Los verdugos del patíbulo mediático

En estos tiempos que vivimos, donde los encapuchados del teclado “disparan” sin contemplación contra sus adversarios por las redes sociales, también se publica en importantes medios de comunicación internacional, nacional y regional, artículos de opinión y se reproducen falsas noticias que “ejecutan moralmente” al contrincante. En nuestro país y en el mundo ha aparecido cualquier cantidad de portales digitales que utilizan a Venezuela como el leitmotiv de su ejecutoria periodística. Para todos estos “medios” trabaja una abultada nómina de mercenarios cuyos “honorarios” son calculados de acuerdo con el poder de destrucción de la reputación de sus víctimas. Todo esto sucede, por cierto, en un país en el que sus autoridades son acusadas permanentemente por no respetar la libertad de expresión. Hoy quiero referirme a un diario de circulación nacional, en cuyas páginas de opinión son injuriados todos los días: el presidente Nicolás Maduro, su esposa Cilia Flores y toda su familia, dirigentes del Partido Socialista Unido de Venezuela y del Gran Polo Patriótico Simón Bolívar, el presidente y demás miembros de la Asamblea Nacional Constituyente, oficiales de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana, funcionarios del alto gobierno, gobernadores, alcaldes y de un tiempo a esta parte también embisten contra uno que otro opositor defensor de la vía democrática, electoral y constitucional, de los que todavía quedan por estos lados del mundo. Veamos.

EL LLEGADERO

Uno de los más connotados “gatilleros del odio”, de origen chileno, casado con una artista española-venezolana otrora de izquierda, escribe con inusual frecuencia en el diario El Nacional, arremetiendo contra todo aquel que no simpatice con su “liberal” manera de concebir el mundo. El 16 de septiembre escribió con el título La fractura. Ante el llegadero: “Llegados al llegadero vivimos la mayor fractura que haya vivido la sociedad venezolana en sus tiempos modernos. La grave crisis provocada por el despiadado asalto del castrocomunismo a nuestra república ha reducido las opciones políticas a la trágica dialéctica del final de este viaje: o ellos o nosotros. O la vida de nuestra única forma de existencia –en democracia, vale decir: en libertad– o la muerte mediante el sometimiento al llamado socialismo, es decir, la esclavitud. No hay más que dos partidos, absolutamente enfrentados y que no tienen ninguna otra opción que la de combatirse y aniquilarse recíprocamente: los demócratas y los autócratas, los comunistas y los anticomunistas, que se reconocen en su visceral e irreparable enemistad, a los que se suman en la periferia aquellos que, sumidos en las taras y vicios del pasado aún creen posible seguir coexistiendo en la tierra de nadie del negociado, la componenda, la complicidad y el acuerdo: los partidos del viejo establecimiento. (…) En la otra acera, los partidos de la izquierda castro comunista que detentan el poder en tácita o explícita comandita con aquellos. Es lo que hay. La perfecta concreción de nuestra tragedia (…) ¿quién iba a pensar que una ficha secreta del comunismo venezolano como Hugo Chávez terminaría apropiándose de Venezuela y que uno de sus subordinados, Vladimir Padrino, terminaría siendo el sostén del aparato militar de una tiranía encargada de doblegarse y someterse a los dictados del castrismo cubano y montar el más abyecto tinglado de narcotráfico y narcoterrorismo? Lo curioso de este asunto es que ese mismo escrito, con el mismo título y contenido, pero sin “punto y seguido”: La fractura ante el llegadero, había aparecido en la página de opinión de ese mismo diario el 23 de agosto pasado. ¿Creen ustedes que por equivocación El Nacional publicaría el mismo artículo con tan sólo tres semanas de diferencia si no existiera una poderosa razón? ¿De quién es la “mano peluda” que está detrás de esta operación mediática? Todos los caminos conducen a Madrid y Washington.

Salvador Allende

EN DEFENSA DE LA DICTADURA

En otro artículo, publicado apenas dos días antes de la primera aparición del “llegadero”, el 21 de agosto pasado, el personaje de marras escribió La izquierda chilena ante la dictadura: “Es una contradicción aberrante, pero propia de los caprichos históricos y la estupidez que suele regir los destinos del hombre, que Chile superara sus ancestrales contradicciones y su atraso de una ruralidad secular de la mano de un general del ejército y no de un tribuno civil. Tuvo, para hacerlo, lo que sólo las fuerzas armadas tenían ante tamaño desafío: la fuerza. Chile se modernizó siguiendo a pie juntillas su lema inaugural: por la razón o la fuerza (…) La conversión de los chilenos en ciudadanos liberales y emprendedores fue el resultado de una terrible dictadura ilustrada, portaliana en el más auténtico de los sentidos. Con sus dos caras, aparentemente inexorables: la represión y el emprendimiento. No era la primera ni será la última vez en la historia que el progreso, para poder cumplir sus propósitos, deba recurrir a la fuerza. Baste el ejemplo de Iván el Terrible, de Napoleón y de Ilich Ulianov. Por no mencionar a Bolívar, que terminó ahogándose en la orilla”. Esta referencia a Simón Bolívar, el más grande de los americanos de todos los tiempos, nada más y nada menos que el Libertador, no puede pasar desapercibida. Este señor que califica a nuestro país de ser “el más abyecto tinglado de narcotráfico y narcoterrorismo” y en repetidas oportunidades ha defendido la dictadura de Pinochet y justificado la represión para hacer de Chile una república liberal, reivindicando no sólo al dictador, sino también al uso de la fuerza para imponer ese régimen, es uno de los tantos migrantes de Sudamérica que en su momento llegaron a nuestro país “huyendo” de los regímenes militares que padecían sus naciones, enarbolando las banderas de la democracia, la libertad y el socialismo. Escribo estas líneas luego de releer las palabras que pronunciara Salvador Allende, presidente de Chile, el 11 de septiembre de 1973 momentos antes de morir en defensa de la Constitución y la democracia de su país, en el golpe de Estado encabezado por Augusto Pinochet: “Mis palabras no tienen amargura, sino decepción, y serán ellas el castigo moral para los que han traicionado el juramento que hicieron (…) no se detienen los procesos sociales ni con el crimen… ni con la fuerza. La historia es nuestra y la hacen los pueblos (…) Tengo la certeza de que, por lo menos, habrá una lección moral que castigará la felonía, la cobardía y la traición”. El que tenga ojos…

EL LADO CORRECTO DE LA HISTORIA

Cada vez que escribo de tipejos como el personaje al que hoy nos referimos, recuerdo la extraordinaria reflexión del desaparecido poeta y cantautor canadiense, Leonard Cohen, miembro del Salón de la Fama Musical de Canadá y del Salón de la Fama del Rock and Roll de los EEUU: “A veces uno sabe de qué lado estar, simplemente viendo quienes están del otro lado”.

José Gregorio Rodríguez

Jotaerre577@gmail.com

 

Un comentario sobre “Los verdugos del patíbulo mediático

  • el septiembre 23, 2018 a las 12:47 am
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    SI ESTA PERSONA ES UN “VERDUGO DEL PATIBULO MEDIATICO”, EL AMIGO QUE ESCRIBE ESTE ARTICULO ES UN “ACOMODADOR” DEL MENSAJE QUE QUISO DAR ESTE ARTICULISTA LLAMADO ANTONIO SANCHEZ, EXPLICO: LEAN EL ARTICULO BIEN, DE ARRIBA HASTA ABAJO, Y SE CAERAN EN LA CUENTA QUE SE HACE MENCION A LO QUE MUEVE EL INTERES DE EL AMIGO JOSE, ES CIERTO, LA RAZON LO ASISTE, PERO EL MENSAJE DE ANTONIO VA MAS ALLA DE SU INTERPRETACION AMIGO JOSE, O ES MENTIRA QUE CHILE ES UN PAIS MAS AVANZADO O DESARROLLADO QUE EL NUESTRO? LO LOGRO UNA DICTADURA, SI. PERO AHI ESTAN LOS RESULTADOS, POR LA FUERZA, CON PRAGMATISMO Y SIN LAS ESTUPIDECES IZQUIERDISTAS Y SUS CONSIGNAS, PROCLAMAS Y DISCURSOS ANTIIMPERIALISTAS GUSTAN HACER NUESTROS GOBERNANTES SOCIALISTAS. SESGAR LA INFORMACION PARA INTERESES PARTICULARES ES OTRA CARACTERISTICA DE ESTE GOBIERNO, CUYO APARATO PROPAGANDISTICO ES EXPERTO. NO SIGAMOS ESTE MAL EJEMPLO

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