Primero como tragedia y después como farsa

Al comienzo de su obra El Dieciocho Brumario de Luis Bonaparte, Carlos Marx señala que: “Hegel dice en alguna parte que la historia se repite dos veces. Le faltó agregar: primero como tragedia y después como farsa”. Apelamos a esta reflexión al buscar una explicación al comportamiento errático de la oposición venezolana durante los últimos veinte años, salvo uno que otro momento de “lucidez política”, que las ambiciones personales, partidistas y la vanidad disfrazada de “ideología” se han encargado de despachar inmediatamente para regresar a su errabundo camino. Sin exigir a fondo nuestra memoria recordamos: el golpe de Estado del año 2002, el paro petrolero, el anunciado y nunca probado fraude en el referendo revocatorio del año 2004, la abstención en las parlamentarias del 2005, la derrota de Henrique Capriles por parte de Nicolás Maduro en abril del 2013 y la “arrechera” que ocasionó, la “salida”, la “guarimba”, las elecciones de la Asamblea Nacional Constituyente del 2017, el resultado de las elecciones de gobernadores de octubre de ese año, la abstención en los comicios para elegir alcaldes en diciembre del 2017. La división y convocatoria a la abstención de una parte de la oposición a las elecciones presidenciales del 20 de mayo del 2018 en las que Nicolás Maduro, resultó reelecto como presidente constitucional de Venezuela y el Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) y sus aliados del Polo Patriótico obtuvieron la mayoría absoluta en los Consejos Legislativos de todos los estados del país. Y para rematar, la abstención, la participación de algunos con rostro propio y “disfrazada” de otros, en las elecciones de concejales de diciembre del 2018. ¡Merezco una explicación!

RECORDAR ES VIVIR

El 9 de marzo del año 2015, el presidente de los EEUU Barack Obama, firma una orden ejecutiva declarando una “emergencia nacional” por la amenaza “inusual y extraordinaria” que para la seguridad nacional y la política exterior de los EEUU representa Venezuela. Desde ese momento arranca con fuerza un brutal cerco económico, financiero, comercial y diplomático, planificado para producir malestar en la población con la mirada puesta en las elecciones parlamentarias que debían realizarse a finales de ese año. El acaparamiento, la escasez, la especulación y el “bachaqueo” agobian a los venezolanos y se crea un clima de angustia y desesperanza que se expresa en el resultado electoral del 6 de diciembre del 2015. La entonces denominada Mesa de la Unidad Democrática (MUD), obtiene una contundente victoria, que por cierto es reconocida inmediatamente por el presidente Nicolás Maduro, y los principales líderes del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) y del Polo Patriótico.

¿CÓMO ACTUÓ LA OPOSICIÓN DESPUÉS DE DICIEMBRE DEL 2015?

Lo primero que hacen los jerarcas del anti-chavismo es irse de vacaciones el resto del mes de diciembre de ese año, la mayoría de ellos al exterior, para regresar en enero y comenzar irrespetando un acuerdo verbal que habían pactado según el cual, la presidencia de la Asamblea Nacional le correspondería al partido político que obtuviera el mayor número de diputados. Le tocaba a Primero Justicia. Pero allí comenzaron los problemas. Los jefes de Acción Democrática y Voluntad Popular, convinieron realizar una elección en la que participaron los parlamentarios electos para escoger el presidente del primer año de ejercicio de la AN. El resultado favoreció al máximo líder de AD, Henry Ramos Allup. En los años sucesivos le correspondería la máxima posición legislativa a un parlamentario de Primero Justicia, Un Nuevo Tiempo, Voluntad Popular y el último año de la actual legislatura a un diputado de las fracciones minoritarias.

Asume la presidencia de la Asamblea Nacional, Henry Ramos Allup, quien en su discurso de juramentación afirma que el presidente Nicolás Maduro saldrá del poder en un plazo máximo de seis meses. En la oposición se desata el virus de la “presidencialitis” y en el fragor de la lucha para ver quién era el más estridente adelantan un conjunto de iniciativas políticas contradictorias entre sí: referendo revocatorio, renuncia, abandono del cargo, declaratoria de nacionalidad colombiana del presidente Maduro, Asamblea Constituyente y elecciones generales anticipadas. Ninguna cristaliza y se produce un hecho insólito en la historia política contemporánea de nuestro país, la dirección política de la oposición dilapida en menos de un año, el inmenso capital político obtenido en las elecciones de diciembre del 2015. Ejercen la presidencia parlamentaria de acuerdo a lo convenido, Julio Borges (PJ-2017), Omar Barboza (UNT-2018), con el mismo formato, la misma política, la obsesión por derrocar a Nicolás Maduro. Sólo cambia el estilo personal en el ejercicio de cada jefe parlamentario.

Desde ese Parlamento, legalmente en desacato, se estimula desde el 2016 la aplicación de un feroz cerco económico, comercial, financiero y diplomático contra Venezuela, que fue escalando en la medida que fue menguando su fuerza, hasta que el liderazgo opositor fue asumido por el Gobierno de los EEUU y por el secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA). Los jefes opositores venezolanos hipotecaron su línea política a los designios de gobiernos y personalidades de otras latitudes. ¡Imperdonable!

CESE A LA CORRUPCIÓN, GOBIERNO DE TRANSICIÓN Y ELECCIONES PRIMARIAS (EN LA OPOSICIÓN)

Llega el turno de Voluntad Popular y para Juan Guaidó, por descarte, de asumir la presidencia de la Asamblea Nacional este año. En el camino habían quedado por diferentes razones, Freddy Guevara y Luis Florido. El gran elector de VP, Leopoldo López, se decanta por Juan Guaidó y este asume el 5 de enero el Poder Legislativo y en un golpe de “marketing político” se autoproclama como presidente “interino” de la república el pasado 23 de enero, totalmente inteligenciado con los gobiernos de los EEUU y de Colombia, quienes inmediatamente lo “reconocen” y le procuran un conjunto de respaldos a esta figura inexistente en la legislación internacional. Como hemos señalado en anteriores oportunidades, además del 23 de enero; el 23 de febrero y el 30 de abril son fechas que han marcado el accionar de Juan Guaidó y lo que él representa en la oposición y hoy, 5 meses después de “autoproclamarse” y lanzar al ruedo sus tres líneas políticas: cese a la usurpación, gobierno de transición y elecciones con un nuevo CNE, ese sector luce sin coherencia, sin una línea política que los unifique. Para completar la faena, se ven envueltos en bochornosos actos de corrupción. Nuevamente el errático accionar produce desencanto, desesperanza, frustración y el público opositor le pide a Guaidó y a sus aliados: Cese a la corrupción, un gobierno de transición en la oposición venezolana y que quienes conformen esa dirección política surjan de unas elecciones primarias. ¡Allí están, esos son, los mismos que siempre han dirigido la oposición!

José Gregorio Rodríguez

Jotaerre577@gmail.com

 

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

error: Content is protected !!
A %d blogueros les gusta esto: