalmente fijó la posición de aceptar o concertar una unión aduanera con UE. Clarificó que como el país va salir de UE no se puede seguir en la unión aduanera actual. La movida abre la posibilidad de formar una alianza con miembros disidentes del partido conservador que no están de acuerdo con salir ni de la unión aduanera ni del mercado único; así se levanta la posibilidad de derrotar al Gobierno en el Parlamento y causar una elección general.

La primera ministra enfrenta problemas con los gobiernos de Escocia y Gales, ambos países con gobierno devuelto y poderes devueltos. Los que están mal son los protestantes del Norte de Irlanda que de ninguna manera van aceptar la proposición europea de un arreglo especial poniendo la frontera en el Mar de Irlanda (que separa la isla de Irlanda de la Gran Bretaña). Los apoyan los brexiteros duros de UK que acusan a EU y los laboristas de querer convertir al Reino Unido en un “estado vasallo”, “un protectorado de Bruselas” y de desmantelar UK.

Jacob Rees Mogg lider brexitero

Sin duda, los líderes de UE han adoptado una postura agresiva contra UK provocando arranques infantiles como el del negociador jefe británico amenazando no pagar el divorcio a Bruselas si siguen con el empeño de exigir que Irlanda del Norte sea sujetado a las reglas de UE. La señora May trata de utilizar la política exterior y asuntos de seguridad y colaboración como moneda de cambio.

En su último discurso May ha suavizado algo prometiendo seguir aportando a instituciones europeas como las de medicina y ciencia y aceptando los derechos de los europeos que llegan al país durante la transición. El discurso ha calmado los nervios de ambas bandas dentro del partido conservador pero no convence ni a los irlandeses ni a los europeos.

Los irlandeses parecen seguir metiendo obstáculos en las soluciones británicas para la isla y la famosa “cuestión irlandesa” que ha atormentado a los británicos desde los tiempos de Gladstone a finales del siglo XIX continúa confundiéndolos. Pero fieles a su naturaleza, los británicos siguen inventando para luego descartar frases como buscar una “asociación aduanera” y una “frontera sin fricciones” bajo una política de “divergencia gestionada”. Y los irlandeses siguen frustrando a los británicos cambiando la cuestión constantemente. Esta misma semana UE publicará otro borrador para adelantar las negociaciones pero una cosa parece segura: no aceptan un “acuerdo a la medida británica”.

Termino con el comentario de un funcionario de Estado que trabajaba con el ministro de Relaciones Internacionales y líder de los brexiteros duros: “la divergencia con Europa es como rechazar una comida de tres platos a cambio de una bolsa de papitas fritas mañana”.

UK vive una novela mucho mejor que las latas de Univisión.

Patrick O´donoghue

Patrick.vheadine@gmail.com

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