Aprende qué es el Penis captivus

La escena de un hombre y una mujer atrapados a través de sus sexos ha provocado muchas historias, leyendas e intentos de explicaciones, la mayoría de las cuales roza con la exageración. Mitos y relatos increíbles tienen como trasfondo la sanción moral que la gente atribuye a este impasse sexual. Sin embargo este fenómeno, conocido como penis captivis, tiene una explicación biológica.

Suena a una escena de una burda comedia sexy. Pero las historias de parejas que se quedan atascadas durante la relación sexual han estado con nosotros durante siglos… y algunas de ellas hasta pueden ser ciertas

En la literatura clásica ya hay testimonios de este fenómeno. Homero, el poeta griego, describe cómo Venus y Marte quedan inevitablemente enganchados provocando las burlas de los demás dioses. En la literatura popular y la historia testimonial hay también muchos episodios que narran casos de penis captivus. En 1372, el noble Geoffery de la Tour-Landry escribió una obra de instrucción educativa en la que relató la historia de Pers Lenard, un libidinoso que tuvo “relaciones carnales” con una mujer sobre el altar de una iglesia, y debido a la gravedad del pecado, Dios “los ató firmemente a los dos esa noche”. El “castigo” duró hasta el día siguiente cuando llegaron los feligreses y encontraron a la pareja enganchada “firmemente como un perro y una perra”, como explica el relato; sólo luego de las oraciones proferidas, ambos pudieron quedar liberados.

Pero estos mitos no han quedado en el pasado, aún hoy en día hay gente que atribuye este fenómeno corporal a algún castigo de los espíritus. En Kenia en el año 2012, por ejemplo, el pene de un hombre quedó atrapado en la vagina de una mujer; ellos mantenían una relación adúltera que fue revelada luego de que el esposo de la mujer acudiera donde un brujo para que empleara magia negra y atrapara a los infieles. Los amantes fueron descubiertos, expuestos al escarnio público y sólo liberados luego de que un pastor local oró por ellos.

Muchos médicos suelen dar poca fe de este fenómeno, pero por los no pocos testimonios el penis captivus no sería un problema tan extraño.

“No es el final más romántico que una pareja pueda imaginar”, fue el comentario del doctor Aristomenis Exadaktylos, autor de un estudio sobre 11 años recibiendo pacientes en su hospital en Berna, Suiza. Junto a sus coautores, él descubrió a muchos pacientes que han tenido problemas después del acto sexual, como migrañas, irregularidad cardíaca e incluso amnesia. Pero cuando en un programa de radio de la BBC sobre salud (Health Check) le preguntaron si había tenido algún caso en que la vagina de la mujer se aferra al pene, su respuesta fue “No”, y añadió que probablemente era un mito urbano.

El comentario fue de pronto contradicho por algunos de los oyentes de Health Check que escribieron al programa. “Debo decirle que no es un mito”, escribió una mujer que pidió permanecer en el anonimato. “Una noche nos pasó a mí y a mi difunto esposo. Literalmente no podía retirarse, se quedó ‘atascado’. Lo atribuí a la intensidad de la respuesta del músculo vaginal durante el orgasmo”. Asimismo, otros radioyentes se comunicaron dando cuenta de sus testimonios, que coincidían en mostrar casos en los que después de la penetración, el pene quedó atrapado en la vagina y no pudo retirarse. Según sus manifestaciones, a algunos les tomó dos o tres minutos de forcejeo, a otros más tiempo.

Testimonios de profesionales también vienen avalando que este fenómeno ocurre. El doctor Brendan Musgrave envió una carta a la revista especializada British Medical Journal, en la que da cuenta de un caso que fue atendido por él en 1947, en el Hospital Real del Condado de la Isla de Wight.

 

Un fenómeno no tan común,

pero tampoco tan extraño

Más allá de las interpretaciones fantásticas o moralistas que lo ven como un castigo divino o como el resultado de maleficios de un poder oscuro, el penis captivus es un fenómeno corporal que tiene una explicación científica. Cuando el pene se aloja dentro de la vagina, se va hinchando progresivamente, tanto que los músculos de la base pélvica de la mujer se van contrayendo por efecto del orgasmo. Debido a este encogimiento, el pene queda atascado y se hincha más. La solución implica la relajación de los músculos vaginales para que el pene pueda descongestionarse de sangre.

El penis captivus no debe confundirse con el vaginismus, una condición en la que los músculos vaginales de la mujer se contraen involuntariamente e impiden el coito. Este fenómeno es más común en los perros. Como explica Peggy Root, experta en reproducción animal de la Universidad de Minnesota, en el caso de los machos de esta especie, el pene se va llenando de sangre luego del inicio del coito, con lo que el macho queda enganchado al cuerpo de la hembra.

Queda claro entonces que el penis captivus es un fenómeno no tan común, pero tampoco tan extraño. Por tanto, es siempre bueno tener un teléfono a la mano por si acaso… Si uno se encuentra en esa situación, el tiempo que pase se sentirá como una eternidad, sostiene John Dean, médico del sexo

 

Historias & Mitos

El captivus figura en varias otras historias y mitos medievales que F. Kraupl Taylor, autor de la reseña de 1979, cree que tendrían una “muy tenue conexión con los hechos verdaderos”. También se muestra escéptico con respecto al relato de 1931 de un evento en Varsovia, durante los años 1920, que terminó con un doble suicidio. En esa ocasión, el penis captivus afligió a dos amantes sosteniendo relaciones en un jardín después de que había cerrado, y la pareja sólo pudo separarse después de que la mujer fuera anestesiada.

La verdadera tragedia ocurrió cuando la prensa sensacionalista publicó la historia. “Al día siguiente dos tiros de revólver pusieron fin al sufrimiento mental de los dos amantes”, dice la historia.

En 1908, en su libro La vida sexual de nuestro tiempo, Iwan Blich relató otro caso de penis captivus después de un encuentro furtivo, esta vez en un callado recodo en el puerto de Bremen, Alemania. La mujer sufrió un “espasmo involuntario”, el hombre –un estibador- quedó atrapado y una gran multitud se congregó para verlos. Eventualmente, la pareja fue trasladada a un hospital donde se le administró cloroformo a la mujer para separarlos.

En un manual de ginecología de 1933, el autor Walter Stoeckel especuló que el penis captivus sólo afectaba a las parejas que tenían relaciones sexuales ilícitas, pues el temor de ser descubiertos supuestamente podía contribuir a fortalecer el espasmo muscular de la mujer.

Tamyra Fuentes

Fuente: BBC

 

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