Hijos sustituidos por un celular

Nueva tendencia. Estamos frente a un fenómeno social que cada día conecta a más y más ciudadanos: la era digital. Desde los pequeños hasta los ancianos, quienes por necesidad y casi que por obligación, se han sumado a esta tendencia que si bien nos acerca al conocimiento, también puede alejarnos de quienes más queremos. Y a pesar que muchos de nosotros nacimos cuando todo era analógico, esta era hace que todo gire en torno a la tecnología y sus precedentes llevando a cabo cambios profundos y en ocasiones negativos para la sociedad.

Como evidencia de ello, son cada vez más las madres y padres que viven atados al Internet, a las redes sociales y sus derivados; atadura que no sería posible sin el teléfono celular o Tablet. Aunque el caso en ambos progenitores es de igual importancia, quiero resaltar especialmente el de las madres digitales, esas que están en la era de la globalización pero que de manera inconsciente se sumergen en el grave error de ausentarse de la vida de los hijos cambiando teclado por abrazos. Ejemplo: ¡mamá!, me gustaría que me escucharas… y la madre le responde cosas como “dame un segundo”, “ya va”, “espera”, “ahora más tarde hablamos”, “termina con todas tus cosas y antes de dormir te escucho”, entre otras. A veces, ni siquiera responde con palabras, sino con un corto sonido como “ajá”, “ujum”.

Todas esas respuestas van generando en ese hijo muchas preguntas tales como el: ¿será que el celular es más importante que yo?, ¿será que no le importo?, ¿será que si yo fuese un teclado me miraría y tocaría más? Estas interrogantes y muchas otras más, emanan del pensamiento del niño al ver a su madre ensimismada en su celular, y sentirse ignorado por ella. Todo individuo necesita abrazos, necesita ser escuchado, ser tomado en cuenta; que lo miren, que lo animen. Imagínense cuánto más un niño que se encuentra en desarrollo, conociendo y mirando a sus padres –especialmente a su madre– como un ejemplo a seguir en todo este proceso de crecimiento y formación de personalidad.

Es por ello mamá, que es muy importante tomar conciencia de aquellas cosas que te desvinculan del afecto de tus hijos. No solo el alcohol, las drogas, la violencia o la desidia y otros factores negativos abren una brecha en las familias, pensar eso en esta época es un tanto absurdo. Cada día es más notable la generación de huérfanos digitales y son esos seres que más tarde pedirán cuenta por tu abandono.

Muchas son las madres que se empeñan en no aceptar su falla o abandono, utilizando el trabajo y las relaciones externas como excusas perfectas para ser cada día más lejana de la realidad a la que se enfrenta su hijo. Cuando una madre se da cuenta de la importancia de un abrazo durante el crecimiento de un niño, empieza a crear hábitos que contribuyan a escucharlo.

Conocí una mujer que un día en mis talleres motivacionales específicamente el de Gestión efectiva del tiempo, se dirigió a toda la audiencia y manifestó lo siguiente: “hemos creado en mi familia un espacio donde tomamos los celulares los colocamos todos en silencio y en un mismo lugar y nos dedicamos a escucharnos por una hora, sobre todo lo acontecido durante el día… lo hacemos casi todas las tardes”. El rostro de los demás participantes era de admiración y a la vez de impresión, porque sin duda, el primer paso es tomar consciencia, aceptar que hay algo que no está bien y que te aleja de todo contexto en el que se nutren y fortalecen los hijos y por ende la familia.

Dedica un día a estar sin celular, piensa que lo llevaste a un técnico y te dijo que lo regresaría en 24 horas. Aprovecha cada minuto para escuchar, para saber qué piensa y hace tu hijo; descubre su manera de abrazar, de amar, de socializar. Escoge momentos de esparcimiento donde la naturaleza esté presente e invita a tu hijo a disfrutar de la majestuosidad de Dios al crear el mundo y el universo como un lugar especial donde se puede crecer y amarse como madre e hijo. Piensa en los sueños que deseas alcanzar para que llenes de alegría el corazón el cual te va a permitir la libertad que tu hijo sueña de ti.

Una vez de regreso a la realidad, a esa cotidianidad, debes establecer un plan de acción para no perderte los mejores momentos de tu hijo; principalmente aquellos donde puedas inspirarlo y enseñarlo que, aunque te equivoques, eres un ser humano que acepta sus fallas y asume su rol de una manera responsable, con la única posibilidad de generar un impacto positivo en la vida de ese ser que Dios entregó para amar y honrar.

La vida muchas veces te mostrará cuando debes parar y te enviará señales, es allí cuando debes tener la sensatez para descubrir qué cosas corregir, dónde aprender para luego ponerlo en práctica y seguir avanzando. Evalúa todo aquello que resta y suma a tu vida, ello influirá en la vida de todas las personas que te rodean especialmente la vida de tus hijos.

¡Mamá, elegí tu vientre como un camino de bendición, te invito a acompañarme y a generar en mí un ejemplo creíble de existencia! Gracias por comprenderlo.

Nayancy Castillo

Vickivale1979@hotmail.com

Instagram @nayancicastillo

 

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