Los emigrantes y la Navidad

El pesebre y la posada: son más vigentes que nunca pero este año penetran de modo nuevo en la psiquis venezolana porque habrá Navidad sin seres queridos, ausentes por su éxodo hacia Colombia y los países del sur a pie o por bus. En un año de emigración masiva cada familia conoce alguien que ha salido a buscar fortuna. Varios sobrinos de la señora están fuera del país, unos se prepararon bien; otros no porque salieron sin pasaporte.

Sagrada Familia

Algunos emigrantes vendieron carros y otros artefactos para comprar dólares para no llegar a su destino pelando, estudiando itinerarios de los buses y los trámites legales necesarios exigidos por los países de destino. Reconocieron la importancia de llevar su pasaporte y no depender solo del acuerdo de libertad de movimiento entre países andinos. La salvación para muchos fue la ayuda de amigos quienes ya se establecieron en los países vecinos y en varios casos con la promesa de un trabajo esperándoles. El primer paso para uno de los sobrinos fue de conseguir la visa, cosa que logró en un mes. Y empezó a trabajar el primer día por un tiempo gracias a los amigos. No quiso aceptar un trabajo de vigilante de noche en una hacienda por lo peligroso y también por ser extranjero. En fin, consiguió un trabajo estable en la construcción, reforzando edificios dañados durante el terremoto de dos años atrás. Después logró su cédula de identidad como extranjero y además pudo abrir una cuenta bancaria. Ya es legal. Otros, sin embargo, sobre todo los que fueron para Colombia que no estaban preparados, llegaron sin dinero y sin poder regresar ni avanzar.

Por eso la figura cristiana de encontrar albergue en una posada o establo refleja la experiencia dura y agobiada de muchos venezolanos hoy, aunque en el caso de María y José no viajaron en busca de mejorías sino por orden del imperio. Para muchos venezolanos el slogan de esperanza de los judíos históricamente exiliados ansiosos de regresar “¡El próximo año en Jerusalén!” se convierte en el brindis“ ¡El próximo año en Venezuela!”

El pesebre se ha vuelto pertinente también a Inglaterra, donde la semana pasada se publicaron cifras de gente tratando de entrar al país cruzando el Canal de la Mancha en “dinghies” (lanchas inflables, pequeñas y peligrosas). Cruzando el canal sobre todo de noche es peligroso porque el canal es una autopista marítima para tanqueros y barcos de carga. La BBC e ITV reseñaron una embarcación pequeña que quedó a la deriva en el lado británico del mar con 10 personas a bordo entre los cuales estaba un niño de tres años. Eran iraníes quienes lograron salvarse porque los traficantes de personas en Francia les dieron el número de la policía en Inglaterra.

La Sagrada Familia sin posada

La reacción de los británicos han sido tajante: quieren regresarlos a Francia. Lo que llama la atención es el dinero que gastan los migrantes para cruzar: no son migrantes pobres, sino que tienen dinero o sus familias les mandan dinero para poder pagar la embarcación pequeña y los traficantes. Los británicos están asustados porque pensaban que estaban a salvo de la migración masiva en el mar Mediterráneo. Ya no. Según una noticia en The Telegraph el secretario de Interior piensa retirar el barco británico de la fuerza fronteriza operando en el mar mediterráneo para patrullar el Canal de la Mancha y rescatar a los migrantes en peligro.

Rescate de migrantes

Amenaza de Brexit: Según el informe de la BBC, los traficantes están presionando a los migrantes de cruzar el canal antes que llegue Brexit el 29 de marzo 2019; que se va a cerrar las fronteras etc. Según las estadísticas más de 100 personas, la mayoría alegando que son de Irán, han tratado de cruzar el canal. Según, un dingy se consigue por entre 3.000 a 4.000 libras esterlinas. Migrantes de Irán vuelan a Serbia y de allí por tierra pasando de Alemania a Francia. Piensan que el Gobierno británico les va a otorgar asilo y segundo que no hay cédulas de identidad en UK. Es más fácil esconderse. Las estadísticas del ministerio señala a los iraníes como el número uno de solicitantes de asilo entre 2015-2017.

El ministro británico para América Latina no tiene cara de amigo. El Sr. Alan Duncan trabajaba en la industria petrolera (Shell/Marc Rich & Co/asesor independiente) y abogó por el colapso del gobierno de Maduro, según el tono de un discurso que dio en la prestigiosa Casa Chatham este mes. Por supuesto, ofrece ayuda británica en la supuesta reconstrucción del país y exonera a los que abandonaron sus puestos en Pdvsa para derrocar a Chávez.

Gracias por su paciencia y, ¡que Dios proteja a nuestros emigrantes esta Navidad lejos de casa!

Patrick O´donoghue

Patrick.vheadine@gmail.com

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