Mujeres insaciables

* No sólo hay pasiones que matan, algunas también obsesionan, lo cual suele ocurrirle a quien padece ninfomanía, trastorno que desata excesiva exaltación sexual y búsqueda continua de múltiples parejas

* El machismo y una sociedad que no está dispuesta a aceptar la sexualidad femenina, es el sello que ha permitido que patologías como éstas sean utilizadas muchas veces, para nombrar despectivamente a las mujeres que expresan sus deseos con la misma desinhibición que los hombres

Casi siempre siente un deseo compulsivo, irrefrenable. Mayra piensa todo el día en lo mismo, en los días que ha pasado sin un compañero en su cama. Del sexo lo ha probado todo y la locura más grande que ha cometido en una noche de calentura, ha sido después de una cena para tres, que terminó con ella, su mejor amiga y un pretendiente, revolcándose en una de las habitaciones de su apartamento. Le han llamado “ninfómana” y ella se lo cree… ¡puede vivir sin pan, pero sin sexo nunca! Sin embargo, luego de calmar la carne, se siente sola, vacía. Ante los ojos de los especialistas, Mayra es una mujer “normal”. Algunos expertos coinciden en afirmar que la ninfomanía es casi un mito, un invento que culturalmente sigue validando a las mujeres en un rol pasivo frente a su contraparte.

Término discriminatorio

Según el diccionario de la Real Academia Española de la Lengua, “ninfómana” significa: “Furor uterino”. Por tanto, una “ninfómana” oficialmente sería una “mujer con furor uterino”. Llama la atención el hecho de que el término no cuenta con un equivalente masculino… Nunca se habla de hombres con “furor testicular” ni nada por el estilo. A ellos no suele echársele en cara el tener muchos deseos de actividad sexual ni el materializar esos impulsos. Probablemente, en la mayoría de los casos y de los contextos, un hombre con una vida sexual muy activa y variada es admirado, envidiado…

El caso de la mujer es totalmente distinto. Sigue habiendo una tendencia a controlar la vida sexual femenina y a limitarla por prejuicios populares en torno al sexo. Términos como el de “ninfómana” contribuyen a la estigmatización y al rechazo de la posibilidad de que una mujer con una vida sexual activa y elegida libremente, sea una persona sana y equilibrada.

Desde esa perspectiva resulta totalmente necesario erradicar esos términos despectivos de nuestro lenguaje. El machismo contribuye a este tipo de postura y la fomenta. Intenta predestinar a la mujer para que siga un modelo en el que ha de mantenerse virginal hasta el matrimonio. Es evidente que en nuestra sociedad hay una tendencia a la estigmatización cuando una mujer afirma inequívocamente que es libre para tomar decisiones sobre su sexualidad.

Esos irreprimibles impulsos

De la misma manera en que los comedores compulsivos ingieren excesiva cantidad de alimentos sin sentirse saciados, quienes padecen ninfomanía (satiriasis o andromanía cuando afecta a hombres), se ven arrastradas por irreprimibles impulsos que las orillan a tener relaciones sexuales con cualquier persona sin importarles si carece de atractivo o higiene.

Dicha situación suele agravarse debido a que las afectadas están concientes de que su comportamiento genera múltiples críticas y desprecio de la sociedad, lo que aunado a la imposibilidad de controlar su deseo erótico deriva en pérdida de autoestima, sentimiento de culpa y amargura, y estados psicológicos que, a su vez, ocasionan que se lancen a nuevas aventuras sexuales para tratar de evadir la realidad.
Es importante saber que se ha comprobado que el trastorno descrito se manifiesta con frecuencia en mujeres que sufren desequilibrio en su carácter y personalidad neurótica, lo que normalmente tiene como causa haber recibido educación estricta, rígida y represiva, así como violación y maltrato físico. Lo anterior generalmente origina creencias equivocadas respecto a la forma de obtener afecto, debido a que se considera que sólo a través del sexo o contacto físico es posible sentirse querido; este intento de buscar cariño deja a la persona cada vez más insatisfecha y con mayor necesidad de llenar sus vacíos emocionales.

Asimismo, hay hipótesis que establecen que se puede deber a alteración orgánica a nivel cerebral, por ejemplo, un tumor alojado en el área que controla el comportamiento sexual, por lo que al comprimirla manda señales de deseo erótico incontrolable. En otros casos puede deberse a anomalías en las sustancias químicas de dicho órgano.

Otras causas 

Claudia comenzó a sentir un fuerte deseo sexual llegando a los 30 años. Casi todos sus encuentros con hombres terminaban en la cama, pero pensó que algo ya no andaba tan bien cuando se hizo habitué de un bar caraqueño. Para ella era sagrado ir todas las noches a cazar, literalmente. ¡El placer del sexo calmaba absolutamente su ansiedad, lo mismo que la comida a una bulímica! Podía sentir su corazón latiendo, su cuerpo urgente, la impaciencia de no concretar nada, pero se quedaba sentada en una mesita, esperando, con su pinta de ejecutiva resuelta. Así se pasó más de 365 noches de su vida. A pesar de lo agradable que le resultaba el remedio, sabía que lo suyo era una enfermedad, porque el deseo era enorme, pero la culpa aún más.

… Algunos sexólogos creen que se puede encontrar una respuesta médica a esta patología que se ha definido desde un punto de vista psicológico. Y que hay ciertas enfermedades que podrían gatillar un mayor deseo sexual, como el hipertiroidismo, en un estado avanzado, tanto, que con poco estímulo comienza la cadena de la excitación; los tumores en el lóbulo temporal; la hiperplasia suprarrenal congénita, un mal que provoca una altísima producción de andrógenos y puede generar estados de hipersexualidad. Dentro de este grupo de males también se cuentan las enfermedades bipolares en su fase maníaca. En esta etapa todo se exagera, incluso la sexualidad.

Ahora bien, cuando se padece ninfomanía lo más conveniente es aceptarlo y buscar ayuda especializada, pues se ha comprobado que el problema es curable si se sigue tratamiento psiquiátrico exhaustivo. Y no está de más acudir al neurólogo, quien podrá solicitar estudios cerebrales para descartar o confirmar la presencia de algún tumor o desajuste en las conexiones nerviosas.

“Vive cualquier forma de amor que encuentres”

El machismo y una sociedad que no está dispuesta a aceptar la sexualidad femenina, es el sello que ha permitido que patologías como éstas sean utilizadas muchas veces, para nombrar despectivamente a las mujeres que expresan sus deseos con la misma desinhibición que los hombres.

“Vive cualquier forma de amor que encuentres”, escribió una vez la escritora Anaís Nïn, famosa por su pluma erótica. Llegó a ser alumna y amante de Otto Rank, discípulo de Freud y sus aventuras con el poeta Antonin Artaud contribuyeron a aumentar su fama de mujer apasionada. “Ninfómana” la llamaban algunos, por querer vivir al límite sin dejar que los placeres de la carne le pasaran por enfrente sin vivirlos.

En su relato Incesto, donde detalla las sensaciones de la relación con su padre, Anaís Nïn describe un episodio que podría ser ejemplo de la pasión que después convertía en letras: “Sus brazos me rodearon. Vacilé. Me atormentaba un torbellino de sentimientos, deseaba su boca, pero tenía miedo, sentía que estaba por besar a un hermano, pero estaba tentada…”.

Anaís Nïn puede ser para algunos una de las célebres ninfómanas… Aunque con el tiempo se ha convertido en la más sincera apología de lo que son las mujeres.

Fabricio Yarica

 

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