Los peores casos de hiperinflación en el mundo (Y cómo fueron superados)

Aunque no ha sido reconocida oficialmente la hiperinflación llegó a Venezuela entre octubre y noviembre del 2017 cuando se superó la marca de 50% de inflación al mes.

A diferencia de la inflación que es, simplemente, el aumento generalizado de los precios la hiperinflación es un fenómeno más raro. Sin embargo, han ocurrido muchos casos de hiperinflación desde la legendaria que sufrió Alemania en los años veinte.

¿Qué otros países han sufrido de hiperinflación y en cuáles circunstancias?

Veamos.

Marco Alemán

Las mayores hiperinflaciones

Las peores hiperinflaciones que han ocurrido en el mundo se dieron en Europa acumulando miles de puntos anuales:

El caso más conocido de hiperinflación es el del Marco Alemán, cuyo colapso se produjo el 30 de octubre de 1923: el precio del dólar norteamericano, que había valido 4 marcos en 1914, llegó a 6 billones de marcos.

Otro caso notorio fue el de Zimbawe donde la hiperinflación llegó a 231 millones por ciento en julio de 2008. Este proceso duró varios años y apenas pudo ser “resuelta” mediante la dolarización de la economía, de hecho, en Zimbawe circulan varias monedas distintas.

Zimbawe es el espejo en que tienen que verse los países que no le consiguen salida al laberinto hiperinflacionario.

Hiperinflación en Sudamérica

Latinoamérica también ha sido escenario de varios procesos hiperinflacionarios, sobre todo en las décadas de los 80 y 90 luego de la crisis de la deuda y los programas de ajustes.

En las hiperinflaciones de ese periodo hubo una serie de factores en común como la caída de los precios de las materias primas, elevado nivel de deuda externa, elevado gasto público y controles demasiado severos.

* En el caso de Bolivia entró en hiperinflación en 1984 durante el gobierno de Hernán Siles Suazo a quien se le habían cerrado todas las vías de financiamiento internacional. Bolivia venía de un periodo de inestabilidad política y una sucesión de gobiernos militares. En 1984 y 1985 de mando de Siles Suazo, concluyen con una inflación de 2.177% y 8.171%, respectivamente. Para evitar una guerra civil Siles adelantó las elecciones en las que ganó Víctor Paz Estenssoro quien resolvió la crisis mediante un duro ajuste.

* En Perú, ocurrió una situación parecida En 1988, durante el gobierno de Alan García la inflación acumulada estaba en los 1.722%, para 1989 y en 1990 en 7.649%. Para 1986 el billete de mayor denominación era 1.000 intis y en 1990 circulaban billetes de 15 millones de intis. Esta hiperinflación fue superada también mediante políticas de ajuste conocidas como Fujishock.

* En Nicaragua en 1988 se registró una caída del PIB de -12.5%, una tasa de inflación de 14.316%. Es un caso parecido al de los anteriores: el Estado se endeuda cada vez más hacia afuera y eleva su gasto hacia dentro debido a que los ingresos producto de la venta de materias primas han caído, solo que en este caso hay una variante: la guerra civil y los saboteos de la contra que fueron los que obligaron a elevar el gasto público. Cuando el sandinismo salió del gobierno Violeta Chamorro aplicó las políticas de ajuste.

Argentina

* Argentina en 1989 llegó a tener casi 200% de inflación mensual, poco comparado con otros de estos casos, pero mucho para un país al que la dictadura militar había dejado quebrado, endeudado y con un aumento considerable de la pobreza. Lo demás es el mismo cuento: corte de fuentes de financiamiento internacional, caída de los precios de las materias primas y controles excesivamente rígidos. La hiperinflación fue resuelta por el gobierno de Menem mediante un mecanismo de Convertibilidad que, aunque resolvió la inflación en 1990, fue una de las causas de la crisis de 2001.

Como puede verse la hiperinflación es una enfermedad peligrosísima para un gobierno de izquierda pues si no se previene o se trata a tiempo, no solo termina legitimando los ajustes de tipo neoliberal sino haciendo que la población los desee: aunque el salario quede muy bajo si la inflación es controlada la vida es más sostenible que si los precios aumentan todos los días.

Aunque es cierto que políticas estatistas tradicionales como el incremento del gasto público, emisión de dinero inorgánico y controles severos no solo no resuelven sino que avivan la hiperinflación la cosa no es tan sencilla como lo hace ver la epopeya neoliberal: el endeudamiento masivo y la dependencia de las materias primas, causas directas de estas crisis de hiperinflación de los años 80 también fueron pecados de los gobiernos de derecha.

Zimbabwe

Más allá de los ajustes neoliberales

El caso de Brasil, donde la hiperinflación estalló en el gobierno neoliberal de Fernando Collor de Mello es una prueba de que no es tan simple: Fernando Collor de Mello era el príncipe azul del neoliberalismo latinoamericano pues no solo era empresario sino que provenía de la aristocracia terrateniente, en su gobierno avanzó en la privatización de las empresas, eliminación de controles, reducción del déficit fiscal, la eliminación de subsidios y despido masivo de empleados públicos.

Pero Brasil no venía de gobiernos populistas o de izquierda sino de dictaduras militares y gobiernos de centro-derecha.

Pese a las medidas de Collor de Mello la inflación se reavivó a mediados de 1990 y desde entonces se encaminó a la hiperinflación que para 1992 era de 1.119% y en el 93 de 2.477%. Las medidas no reactivaron la economía y 7.500.000 habían quedado desempleados.

Color de Mello había sido destituido en 1991 por corrupción y fue reemplazo por Itamar Franco, quien tampoco pudo hacer nada. Fue Fernando Henrique Cardozo quien superó esa coyuntura  mediante una reestructuración de la deuda y una estrategia conocida como el Plan Real que aunque ortodoxo no era uno de choque y reconocía el papel pernicioso de los bancos privados en la crisis.

Venezuela

El caso argentino también es importante, políticas como la convertibilidad argentina, no solo desindustrializaron a ese país, sino que fueron la causa directa de la crisis de 2001. Pese a todo su discurso contra el populismo Menem dejó a Argentina endeudada y con un gran déficit fiscal que su sucesor, Fernando de la Rúa, trató de resolver con endeudamientos y recortes de gastos que generaban recesión, este círculo vicioso terminó en 2001 con una crisis sin precedentes causada por el corralito con el que de la Rúa pretendía evitar la fuga de dólares.

Más interesante aún es que incluso hoy la Argentina de Macri, el nuevo emblema del neoliberalismo continental, tiene un 19% de inflación y algunos analistas la consideran candidata a la hiperinflación.

Claro que en Bolivia, aunque el modelo es estatista, eso no se ha logrado con un sistema de controles tradicional sino con un “modelo plural” distinto de lo que se aplicó en los ochentas en varios países pero también al que se ha estado empleando en Venezuela, por ejemplo, allá no existe control de cambios sino algo completamente distinto: un tipo de cambio fijo.

Precisamente por tener controlada la inflación (lo cual implica vigilar el gasto público y tener buenas reservas internacionales) es que Bolivia puede aplicar un control de precios que en otras condiciones es imposible.

Fabio Zuluaga/Aurimar Moncada

 

Un comentario sobre “Los peores casos de hiperinflación en el mundo (Y cómo fueron superados)

  • el agosto 6, 2018 a las 12:16 am
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    una referencia muy educativa que debería ser analizada por quienes nos gobiernan; al fin y al cabo, las piezas de ese dominó son las mismas, sólo que hay que jugarlas con sensatez e inteligencia, sin nada de populismo, que es lo que nos lleva muertos

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